Incertidumbre económica

El golpe del Covid-19 en Latinoamérica nubla las perspectivas de recuperación del Ibex

La crisis sanitaria amenaza con sumir a países como México o Brasil en una dura recesión, un riesgo que se refleja ya en el brusco declive de su monedas

Foto: Evolución del Ibex en las pantallas de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Evolución del Ibex en las pantallas de la Bolsa de Madrid. (EFE)
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En las noticias sobre la evolución del coronavirus, Latinoamérica ha ocupado hasta ahora un lugar secundario. Aunque la región supera ya con creces los 10.000 contagios confirmados, las cifras de tan vasto territorio se mantienen aún eclipsadas por la evolución de la enfermedad en países como España, Italia o Estados Unidos.

Pero lo cierto es que el Covid-19 se erige ya como una amenaza sustancial para la estabilidad social y económica del continente y obliga a los grandes grupos españoles con presencia en la región a ponerse en guardia ante un nuevo golpe que podría retrasar aún más la recuperación de sus negocios, una vez la epidemia empiece a remitir en España y en Europa.

Un informe reciente de Oxford Economics señalaba Latinoamérica como la región más vulnerable al impacto de la enfermedad, lo que se justificaría por los limitados márgenes fiscales con los que cuentan de media las economías latinoamericanas (con la excepción de Chile) y la dependencia de muchas de ellas de los precios de las materias primas, golpeadas de forma severa por la perspectiva de una menor demanda a causa del descalabro al que aboca el coronavirus a la economía mundial.

El hecho de que el virus haya llegado a los países latinoamericanos con cierto retraso sobre Europa o Estados Unidos les ha concedido un margen adicional para prepararse, tratando de evitar los errores cometidos en otros lugares. En este sentido, es de destacar que en varios casos, como el de Argentina, se han adoptado medidas de contención de la enfermedad en etapas de transmisión mucho más tempranas, lo que debería ayudar a evitar unos ritmos de contagio como los experimentados en España, sin ir más lejos.

Sin embargo, en los últimos días se han hecho virales sendos vídeos de los presidentes de México y Brasil, Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro, respectivamente, en los que defienden soluciones poco restrictivas, orientadas a limitar el golpe económico de las medidas de confinamiento, que se perciben como un claro riesgo de que el Covid-19 acabe haciendo estragos en dos países que suman más de 320 millones de habitantes.

Y ni siquiera son necesarias tasas de infección parecidas a las registradas en Europa o Estados Unidos para generar un grave problema sanitario en la región. No hay que obviar que desde el Gobierno de Perú —un país con alrededor de 32 millones de habitantes— admitían contar con apenas 350 camas en unidades de cuidados intensivos y menos de 400 respiradores, mientras que en México se estima que existen 1,4 camas de hospital por cada 1.000 habitantes.

En cualquier caso, y sin esperar a un agravamiento de la situación sanitaria, los expertos ya prevén que la crisis global desencadenada por el Covid-19 inflija un severo daño a la economía latinoamericana, que se viene mostrando renqueante desde hace varios trimestres y a la que el bloqueo del comercio internacional afecta de forma rotunda. Bank of America auguraba la pasada semana que México se contraerá en 2020 un 4,5%; Argentina, un 3%; Chile, un 0,7%, y Brasil, un 0,5%.

Estas débiles perspectivas representan un serio lastre a las posibilidades de recuperación de la bolsa española. Son pocas las compañías cotizadas del mercado español que no tienen intereses en América Latina. Y alguna de las más grandes, obtienen en esta región una parte fundamental de su resultado: para Santander representó un 46% de su beneficio de 2019 (de los que un 28% se concentró en Brasil); para BBVA, supuso un 54,6% (con México representando casi el 45%); Iberdrola ingresó cerca de 10.000 millones entre Brasil y México, un 26% de su cifra de negocio; a Telefónica, sus distintas divisiones en Latinoamérica le generaron un 42% del resultado operativo...

La lista de empresas con fuertes intereses en la región abarca compañías de los más diversos sectores: ACS y Sacyr, Aena e IAG, Meliá y NH, Cie Automotive y Gestamp, Indra y Ezentis, Naturgy y Enagás, Prosegur y Prosegur Cash, Mapfre, Dia, Codere...

Para todas estas compañías, los problemas en Latinoamérica se presentan como un añadido a los ya perceptibles en su mercado nacional. Y el hecho de que la región vaya con cierto retraso sobre Europa en el ciclo de la enfermedad puede suponer, además, exponerse a un periodo de incertidumbre más prolongado, que dificulte por más tiempo sus esfuerzos por dejar atrás la crisis del coronavirus y normalizar sus actividades.

La vulnerable situación económica de Latinoamérica golpea a las compañías españolas presentes en la región de muy diferente manera y a través de diversas vías. Pero una común y muy directa es por medio del hundimiento de las monedas regionales. El índice JP Morgan Latin America Currency acumula desde el inicio del año caídas próximas al 18,5%, con divisas como el peso mexicano o el real brasileño superando el 20% de recortes, que se suman a los ya acumulados en los últimos años.

Este descalabro tiene el potencial de generar un roto de dimensiones considerables en las cuentas de las cotizadas españolas. Se calcula que las compañías del Ibex ingresan cada año algo más de 80.000 millones de euros en Latinoamérica, por lo que solo el efecto de este derrumbe de las monedas podría llegar a generar una merma en la facturación cercana a los 15.000 millones de euros —sobre niveles de facturación normalizados, que difícilmente se alcanzarán este año—.

Es cierto que muchas de las empresas con negocio internacional mitigan estos riesgos con coberturas sobre las monedas internacionales con las que operan. Y también que, en ocasiones, el impacto negativo sobre sus ingresos se ve hasta cierto punto compensado por un efecto paralelo sobre sus costes. Pero no puede obviarse que el efecto de las divisas sobre sus cuentas se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los principales quebraderos de cabeza para las cotizadas españolas con mayor presencia en Latinoamérica, que dibujan un escenario mucho más benigno cuando presentan sus resultados a tipos de cambio constante que cuando asumen el efecto de la devaluación de estas monedas.

La depreciación de estos activos corre el riesgo de desbaratar, asimismo, planes fundamentales para compañías como Telefónica, a la que el mercado parece estar demandando avances en la desinversión de sus negocios latinoamericanos (excepto Brasil) como señal de que la reorientación del negocio marcha por el camino adecuado.

A todo esto habría que sumar, obviamente, el presumible impacto en las cifras de negocio de las compañías que operan en estos países del deterioro general de la economía.

Puede resultar paradigmático, en este sentido, el caso de México, un país abocado a una severa recesión, que podría agudizarse si son necesarias medidas de contención del Covid-19 más contundentes que las implementadas hasta ahora. Para un país utilizado por innumerables empresas como una plataforma desde la que canalizar su negocio internacional -principalmente, con Estados Unidos- las distorsiones de las cadenas de producción y las restricciones fronterizas representan un daño ostensible. Y las políticas del actual gobierno no parecen estar favoreciendo la confianza inversora, con el riesgo de agravar aún más la contracción económica.

Este clima debe ser visto con especial preocupación para algunos grandes grupos españoles con mayor exposición al país, como BBVA, Telefónica, Santander, Mapfre, Meliá o Cie Automotive, entre otros.

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