tendrá que volver a reducir su exposición

EEUU presiona a Repsol para que rompa relaciones con la petrolera de Venezuela

Tras imponer sanciones a las compañías que refinan crudo venezolano en Texas, el responsable de seguridad de Trump amenza con más sanciones a los que hagan negocios con Maduro

Foto: El presidente de Repsol, Antonio Brufau, en la firma de un acuerdo con PDVSA en 2014. (EFE)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, en la firma de un acuerdo con PDVSA en 2014. (EFE)

"Mi consejo para los banqueros, brókeres, tráderes y otros negocios es que no hagan acuerdos con oro, petróleo u otras materias primas que son robados al pueblo venezolano por la mafia de Maduro. Estamos dispuestos a seguir actuando". Esta lapidaria frase ha sido publicada hace unas horas en la red social Twitter por nada menos que el asesor de seguridad nacional del presidente de Estados Unidos Donald Trump, John Bolton.

Por si el mensaje no fuera lo suficientemente claro, el 'Financial Times', el diario anglosajón más influyente del mundo, se ha encargado de hacérselo llegar a la petrolera presidida por Antonio Brufau. Esta misma mañana publicaba un artículo en el que afirmaba que "las sanciones de Estados Unidos amenazan el acuerdo del pago de deuda de Repsol con Venezuela". En la información destacan con claridad la amenaza del responsable de seguridad estadounidense.

Repsol es la empresa española con mayor exposición a Venezuela. La compañía vive una situación muy particular, su negocio de exploración, extracción y refino de crudo le obliga a estar en los países con más posibilidades, por lo que desde los años noventa está presente en el país latinoamericano con más reservas petrolíferas del mundo.

REPSOL

16,9000€0,2150€1,29 %
  • VOL. DIARIO (Tit.)5.027.192
  • APERTURA16,6850€
  • MÁXIMO16,7800€
  • MÍNIMO16,9950€
  • ÚLTIMA SESIÓN04/09/2018

La crisis que vive Caracas desde que Juan Guaidó se proclamó presidente interino de Venezuela y fue apoyado por EEUU y una larga lista de países está siendo interpretado de manera positiva por el mercado. Las acciones de Repsol están subiendo en los últimos días y sus bonos cotizados no han experimentado una variación sustantiva que amenazara su cobro. Los analistas creen que un giro político puede ser positivo para la empresa, que podría ver subsanadas sus deudas si instituciones como el FMI o el Banco Mundial actúan de acreedores de Venezuela ante una hipotética caída de Maduro.

Sin embargo, la situación político diplomática podría afectar a la empresa, que se limita a señalar al FT "estar estudiando el impacto y el alcance de las sanciones muy de cerca". En los últimos meses, Repsol estaba siendo resarcida por la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). La firma recibió seis barcos de petróleo como pago en especia por las deudas acumulas por Caracas con la multinacional española, según adelantó El Confidencial.

La inestabilidad política que vive el país aún presidido por Nicolás Maduro le ha supuesto un importante golpe en los últimos años para su cuenta de resultados. La firma dirigida por Josu Jon Imaz ha tenido que realizar provisiones para reducir su exposición patrimonial en Venezuela. Ahora mismo cuenta con una exposición de unos 700 millones de euros, cuando esta llegó a estar hace menos de dos años por encima de los 2.000 millones. De hecho, el impacto contable no termina ahí, y Repsol deberá continuar por la misma senda de reducción de su exposición a Venezuela en el final de 2018, una coyuntura que tendrá que desvelar la compañía en su presentación de resultados del 26 de febrero.

No obstante, las sanciones con las que amenaza EEUU no causarán ningún daño a la Venezuela de Maduro. El petróleo que recibe Repsol en sus refinerías de Cartagena y Bilbao es un pago en especie, con lo que la firma no hace ningún desembolso económico a PDVSA.

A diferencia de lo que ocurre con el petróleo ligero (de fácil refino) de Arabia Saudí, el crudo venezolano es altamente pesado, con lo que necesita de un fuerte proceso de refinado. Esta era una de las pocas vías comerciales que mantenía el Ejecutivo chavista de Maduro con Estados Unidos, ya que muchas refinerías de Texas trabajan con el petróleo de Venezuela, lo que suponía la principal fuente de ingresos para el país que sufre una crisis humanitaria desde hace años derivada de un fuerte hundimiento económico.

Ahora Trump quiere ahogar aún más económicamente a Maduro y ha decretado sanciones a las compañías americanas que trabajen con el petróleo venezolano. Pero pretende elevar el pulso. Los analistas afirman que ese petróleo que no va a EEUU se redireccionará a otros destinos como Rusia, China o Irán, los mayores apoyos que está encontrando Maduro en la comunidad internacional para mantenerse en el Palacio de Miraflores.

Además creen que EEUU no irá más allá en sus sanciones y estas no llegarán a la Unión Europea, que ya ha reconocido oficialmente a Guaidó. Las penas de la Casa Blanca ya impactaron con fuerza a la petrolera estatal francesa Total, que se vio obligado a dejar Irán tras las sanciones impuestas por la Administración de Donald Trump en 2018.

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