PROYECTO NISEKO

CaixaBank acelera la digestión inmobiliaria con la venta de una cartera de 700 M

La entidad catalana lanza la segunda mayor cartera de este año en España, el Proyecto Niseko, con el que quiere traspasar a los fondos más de 100 posiciones morosas

Foto: Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank. (EFE)
Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank. (EFE)

Los grandes bancos retoman el desagüe del ladrillo tóxico. Tras las grandes operaciones de 2017 y 2018, los bancos del Ibex se habían tomado un respiro en la venta de activos tóxicos heredados durante la crisis. CaixaBank ha lanzado una de las primeras y mayores operaciones del año: el Proyecto Niseko, de 700 millones de euros, según fuentes financieras consultadas por El Confidencial.

La entidad ha encargado la venta de esta cartera a KPMG, uno de los principales asesores de este tipo de operaciones. CaixaBank espera obtener unos 300 millones con esta venta, que representa en torno a un 6% de sus activos problemáticos.

Oficinas y locales

El grupo catalán ya está recibiendo ofertas por esta cartera Niseko, que se segmenta en dos tramos distintos. El primero —bautizado con el nombre de otra localidad nipona, Hokkaido— agrupa ocho grandes préstamos con garantía inmobiliaria, valorados inicialmente en casi 400 millones. El 70% de los activos que respaldan la cartera son comerciales (oficinas y locales) y el resto pisos (20%) y suelos (10%).

La segunda parte de la cartera —Sapporo— está compuesta por otros 100 créditos más pequeños (2,4 millones de media) más repartidos por tipo de activo. En total, el volumen de esta subcartera asciende a 300 millones, con un tercio en suelo, otro en pisos y otro en inmuebles comerciales.

Esta cartera es una de las mayores que hay en el mercado ahora mismo, junto a varias que están ofreciendo a los inversores de Bankia, como adelantó este medio, y Unicaja, de unos 1.000 millones cada una. Ibercaja es otra de las más activas, con el Proyecto Ordesa, de 1.000 millones.

Este mercado está mucho más relajado que los últimos años, tras las grandes desinversiones protagonizadas por los grandes grupos los últimos años.

Así, Santander vendió con una sola operación todo el ladrillo de Popular en 2017, a Blackstone, y traspasó gran parte de los inmuebles que le quedaban a Cerberus el año pasado.

Adiós a las macrooperaciones

Por su parte, BBVA vendió la mayor parte de su ladrillo en 2017 a Cerberus y le dio un impulso el año pasado con la venta de otros 1.500 millones en créditos dudosos al fondo canadiense CPPIB.

CaixaBank también protagonizó una de estas grandes operaciones, con la venta de su ladrillo (adjudicados) y de Servihabitat a Lone Star. La operación que tiene ahora en marcha busca acelerar el desagüe del resto de activos. Al grupo le quedaban unos 12.000 millones en problemáticos a finales de marzo. Su objetivo estratégico es situar la morosidad por debajo del 3%, frente al 4,6% actual.

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