POR PRÉSTAMOS QUE SUPERAN LOS 40.000 MILLONES

La morosidad oculta de la banca: tasas del 14% que distorsionan el riesgo en consumo

La tasa de morosidad cayó al 4,5% en el tercer trimestre, el nivel más bajo desde 2012. Pero el consumo sigue frenando el descenso, así como créditos preconcedidos o sin finalidad definida

Foto: Sede del Banco de España en Madrid. (EFE)
Sede del Banco de España en Madrid. (EFE)
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La salud de los balances de la banca mejora pero con el lastre del crédito al consumo y otros fines, como los preconcedidos o los que se dan sin finalidad. La tasa de morosidad cayó al 4,5% en los préstamos a las familias, lo que supone la ratio más baja desde 2012, aunque repuntó en consumo.

Los datos —los últimos los publicó el Banco de España (BdE) esta semana— son tozudos en mostrar que la reducción continuada en la tasa de morosidad en hipotecas, que cayó al 3,6%, no se produce en consumo, asentada en 2019 por encima del 5%. De hecho, el total de morosidad sigue creciendo y alcanzó en el tercer trimestre, según las últimas cifras del supervisor, los 4.785 millones, máximos desde 2014.

En realidad, la única razón por la que no se dispara la tasa de mora en consumo, que es el indicador que miran inversores y supervisores para evaluar la salud de un segmento de préstamos, es porque sigue creciendo el crédito. Y lo hace a niveles de dos dígitos en términos interanuales. El aumento del denominador ('stock' de crédito) mantiene a raya la ratio de mora aunque también se incremente el numerador (morosidad total).

Aun así, el riesgo que muestran las estadísticas está distorsionado porque hay un cajón de sastre amplio, que va oscilando entre 40.000 millones y 60.000 millones de euros, en el que las tasas de morosidad se mueven alrededor del 14%. Y muchos de estos préstamos están en una línea delgada e indefinida entre consumo u otros fines. En este segmento están desde los préstamos para estudios hasta créditos preconcedidos —muchos de ellos usados para el consumo— o financiaciones que no exigen finalidad concreta.

De hecho, los datos de morosidad en consumo variaron en 244 millones entre el dato provisional y el definitivo, desde los 5.029 millones que publicó el BdE en septiembre hasta los 4.785 millones que publicó esta semana. Los bancos facilitan los datos al supervisor, y hay algunos préstamos para los que hay dudas sobre dónde clasificaron. Una entidad reclasificó datos sobre financiaciones y por ello el cambio.

Por ello, los datos de crédito y morosidad no siempre reflejan una imagen fiel del riesgo asumido por los bancos en créditos a hogares diferentes de la vivienda, que normalmente no tienen colateral o garantía (préstamos 'unsecured', en la jerga), y de los que tanto ha advertido el propio organismo liderado por Pablo Hernández de Cos.

Si se suman los dos apartados, el conjunto de préstamos alcanza los 135.208 millones —frente a 508.745 millones para vivienda—. En el segundo trimestre se había disparado hasta los 142.937 millones, lo que había supuesto máximos desde junio de 2011. En el segundo trimestre siempre hay un repunte en ambos segmentos. Aun así, la última cifra, del tercer trimestre, es la segunda más alta en ocho años. La morosidad, por su parte, está por encima de los 10.000 millones desde 2016, y la tasa de mora roza el 8%.

El agregado de estos dos apartados lleva teniendo incrementos interanuales de forma ininterrumpida desde el cuarto trimestre de 2015, cuando estaba en 109.714 millones. El último número es un 23% mayor que entonces, aunque el crecimiento se explica principalmente por la parte clasificada como crédito al consumo.

El supervisor lleva dos años con continuos avisos por el crecimiento del crédito al consumo, aunque sin tomar medidas concretas. En el sector, los banqueros defienden que los niveles aún son inferiores a los vistos antes de la crisis, cuando el crédito al consumo alcanzó un récord de 106.000 millones (ahora está en 93.000 millones) y que son manejables.

Por ahora, el BdE se ha conformado con advertencias, ya que los incrementos "no suponen un riesgo para la estabilidad del conjunto del sistema financiero español ni reclaman la adopción de medidas macroprudenciales", dijo hace unos meses en un informe de estabilidad financiera, aunque también señaló que "requieren un aumento de la vigilancia en las condiciones de concesión de operaciones crediticias y el seguimiento a las entidades más dinámicas en este segmento". La banca asume que acabará provocando que active el colchón anticíclico, elevando los requisitos de capital.

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