JUICIO POR LA SALIDA A BOLSA DE BANKIA

El pánico del CEO de Bankia antes del rescate: “Si lo sé, no salimos a bolsa”

El ex consejero delegado de Bankia reconoció entre la salida a bolsa y el rescate que la OPS fue un error y pidió —sin éxito— manga ancha al auditor

Foto: El ex consejero delegado de Bankia Francisco Verdú. (EFE)
El ex consejero delegado de Bankia Francisco Verdú. (EFE)

Más leña para el fuego judicial del caso Bankia. Nuevos correos aportados a la causa avivan la guerra interna del Banco de España y ofrecen más dudas sobre la polémica salida a bolsa de la entidad nacionalizada, en julio de 2011.

Se trata de correos de los inspectores José Antonio Casaus y José Antonio Delgado entre enero y abril de 2012, una vez se había consumado la oferta pública de suscripción (OPS) y pocos meses antes de la nacionalización.

En el primero de ellos, del 17 de enero de 2012, Casaus advertía a su jefe, José Antonio Gracia, y a 12 compañeros del alcance de una reunión con el socio de Deloitte, Francisco Celma. En la misma, el auditor le enumeró una serie de incertidumbres y la posibilidad de que no diera el visto bueno a las cuentas.

Y Celma también hizo mención a una reunión con el consejero delegado Francisco Verdú, que tras apenas seis meses en el grupo financiero —fue fichado poco antes de la salida a bolsa— veía de cerca el abismo al que se asomaba Bankia: “Comenta que el consejero delegado de Bankia le ha llegado a decir que si llegan a saberlo, no salen a bolsa”.

Se refería al deterioro que sufrió en su patrimonio la matriz BFA por la salida a bolsa de Bankia con un elevado descuento sobre valor en libros. Este punto ha sido uno de los ejes de discusión del juicio, incluso entre expertos del Banco de España. Aunque lo que reflejan los nuevos correos es que Deloitte estuvo dispuesto a aceptar un menor deterioro de la participación si Bankia aportaba un informe de un experto independiente que lo justificara. Algo que nunca llegó.

En nacionalización técnica

La situación era de extrema gravedad, ya que el deterioro conducía a la nacionalización de BFA. Por ello, según el mismo correo, “Celma comenta que el CEO de Bankia les ha pedido ayuda, pero que ellos no pueden mirar hacia otro lado, y que necesita 'que me cuenten y que me den papeles”. De hecho, Deloitte amenazó con salvedades y no envió finalmente informe de auditoría, lo que precipitó la crisis de Bankia en mayo de ese año. También se planteaba poner limitaciones al alcance porque “no les han dado ni un papel de toda el área inmobiliaria”.

El segundo de los correos aportados es también de Casaus, del 22 de marzo de 2012, tras una reunión con Verdú: “Está de acuerdo con que BFA es inviable, por lo que van a reestructurar el grupo”, apuntaba Casaus.

“El principal problema es el riesgo de crédito, y muy particularmente la mora procedente de Bancaja (aproximadamente el 75% del grupo en 2011 y en lo que llevamos de 2012), entidad en la cual los procedimientos de gestión del riesgo antes de la integración le parece que eran francamente mejorables”, añade. Y remataba afirmando que Verdú estaba de acuerdo en que la cuenta de Bankia —la filial cotizada— “no da para afrontar los saneamientos necesarios”, por lo que podría perder 700 millones en 2012.

"Las cuentas de Bankia no daban para afrontar los saneamientos", reconocían Verdú y los inspectores

El tercer correo gira en torno a la aprobación del plan de cumplimiento de Bankia para el RD 2/2012 (Guindos 1). Este lo firma Delgado el 11 de abril, y se oponía frontalmente a que el Banco de España diera el visto bueno a Bankia.

Algunos de sus argumentos eran que “la estimación de resultados que hace la entidad no refleja la verdadera generación de su negocio ni el deterioro real de su cartera”; “el impacto de los saneamientos en resultados […] no se ajusta a la normativa", y que había un “incorrecto cómputo de determinados elementos como recursos propios".

Por ello, recomendaba rechazar el plan Rato 1 (como se conoce en el juicio). Y dentro del correo, lanzaba un dardo contra la cúpula: “Dado que las plantillas que nos pasaste no contemplaban la posibilidad de la no aprobación, hemos redactado nosotros los párrafos y los hemos marcado en rojo para que los tengas identificados. En todo caso, debajo hemos dejado los párrafos de aprobación, por si la superioridad opta por una decisión diferente a la propuesta por el equipo inspector”.

Finalmente, la comisión ejecutiva optó por aprobar el plan con peros, exigiendo uno nuevo, como querían Delgado y Casaus.

Estos correos irrumpen en pleno comienzo de las periciales del juicio de Bankia, donde los inspectores del Banco de España Antonio Busquets y Víctor Sánchez Nogueras luchan por mantener su credibilidad frente a 10 catedráticos de las defensas. De momento, el estilo de Nogueras no gusta al tribunal, aunque todavía no se ha abordado el eje más importante: la salida a bolsa.

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