FOMENTO DESATASCA EL SOLAR QUE PREVÉ VENDERSE

Sabadell, pieza clave para la salida de la quiebra de los exdueños de Abengoa

El banco posee más de 50% de Buen Aire, bolsa de un millón de metros cuadrados -de los que las familias expropietarias de Abengoa tienen un tercio-. Con su venta se pagaría la deuda

Foto: En rojo, perímetro de la bolsa de suelo de Buen Aire. (Ayuntamiento de Sevilla)
En rojo, perímetro de la bolsa de suelo de Buen Aire. (Ayuntamiento de Sevilla)

Nuevo paso adelante para el desarrollo urbanístico de Buen Aire, la bolsa de un millón de metros cuadrados de suelo al norte de Sevilla que es una de las últimas zonas libres de la ciudad. El ministerio de Fomento otorgó el pasado 20 de mayo luz verde, a través de la Dirección General de Carreteras, al plan parcial para el desarrollo de esos solares. Un tercio de la bolsa es propiedad de Inversión Corporativa (IC), la sociedad que poseía el 57% de Abengoa hasta 2017, cuando redujo su peso a menos del 3%. Las cinco familias, capitaneadas por los Benjumea, que poseen IC tienen en la venta de esos suelos la clave para levantar el segundo concurso que presentan desde 2015. Y Sabadell es una pieza clave.

El banco posee más del 50% de los derechos sobre esa bolsa de terreno. Ello si se suma el suelo que el propio Sabadell guarda en su balance y que no formó parte de la venta de su inmobiliaria Solvia, más la parte de la deuda que mantiene con IC. Es decir, la entidad es mayoritaria en la junta de compensación que aglutina a los propietarios de los terrenos. IC tiene un pasivo de 137 millones, de los que 107 millones son la hipoteca sobre los algo más de 300.000 metros que posee en Buen Aire.

El banco aún no ha decidido si va a desarrollar esos suelos por su cuenta, o si va a mantener el plan de desinversión en los mismos que se viene barajando. Sería en favor de un socio financiero. Junto a Sabadell, los otros dos bancos que controlan la deuda de IC son Santander y Unicaja. Los 30 millones de pasivo que no corresponden a la hipoteca sobre los suelos proceden de varias sociedades agroindustriales ubicadas en Sevilla, empresas que son autosuficientes financieramente y pueden hacer frente sin problema a esos créditos.

Tras el visto bueno del ministerio de Fomento, se desbloquea un desarrollo paralizado desde 2004. Quince años después, el plan parcial tiene ya todos los parabienes para que la gerencia de Urbanismo del ayuntamiento de Sevilla lo apruebe provisional y definitivamente en los próximos meses. Tras desatascar esta gestión, ahora el consistorio pretende llegar a un acuerdo con los propietarios de Buen Aire -además de IC, la Compañía de Jesús (jesuitas) y la inmobiliaria Urconsa, principalmente- para que se retire la demanda de 23 millones interpuesta por estos contra el ayuntamiento.

Felipe Benjumea, expresidente de Abengoa. (Moeh Atitar)
Felipe Benjumea, expresidente de Abengoa. (Moeh Atitar)

Le exigen que les devuelva, intereses incluidos, las cantidades entregadas en 2005 para la ejecución de los sistemas generales (luz, agua y urbanización). Servicios que no se han implementado por parte del ayuntamiento. Fuentes conocedoras de la planificación de Buen Aire señalan que la ejecución de estos servicios supone a día de hoy entre 30 y 50 millones de euros. Un coste que tendría que asumir el promotor que entre a desarrollar los suelos. Estas fuentes señalan además que controlar una junta de compensación, como es el caso de Sabadell, no sirve de mucho si el resto de socios no está alineado para desarrollar los suelos.

IC, que preside Felipe Benjumea (expresidente de Abengoa), tiene como accionistas a las otras ramas familiares aparte de los Benjumea que controlaban la mayoría de la sociedad. Son los Abaurre, Aya, Solís y Sundheim. Ya entraron en preconcurso de acreedores en 2015, al mismo tiempo que Abengoa, y ahora están en concurso desde inicios de año.

Buen Aire prevé, según la planificación de 2004, la construcción de 2.180 viviendas, de las que 771 serían de protección oficial. De los 940.000 metros de capacidad, una parte será para uso terciario (247.000 metros) e industrial (42.000 metros). Los terrenos se ubican junto a la circunvalación SE30, que gestiona el Estado, y también lindan con la ronda (aún no construida) SE20, igualmente de titularidad y responsabilidad estatal. De ahí que el impacto del plan urbanístico sobre ambas vías debiera ser aprobado por Carreteras.

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