JUICIO POR LA SALIDA A BOLSA DE BANKIA

Visto para sentencia: el macrojuicio del caso Bankia, en tres actos

La sentencia que redactará la juez Murillo se espera para febrero o marzo de 2020. Hay tres escenarios centrales: que absuelva, que condene a 3 acusados o a 15 como pide la fiscal

Foto: Sede de Bankia en Madrid. (EFE)
Sede de Bankia en Madrid. (EFE)

"La Fiscalía ve falsedad de cuentas de Bankia en 2011 e incluye a Acebes"; "Rodrigo Rato carga contra Goirigolzarri en su último turno de palabra"; "Guerra pericial por la salida a bolsa de Bankia". Titulares como estos han inundado los periódicos en los últimos 10 meses que ha durado el juicio del caso Bankia.

Resumen el proceso judicial más importante de los últimos tiempos vinculado a un banco, por encima del de Banesto y el de Banca Catalana. Pero su complejidad y lentitud han alejado el proceso del ciudadano de a pie. He aquí un balance de los últimos siete años de caso y de las claves que marcarán la sentencia. En tres actos.

Acto 1. El 15-M de Bankia

El caso Bankia tiene dos aniversarios. EL 7 de mayo de 2012, día de la dimisión de Rodrigo Rato como presidente del banco, que condujo a su nacionalización. Y el posterior 4 de julio, en el que le juez Fernando Andreu admitió a trámite una querella del partido UPyD por estafa en la salida a bolsa de Bankia, y otra larga lista de delitos.

El banco se convirtió en el epicentro de la crisis y en la razón de que España pidiera un rescate internacional. España tenía un 25% de paro y el PIB cayó un 3% ese año. El descontento social hacía que cualquier noticia sobre Bankia corriera como la pólvora y sacara a la calle a ciento, si no miles, de personas. Llegó incluso a haber agresiones a imputados en las puertas de los juzgados.

Rodrigo Rato, a su llegada a la AN en 2012, su primera declaración como imputado del caso Bankia. (EFE)
Rodrigo Rato, a su llegada a la AN en 2012, su primera declaración como imputado del caso Bankia. (EFE)

En este contexto se pusieron a investigar la salida a bolsa el juez Andreu y el fiscal Alejandro Luzón acompañados de decenas de acusados liderados por el abogado y político Andrés Herzog. Tal fue la repercusión del caso, que llegó a ser candidato de UPyD en las elecciones generales.

Entre 2012 y 2013 desfilaron por la Audiencia los 30 imputados y testigos. Los que no culpaban a los políticos, se escudaban en el Banco de España o decían no saber nada de finanzas. El caso parecía estancado, abocado al archivo, aunque este avanzaba despacio y con buena letra.

Acto 2. Tres bombas mediáticas

Todo se aceleró a finales de 2014. Primero con el caso de las tarjetas black de Caja Madrid. Y poco después con la publicación del informe pericial de dos inspectores del Banco de España, que concluyeron que las cuentas de Bankia engañaron a los inversores. Dos bombas que acabaron con el viejo mito de que los banqueros son inmunes ante la justicia.

A raíz del informe, el juez Andreu fijó una fianza histórica para la entidad y sus cuatro principales exresponsables (Rato, José Luis Olivas, José Manuel Fernández Norniella y Francisco Verdú), de 800 millones. El Supremo dio la razón a los peritos a comienzos de 2016, anulando de facto el tramo minorista de la salida a bolsa de Bankia. La entidad reaccionó y devolvió 1.800 millones a antiguos accionistas.

El exgobernador del BdE, Fernández Ordóñez, antes de su declaración como imputado en 2016
El exgobernador del BdE, Fernández Ordóñez, antes de su declaración como imputado en 2016


Fue entonces cuando arrancó la guerra de periciales que ha perdurado hasta ahora en el juicio. Todos los imputados del caso Bankia acusaron a los dos inspectores del Banco de España de cometer graves fallos, olvidándose de las provisiones genéricas y con diferencias entre ambos. Los peritos tuvieron que rehacer sus informes dos veces, cada uno. Los tribunales han asumido desde entonces que es mejor que los peritos judiciales realicen un solo informe, como ha ocurrido en el caso Banco Popular.

