Lleva meses entregando barcos

La crisis en Venezuela y la presión de Trump estrangulan el pago de deuda a Repsol

La petrolera estatal venezolana, PDVSA, ha ido disminuyendo el envío de barcos llenos de crudo a España, sobre todo en los meses de marzo y abril, en que se han reducido a la mínima expresión

Foto: El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla durante un acto de Gobierno este sábado en Caracas (Venezuela). (EFE)
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla durante un acto de Gobierno este sábado en Caracas (Venezuela). (EFE)

La petrolera estatal de Venezuela, PDVSA, ha reducido drásticamente el envío de barcos llenos de petróleo a Repsol, una práctica iniciada en 2018 como forma de pago en especie por las deudas que acumula el Gobierno de Nicolás Maduro con la multinacional española.

El Ejecutivo de Caracas entregó hasta finales de 2018 seis barcos llenos de petróleo a Repsol, tal y como informó El Confidencial. Estos envíos se incrementaron durante los meses de enero y febrero, ya con la crisis generada tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela, un gesto apoyado por grandes potencias mundiales lideradas por EEUU. Así lo acreditan los datos de Cores, que apuntan a que España recibió entre enero (358.000 toneladas) y febrero (290.000 toneladas) la suma de petróleo venezolano más alta desde 2015.

Sin embargo, la crisis que vive el país, intensificada por la presión de la Administración Trump, también está haciendo mella. Con un régimen de sanciones cada vez más duro, Venezuela está enviando en marzo y sobre todo en abril una cantidad de petróleo muy inferior a la de los meses precedentes, aseguran fuentes conocedoras de la situación.

Cabe destacar que en las últimas semanas se ha vivido una situación límite en el sistema eléctrico del país, con apagones generalizados tras fallos en una central hidroeléctrica. Una situación que obliga, según fuentes al tanto de la situación del país, a tener un mayor aprovisionamiento de productos energéticos para capear posibles crisis.

En las últimas horas, se han bloqueado una serie de barcos en puerto en Venezuela, tras lo que en algunos medios se ha publicado que Repsol había roto su relación con PDVSA, algo que en ningún momento ha sido confirmado por Repsol, quien finalmente ha desmentido oficialmente esa información. Hace pocos meses, el presidente de la firma, Antonio Brufau, señaló que llevan 20 años y pretenden permanecer en el país otros 20 años más.

La situación para la petrolera en el país cada vez es más difícil. Tras provisionar en 2018 1.000 millones de euros y reducir su exposición patrimonial por debajo de los 500 millones, una de las pocas operativas que realiza es la recepción de petróleo venezolano como pago en especie a la financiación de diferentes proyectos de PDVSA, como Petroquiriquire, Petrocarabobo o Cardón IV.

Aunque la compañía cumple con el régimen de sanciones impuesto por EEUU para las petroleras con presencia en el país latinoamericano, esta y otras firmas están siendo sometidas a una fuerte presión para romper con el país, lo que supondría una presión añadida para el régimen chavista de Nicolás Maduro.

"Mi consejo para los banqueros, brókeres, 'traders' y otros negocios es que no hagan acuerdos con oro, petróleo u otras materias primas que son robados al pueblo venezolano por la mafia de Maduro. Estamos dispuestos a seguir actuando", señaló en febrero públicamente el asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, John Bolton.

Así, EEUU está elevando el tono frente a los que considera sus enemigos en Latam: Venezuela, Nicaragua y Cuba. Este es el caso de la Ley Helms-Burton en Cuba, que se ha desbloqueado esta misma semana con el objetivo de que cualquier propietario de activos en la isla que fueron expropiados tras la revolución castrista de 1959 pueda reclamarlos. Expertos geopolíticos han leído este movimiento de la Administración Trump también en clave hacia Venezuela. El abogado de Bird & Bird, Hermenegildo Altozano, especialista en inversión extranjera en Latinoamérica, cree que uno de los objetivos de desbloquear esta ley es generar un clima de inseguridad jurídica, también en el país gobernado por Maduro.

Juristas expertos en sanciones consultados por este diario comentan que los problemas para Repsol podrían ir a más si Estados Unidos decide sumar a las actuales 'primary sanctions' unas 'secondary sanctions'. Estas obligan a que cualquier actor estadounidense relacionado con la petrolera (accionistas, bancos, aseguradoras, etc.) bloquee sus operaciones relacionadas con Venezuela. Esto obligaría a Repsol a abandonar el país, máxime cuando la compañía tiene importantes intereses en EEUU con diversos activos procedentes de la compra de Talisman, su mayor operación después de la expropiación de la argentina YPF.

La semana pasada, el representante de Donald Trump, Elliott Abrams, se reunió con altos cargos del Gobierno de España y señaló que tomaría una decisión sobre la actividad de Repsol en Venezuela en los días posteriores. Esta aún no ha llegado. Sin embargo, posteriormente trascendió que entendían que las operaciones correspondían al pago de deudas y Repsol recalcaba que en todo momento cumple con el régimen de sanciones.

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