CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las dos caras de los banqueros con Sánchez: tregua en público, guerra en privado

La banca respalda las medidas tomadas hasta ahora por el Gobierno, pero advierte de que tiene que poner mayores esfuerzos en la supervivencia de las empresas

Foto: De izquierda a derecha, José Sevilla (Bankia), Carlos Torres (BBVA) y Gonzalo Gortázar (Caixabank).
De izquierda a derecha, José Sevilla (Bankia), Carlos Torres (BBVA) y Gonzalo Gortázar (Caixabank).
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Las grandes guerras generan pequeñas treguas. La del coronavirus había acercado las posturas del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez con los grandes bancos españoles. Hasta la última rueda de prensa del presidente del Gobierno, que ha vuelto a tensar la situación hasta niveles de 'guerra fría'.

El mandatario español culpó a los bancos de entorpecer el rescate a pequeñas empresas y autónomos, y les avisó de que seguirá de cerca sus pasos. Estas palabras cayeron como un jarro de agua fría a las entidades, que habían visto en esta crisis, ajena a ellos, una oportunidad de mejorar su reputación. Así lo han ido mostrando en las ruedas de prensa de las últimas dos semanas, en las que han pregonado su respaldo al Ejecutivo, evitando entrar incluso en frentes como el abierto por el vicepresidente Pablo Iglesias, generando incertidumbre entre los ahorradores y la fuga de ahorro a Luxemburgo.

"Las medidas del Gobierno van en la buena línea, aunque esto no es estático. Hay que trabajar día a día para mejorar las que funcionen a medias y descartar las que no funcionen", señaló Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank. En la misma línea se posiciona María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, habitualmente una de las más críticas con los gobernantes: "No es el momento de juzgar ni criticar, sino de arrimar el hombro para frenar esta pandemia. Mi opinión es irrelevante", afirmó.

La CEO de Bankinter, María Dolores Dancausa, y el director financiero, Jacobo Díaz. (EFE)
La CEO de Bankinter, María Dolores Dancausa, y el director financiero, Jacobo Díaz. (EFE)

La relación entre el actual Gobierno y los bancos empezó mal en 2018. Desde que Pedro Sánchez llegó a Moncloa situó al sector financiero en su foco. Prometió un impuesto a la banca y la aplicación de la tasa Tobin, que a día de hoy no están en vigor. Hacienda estudió nuevas tasas sobre la base de que los bancos pagan pocos impuestos y que deben contribuir más por el rescate de 2012. Pero cuando bajó a los números vio que los posibles ingresos extra para las arcas públicas no compensaban el riesgo de poder generar tensiones a los bancos. Los gastos hipotecarios provocaron otro choque en 2018, que perdió la banca. Por paradójico que parezca, el clima había mejorado desde que se formó el actual Ejecutivo con Unidas Podemos.

Los avales de la discordia

El estallido de la pandemia hizo incluso que se reforzaran los lazos. Cuando los mercados comenzaron a desplomarse, Sánchez necesitaba lanzar un mensaje que tranquilizara a los inversores. El sector financiero, con el gobernador del Banco de España al frente, convenció al Ejecutivo de la necesidad de anunciar una cifra de ayudas lo mayor posible: 200.000 millones, de los que 100.000 millones saldrán del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Sin embargo, desde el entendimiento inicial en los primeros episodios de la pandemia, el clima entre Sánchez y la banca —como con el resto de empresas— se ha ido agrietando. El principal punto de enfrentamiento ha sido el de los avales públicos. Los bancos han criticado —informalmente— al Ejecutivo por tardar semanas en ponerlos en marcha y no ser más rápido desbloqueando los avales. Sánchez culpó a las entidades de la lentitud y les lanzó un mensaje de que estaba tomando nota de las críticas de autónomos y pequeñas empresas que están quedando fuera de las ayudas. Para los bancos, estos argumentos son falsos, ya que la propia letra pequeña del ICO les obliga a revisar los riesgos que asumen, protegiendo así su dinero y el de los contribuyentes. "No estamos para dar subvenciones", exponen fuentes bancarias.

La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, el presidente de BBVA, Carlos Torres (i), y el consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez (d). (EFE)
La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, el presidente de BBVA, Carlos Torres (i), y el consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez (d). (EFE)

El CEO de Banco Sabadell, Jaime Guardiola, afrontó esta cuestión en la rueda de prensa de resultados, pidiendo al Gobierno ayudas directas a autónomos y micropymes como hacen en Alemania y Australia: "Se necesitan mecanismos de ayuda directa para la parte más pequeña de la economía, hay que cuidarla mucho". Tanto Guardiola como Gortázar no están seguros de que los 100.000 millones vayan a ser suficientes.

En este sentido, los banqueros se han lamentado de que España no tenga más margen para ayudar a la economía como potencias como Alemania. "Es clave ir en las ayudas más allá de la capacidad de cada país, que se tomen a nivel europeo para que no haya asimetrías en función del espacio fiscal de cada uno. Eso nos permitiría contar con programas de la magnitud como el de Alemania, que es bastante superior al español", opina Carlos Torres, presidente de BBVA.

La supervivencia de las empresas

Otro de los mensajes de este banquero, y el resto de competidores, es que se flexibilicen los ERTE (expediente de regulación temporal de empleo). Así lo expuso el CEO de Bankia, José Sevilla: "Se requiere de un instrumento que flexibilice la terminación de los ERTE, que puedan ser graduales".

José Antonio Álvarez, CEO de Banco Santander. (EFE)
José Antonio Álvarez, CEO de Banco Santander. (EFE)

En esta línea, todos los banqueros han subrayado la necesidad de que las medidas que vaya tomando el Ejecutivo a partir de ahora se centren en salvar a las empresas: "Hay que proteger las rentas de las familias, pero a partir de ahí tenemos que ayudar a empresas y empresarios, porque eso es lo que nos dará crecimiento del empleo y crecimiento y nos ayudará a superar esta crisis", aseguró José Antonio Álvarez, CEO de Santander.

Los banqueros asumen que la crisis no ha hecho más que empezar y que en ella se exponen a nuevos roces con el Ejecutivo, sobre todo cuando haya que buscar nuevos impuestos con los que pagar la factura del covid-19. Pero tienden la mano para ayudar a minimizar la recesión. Conecten o no con Sánchez, es clave para ellos.

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