Entonces llegó la tercera bomba: los correos de Casaus, un inspector del Banco de España que en 'e-mails' previos y posteriores a la salida a bolsa de Bankia decía que el grupo no era viable y cuestionaba seriamente sus cuentas y gestión. A raíz de ello, fueron imputados ocho ex altos cargos del Banco de España y la CNMV, entre ellos el exgobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Aun así, tras un recurso, y un voto particular, se les apartó del caso.

Con estas batallas en torno al Banco de España se llegó a 2017. El fiscal Luzón, tras algunas dudas, concluyó que había que sentar en el banquillo a Rato, Olivas, Norniella y Verdú, por estafa en la salida a bolsa, ya que no apreciaba falsedad en las cuentas del cuarto grupo financiero del país. La Audiencia mantuvo, sin embargo, el criterio de UPyD, ya entonces CIC, de procesar a todos los imputados.

Acto 3. Volantazo final

El tercer acto ha estado marcado por tres circunstancias: el cambio de criterio de la Fiscalía; la recuperación económica; y, ligado a lo anterior, el hastío popular respecto al caso. El juez Andreu anunció la apertura de juicio oral en noviembre de 2017. Poco antes, Luzón había sido ascendido a fiscal jefe de Anticorrupción. Este cambio ha marcado los últimos dos años de proceso. Le sustituyó Carmen Launa, una experta en casos de Banco de Valencia, que ha querido importar su visión al caso Bankia, no sin polémica. Se pasó del tono seco, duro e incisivo de Luzón, a uno más plano, minucioso y persistente de Launa, a la que entre los procesados apodaban de broma la 'gota malaya'.

El juicio arrancó en noviembre de 2018 con la sorpresa de que la Fiscalía podría endurecer su acusación por la irrupción de nuevas pruebas. Principalmente, un informe de PwC previo a la fusión de las siete cajas de Bankia y su salida a bolsa, y documentación de las causas de Banco de Valencia. El tribunal se negó en rotundo a admitir parte de las pruebas a mitad de partido del caso Bankia.

Launa plasmó su endurecimiento de penas en su acusación, pasando de 4 a 15 procesados para los que pide cárcel, por falsedad contable además de por estafa. La fiscal ha puesto todo su empeño en demostrar las presuntas irregularidades de Bankia, aunque con una falta de sintonía con el tribunal que podría verse reflejada en la sentencia.

La fiscal, Carmen Launa. (EFE)
La fiscal, Carmen Launa. (EFE)

En el juicio desarrollado en los últimos 10 meses se han cruzado varios debates que el tribunal tendrá que desenmarañar en su sentencia. El judicial: ¿Puede o no puede cambiar su acusación la Fiscalía a mitad de partido? ¿Son suficientes las pruebas aportadas para ello? El financiero: ¿Tenía suficientes provisiones Bankia? ¿Cuándo se generó su agujero inmobiliario? ¿Mintió Rato y su equipo al anunciar beneficios en las cuentas de 2011? Y el social: ¿Cómo encajaría la sociedad una absolución de los procesados, en especial Rato, en el caso que juzga el mayor rescate de la historia de España?

Hay tres escenarios que se barajan en torno al caso: que el tribunal absuelva a los acusados; que condene a tres como pide el Frob —acusación original de la Fiscalía quitando a Verdú—; o que se haga caso a Anticorrupción.

Preguntas y certezas

Hay más preguntas por resolver, que la sentencia dejará a un lado: ¿Por qué no ha declarado nadie del Gobierno de Zapatero en el caso, a pesar de que fueron los que impulsaron la operación de Bankia en 2011? Y, ¿cuál fue realmente el papel del Banco de España —en especial, de la cúpula— en la crisis de Bankia?

Las únicas certezas a día de hoy son que la sentencia tardará —hay quien dice que hasta febrero o marzo de 2020—; que será recurrida ante el Tribunal Supremo; y que si en lugar de Launa hubiera seguido al frente del caso el fiscal Luzón, la causa hubiera sido más ágil y manejable para el tribunal.

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