ANTES DE LA INMINENTE SENTEnCIA ARBITRAL

Repsol negocia con Sinopec un acuerdo amistoso por su litigio de 5.500 millones

Repsol ha entablado conversaciones con el gigante chino Sinopec para tratar de resolver un conflicto que asciende a dos veces el beneficio que obtuvo en 2018

Foto: Foto: Reuters.
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Repsol ha entablado conversaciones con el gigante chino Sinopec para tratar de resolver un conflicto que asciende a dos veces el beneficio que obtuvo en 2018, el mejor ejercicio en ocho años. Según han confirmado fuentes próximas a las negociaciones, la petrolera presidida por Antonio Brufau ha propuesto un pacto a la multinacional asiática para que no sea un tribunal de arbitraje el que dirima una reclamación de 5.550 millones de dólares (4.900 millones de euros) por unos activos que la española adquirió en 2015 en el Reino Unido cuando se hizo con el control de la canadiense Talisman.

Aquella compra, por 10.500 millones de euros, permitió a Repsol aumentar sensiblemente su producción y sus reservas de crudo, pero escondía un caramelo envenenado en forma de litigio por casi la mitad del valor de la compra. De hecho, dos meses después de anunciar la adquisición de Talisman, Addax Petroleum y Sinopec International Petroleum Exploration and Production Corporation presentaron un aviso de arbitraje por las pérdidas registradas en RSRUK. Una compañía con base en el Reino Unido de la que la española tenía el 51% y el grupo chino, el 49%.

Aunque Repsol rechazó dicha petición, Sinopec formalizó su demanda arbitral en mayo de 2016. Tal y como adelantó El Confidencial el 17 de mayo de 2016, la multinacional china solicitó el abono de su desembolso inicial en RSRUK, realizado en 2012, más el incremento de las inversiones posteriores y las pérdidas de oportunidad que pudieran haberse producido, estimando todo ello en una cifra total aproximada de 5.500 millones de dólares.

Repsol reaccionó de inmediato y señaló que aquellas pretensiones tenían “nulo fundamento” y que la demanda arbitral había sido “una acción defensiva por parte de quienes en su día adoptaron una decisión de inversión en el Reino Unido que no había dado los resultados por ellos esperados”. Sin citarlos textualmente, se refería la española a directivos chinos que fueron destituidos por el Gobierno de Pekín por mala gestión.

A principios del pasado año, tuvo lugar la vista oral, y en junio se llevó a cabo el interrogatorio de los expertos. Las vistas y las conclusiones finales se desarrollaron entre julio y septiembre de 2018, por lo que el procedimiento arbitral ya está visto para sentencia. Pero Repsol, que calificó dicho litigio como de “riesgo remoto”, teme que el tribunal dé la razón parcialmente a Sinopec. Si bien descarta que su socio chino —comparten inversiones en Brasil— reciba una sentencia favorable en su totalidad, sí sospecha que podría tener que hacer frente a un desembolso significativo.

Por ello, antes de que se emita el laudo arbitral, Repsol y Sinopec se han sentado para alcanzar un acuerdo extrajudicial dado que, curiosamente, este negocio en el Reino Unido ha empezado a dar resultados positivos y el año pasado ya aportó 678 millones de euros de beneficio, más de dos veces que lo que obtuvieron en Brasil (272 millones). De hecho, la española había provisionado 1.515 millones por este negocio británico, al que llegó a otorgar un valor cero. Pero en las últimas cuentas de 2018 aseguraba que su patrimonio neto era de 1.419 millones.

Primer y reciente pacto

Repsol y Sinopec ya han puesto en práctica su voluntad de alcanzar acuerdos. Porque las dos compañías también tenían otro litigio por una fuga en el oleoducto Galley, en el que RSRUK tenía una participación del 67,41%. Esta compañía pidió daños y perjuicios a Oleum Insurance Company, controlada por Sinopec, que a su vez era la socia de Respol en la citada empresa británica. RSRUK reclamó 351 millones de dólares en julio de 2014, demanda que acabó en arbitraje. Finalmente, en noviembre de 2018, la aseguradora del grupo chinó aceptó pagar 125 millones a la sociedad compartida por la española (51%) y la propia asiática (49%).

No obstante, las conversaciones entre Repsol y Sinopec no han llegado todavía a buen puerto. Los negociadores confían en un buen acuerdo para las partes que ratifique además las excelentes relaciones entre los gobiernos de Madrid y Pekín. Una sintonía que quedó reflejada en la visita el pasado mes de diciembre del presidente del gigante asiático, Xi Jimping, a España para reforzar los lazos económicos entre los dos países. Un evento que tuvo una cena con los principales empresarios españoles y al que asistió Antonio Brufau en representación de Repsol.

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