deterioro reversible si cambia el escenario

Repsol provisiona 1.159 millones para cubrir el deterioro patrimonial sufrido en Venezuela

La firma rebaja el valor contable de su participación en el país latinoamericano desde 1.480 millones a 456 millones en 2018. El valor en libros ya es una cuarta parte de lo que era en 2016 (+2.200 millones)

Foto: El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, junto al presidente de Venezuela Nicolás Maduro. (EFE)
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, junto al presidente de Venezuela Nicolás Maduro. (EFE)

Repsol sigue deteriorando el valor de su participación en Venezuela. La petrolera ha cerrado 2018 con una exposición patrimonial (valor contable de todos los activos) al país latinoamaricano de 456 millones, cuando hace un año tenía apuntado en libros una valoración de 1.480 millones de euros. Esta rebaja se ha realizado con una provisión de 1.159 millones de euros, según informa la compañía a la CNMV.

Del coste total, 843 millones de euros se registran en la cuenta de pérdidas y ganancias y los 316 millones restantes van contra reservas de la compañía. No obstante, este impacto queda mitigado con unos resultados récord en ocho años con 2.341 millones de euros de beneficio neto en 2018.

El impacto se debe, según Repsol, a "la evolución de la situación del sector petrolero en Venezuela y las modificaciones de los planes de explotación de los activos productivos de las entiddades participadas allí (-205 millones)". También por "el retraso en el cobro de las ventas y el aumento del riesgo de crédito, afectando al valor de los instrumentos de financiación y cuenstas a cobrar a PDVSA (-630 millones)".

De esta manera, los activos en Venezuela del grupo presidido por Antonio Brufau ya sólo valen una cuarta parte de lo que llegaron a contabilizar en 2016, cuando la exposición patrimonial allí era de más de 2.200 millones de euros. El deterioro en este 2018 es más del 30% superior al de 2017, cuando se bajo el valor en 716 millones.

La situación crítica que vive el país, con el presidente Nicolás Maduro cada vez más acorralado internacionalmente, ha obligado a la firma dirigida por Josu Jon Imaz a realizar un ejercicio de prudencia contable. No obstante, la provisión y el deterioro son reversible de darse en el futuro un escenario más favorable para la compañía que el actual.

Según detalla la petrolera, el deterioro incluye fundamentalmente la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas. Por un lado, Repsol tiene otorgado un préstamo a Cardón IV con vencimientos anuales y que es prorrogable por los socios (la propia Repsol y la italiana ENI) que se ha considerado parte de la inversión neta de esta sociedad.

Por otro lado, Petroquiriquire,S.A. ,Repsol y PDVSA firmaron en octubre de 2016, varios acuerdos para reforzar la estructura financiera de la empresa mixta y permitir el desarrollo de su plan de negocios.

Pero la realidad es que las cosas no mejoran en este 2019. Las sanciones impuestas por la Administración Trump desde Estados Unidos están presionando cada vez más la actividad de compañías extranjeras dedicadas al negocio del petróleo. Este es el caso de Repsol que además trabaja con accionistas y proveedores estadounidenses y cuenta con importantes activos en Alaska que le compró a Talismán, con lo que si Trump da una vuelta de tuerca a las sanciones Repsol podría verse aún más acorralada. Esto ya le sucedió a la petrolera francesa Total en Irán, donde tuvo que abandonar su actividad después del reestablecimiento de las sanciones estadounidenses.

Repsol está presente en Venezuela desde 1993 y el presidente de la empresa, Antonio Brufau, señaló recientemente que su objetivo es seguir allí por 20 años más.

Pese a todo, Repsol mantiene las operaciones. Hace pocas semanas, el gobierno chavista de Maduro pagó en especie a través de PDVSA a Repsol con la entrega de seis barcos llenos de crudo, tal y como adelantó El Confidencial.

En cualquier caso, Repsol se tiene que tragar este sapo en un momento dulce de resultados. El pasado ejercicio dobló los resultados de su negocio de upstream (exploración y producción) impulsado por el repunte del precio del petróleo (+1.325 milloes). En downstream (refino y comercialización) ha ganado 1.577 millones de euros, unos 300 millones menos que durante el ejercicio anterior. En suma, mejora un 10,4% los resultados globales de la multinacional, que se está diversificando en lo que ellos denominan negocios de bajas emisiones (electricidad y gas).

A esto hay que añadir importantes hallazgos en este 2019, como la mayor bolsa de gas de Indonesia en los úlitmos 18 años, capaz de abastecer por dos años el consumo de gas en España.

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