JUICIO POR LA SALIDA A BOLSA DE BANKIA

El juicio de Bankia, tras las cámaras: de las 'pellas' de López Madrid al lexatin de la fiscal

El juicio financiero más importante toca a su fin con la duda de si el tribunal 'comprará' las nuevas acusaciones de la Fiscalía, las viejas o absuelve a los 34 procesados

Foto: Sala del juicio de Bankia. (EFE)
Sala del juicio de Bankia. (EFE)

Las películas de Hollywood representan los juicios en sedes majestuosas con largas escalinatas donde, tras cuatro o cinco interrogatorios y algún 'código rojo', un abogado canta el veredicto al pueblo. Poco o nada que ver con los juicios reales, y menos en España.

Lejos de los decorados, el caso financiero más importante de la historia en España, el juicio de Bankia, apura sus últimas sesiones en un polígono industrial entre San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz, en un edificio que los abogados cuentan que el Estado expropió a Rumasa. Por allí han desfilado en los últimos diez meses -algunos por videoconferencia- antiguos ministros, presidentes de grandes bancos, gobernadores del Banco de España, responsables de la CNMV y una larga lista de financieros de primera línea que tuvieron algún rol en la caída de Bankia.

Retraso

Más allá de los titulares que han saltado a la opinión pública, con el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, criticando al exministro y vicepresidente del BCE, Luis de Guindos; o la guerra del Banco de España plasmada en la Audiencia, el juicio se ha caracterizado por el retraso. Empezó más tarde de lo previsto, en noviembre del año pasado, por falta de espacio en el tribunal. Pronto tuvo que demorarse unas semanas por un derrame de retina de la fiscal Carmen Launa -que provocó el primer enfrentamiento entre la Fiscalía y el tribunal presidido por Ángela Murillo-; y ha tenido que ampliarse recientemente tras las minuciosas conclusiones expuestas por la fiscal. En total, tres meses de retraso frente al calendario previsto inicialmente.

Una exigente agenda que han esquivado, previa autorización judicial, gran parte de los acusados. Ya sea por enfermedad, distancia -muchos viven en Valencia, de donde era Bancaja- o responsabilidades laborales, la mayor parte de los 34 procesados solicitó dispensa para no acudir al grueso del juicio. Entre ellos el yerno de Villar Mir, Javier López Madrid, uno de los que menos ha acudido al tribunal por su cargo en Ferroglobe.

El empresario dejó, eso sí, una de las mejores frases del juicio, al defenderse de la presunta estafa por la salida a bolsa de Bankia: "El grupo familiar al que represento fue uno de los inversores, ¿me engañaría a mí mismo? Invertimos 20 millones y lo perdimos todo. Que soy idiota es evidente, porque estoy aquí. Pero soy mucho más idiota sabiendo que las cuentas son falsas y no vendo las acciones al día siguiente".

"Perdimos 20 millones. Que soy idiota es evidente, porque estoy aquí. Pero lo fui mucho más al no vender sabiendo que las cuentas son falsas", ironizó López Madrid

La condición que puso para estas 'pellas' la jueza Murillo fue que la sala nunca quedara vacía, algo de lo que se han encargado principalmente el exdirectivo José Manuel Fernández Norniella; los exconsejeros Alberto Ibáñez y Ricardo Romero de Tejada; y el directivo de Bankia, Sergio Durá. A ellos se han sumado cuatro de los seis acusados que comenzaron el juicio en prisión por las tarjetas 'black', que han ido quedando en régimen de semilibertad, todos menos Rato y José Antonio Moral Santín.

Filas más atrás, poco público ha resistido esta travesía judicial, más allá de algunos familiares de los procesados, un equipo de Bankia, algún medio de comunicación y, puntualmente, asesores legales del Banco de España y la acusación popular, el sindicato CIC. Un decorado, pues, diferente a los de Hollywood.

Más allá del 'atrezzo', el juicio de Bankia ha girado en torno a dos personajes, la magistrado Murillo y la fiscal Launa, y su turbulenta relación. Ambas arrancaron con mal pie por el cambio del criterio de acusación de la Fiscalía anunciado en las cuestiones previas, criticado por el tribunal en un auto, y por la baja por enfermedad de la primera, que exasperó a Murillo e hizo que tuviera que intervenir el fiscal jefe, Alejandro Luzón. La cosa no quedó ahí, ya que el estilo de interrogar de Launa también provocó reproches del tribunal, hasta llegar a decirle "tómese un lexatin o algo". Desde ese día, la relación se ha suavizado.

Murillo y los otros magistrados, Teresa Palacios y Juan Francisco Martel, tendrán que dejar de lado estos rifirrafes evaluar el giro de la Fiscalía en el juicio, pasando de acusar a cuatro consejeros a 15, y añadiendo el delito de falsedad documental al ya presente de estafa. Tendrán que decidir, primero, si Launa ha actuado correctamente al endurecer su acusación, para lo que debería haber nuevas pruebas o hechos que no existieran durante la fase de instrucción, y así no generar indefensión de los procesados.

Acusaciones fantasma

Segundo, el tribunal tendrá que considerar si durante los siete años de investigación se han reunido pruebas que acrediten la presunta falsedad documental y/o la estafa en la salida a bolsa de julio de 2011. La mayoría de acusaciones, como la popular liderada por Andrés Herzog (principal impulsor de la causa, incialmente desde UPyD), se han alineado con la Fiscalía; salvo Adicae, que mantiene su acusación contra los 34 procesados; y el Frob, que solo ve responsables a Rato, Norniella y al exvicepresidente José Luis Olivas.

Uno de los momentos más peculiares del juicio se produjo en el momento de anunciar los informes de acusación, a finales de julio. El giro de la Fiscalía cogió a contrapie a otros abogados, que cambiaron sobre la marcha sus escritos, algunos asustados ante la amenaza de que le impongan costas procesales. Pero no queda ahí, ya que Launa cometió el error -posteriormente subsanado- de dar por fallecida a una de las procesadas -Mercedes Rojo- y acusar a Francisco Pons, que murió el año pasado.

La Audiencia tuvo que cancelar el interrogatorio a Lagarde porque le llegó mojado el cuestionario

Otros de los episodios estelares del juicio los protagonizaron la declaración de Christine Lagarde, todavía directora gerente del FMI, que se canceló porque se le mojó el cuestionario; y el interrogatorio del presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, cuyo apellido fue incapaz de pronunciar Murillo, ante las risas de la sala.

El juicio concluirá el 25 de septiembre. Las acusaciones ya han dejado clara su posición, lideradas por Launa y Herzog. Se apoyan en los informes de los peritos judiciales, los correos de Casaus -inspector de cabecera del Banco de España para Bankia- y los forénsic elaborados por el Frob tras el rescate.

Queda por oír a los abogados de los acusados, que alegarán fallos de los peritos judiciales e indefensión por el cambio de criterio de la Fiscalía. Y con ello quedará visto para sentencia el juicio del mayor rescate financiero. En un decorado y con personajes españoles, pero que en 2012 ocupó las pantallas de medio mundo.

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