La china Sinopec lleva a Repsol a los tribunales por un arbitraje de 6.000 millones
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por la valoración de una filial en Reino unido

La china Sinopec lleva a Repsol a los tribunales por un arbitraje de 6.000 millones

La empresa asiática, controlada por el Gobierno de Pekín, reclama una compensación astronómica que supone el 40% de la capitalización bursátil de la petrolera española

Foto: Gasolinera de la compañía Repsol en Sevilla. (Reuters)
Gasolinera de la compañía Repsol en Sevilla. (Reuters)

Cuando la remontada del precio del petróleo empezaba a dar algo de alivio a Repsol, la compañía presidida por Antonio Brufau se ha encontrado con un problema inesperado. Sinopec, la primera petrolera y petroquímica de China, socia de la española en Brasil, ha interpuesto una demanda contra la multinacional participada por CaixaBank y Sacyr por incumplimiento de contrato. El litigio, derivado de una filial de la canadiense Talisman, se eleva a 6.000 millones de euros.

Según han confirmado fuentes oficiales, Addax Petroleum UK Limited y Sinopec International Petroleum Exploration and Production Corporation presentaron el 13 de julio de 2015 una notificación de arbitraje contra Talisman Energy Inc. (TEI) y Talisman Colombia Holco Limited (TCHL) por la compra del 49% de las acciones de Talisman Energy UK Limited (TSEUK), una empresa creada en 2012 por el grupo chino y por el norteamericano con una valoración próxima a los 1.500 millones en el Mar del Norte. La demanda coincide en el tiempo con la llegada de nuevos gestores en Sinopec, que han puesto en cuarentena las operaciones de sus antecesores (de 2009 a 2013, invirtieron más de 30.000 millones de dólares) y han iniciado un proceso de revisión de las cuentas.

La 'joint venture' tenía intereses en 49 campos de petróleo y gas frente a las fronteras del Reino Unido, 38 de los cuales estaban operativos, gracias a 12 instalaciones levantadas en el mar. “Nuestro propósito es descubrir oportunidades en el Mar del Norte para construir un seguro, rentable y sostenible negocio para nuestros empleados, accionistas, socios y suministradores”, rezaba el comunicado de la alianza, en un momento en que el petróleo cotizaba por encima de los 100 dólares por barril.

Cuando Repsol adquirió Talisman en diciembre de 2014 (la operación se cerró en junio de 2015) por 10.400 millones de euros, incluida la deuda, el grupo español se hizo dueño del 51% que Talisman Energy tenía de TSEUK. Al mes siguiente, Sinopec le comunicó el arbitraje, porque el precio pagado por la filial británica por parte de la compañía dirigida por Josu Jon Imaz no era del gusto de Sinopec. Alegan que la española rebajó de forma significativa la valoración de los activos de Talisman, hasta el punto de reducir de 13 a ocho euros el precio por acción de la opa y en 5.000 millones de dólares el importe total de la operación.

En aquellas largas negociaciones, llevadas a cabo entre julio y diciembre de 2014, TSEUK, la filial del Mar del Norte, con base en Aberdeen, fue uno de los escollos más duros. Porque Repsol consideraba que esos campos petrolíferos no darían la rentabilidad esperada con el precio del crudo en caída libre. De hecho, la tasación que se hizo de esta filial fue negativa, es decir, por debajo de cero, lo que obligaba incluso a realizar una provisión por la inversión realizada por la participación de Talisman, heredada por Repsol.

Pekín, implicada en el caso

La evolución del precio del barril, que llegó a cotizar cerca de los 25 dólares a finales de 2015, respaldaba la versión de Brufau, pero la interpretación de la compañía china, monitorizada por el Gobierno comunista de Pekín, es bastante distinta. Aunque la cotización del crudo ha remontado hasta casi los 50 dólares, a estos niveles TSEUK sigue teniendo una valoración que no invita a explotar los pozos, según expertos del sector. No obstante, la versión de Sinopec es totalmente contraria, ya que estima que las decisiones de Repsol no están justificadas y le han perjudicado seriamente.

El resultado es que, tras la advertencia de arbitraje cursada hace casi un año y después de fracasar las negociaciones, el grupo asiático ha decidido dar un paso adelante y ha presentado una demanda contra la española en un tribunal de Singapur. Le reclama la elevada cifra de 6.000 millones de euros. La cantidad es más que llamativa, puesto que cuando se constituyó la filial en el Reino Unido, se valoró en 1.500 millones. La empresa pública china sostiene que esta subsidiaria ha sido perjudicada por la congelación de las inversiones por parte de la española, dinero que de haberlo destinado a otros proyectos, hubiera dado unos beneficios que aquí se dan por perdidos.

Oficialmente, Repsol sostiene que las pretensiones de Sinopec “carecen de fundamento”, pero otras fuentes próximas a la empresa admiten la preocupación debido a la cuantía de la demanda de arbitraje y a las posibles repercusiones en la relación entre ambas compañías y entre España y China. Porque Repsol y Sinopec son socios desde 2010, cuando la española dio entrada a la china en el capital de su filial en Brasil, con una valoración de 17.800 millones de dólares. El grupo asiático suscribió una ampliación de capital de 7.100 millones a cambio del 40% del capital de esta subsidiaria. Pero esta cercanía no ha sido suficiente para convencer a las autoridades de Pekín, que no ha dudado en encarcelar e incluso condenar a muerte a algunos de los primeros directivos de Sinopec por corrupción y por violar las leyes del partido.

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