ANTE UN POSIBLE FALLO EN CONTRA EN EUROPA

El BdE urge a la banca a calcular el impacto de una sentencia desfavorable en el IRPH

El Banco de España quiere que los bancos tengan estimado el daño potencial de diferentes escenarios según el fallo del TJUE previsto para la segunda mitad del año

Foto: Foto: Corbis.
Foto: Corbis.

El Banco de España (BdE) repite la estrategia con las cláusulas suelo al pedir a las entidades que tengan calculado el potencial impacto negativo de un fallo en contra del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) sobre el IRPH. El supervisor quiere que los bancos sepan lo que se juegan y actúen de forma inmediata si es necesario, ya que la sentencia podría provocar una nueva oleada de demandas y dictámenes para la que necesitarán provisiones.

El supervisor ha enumerado tres riesgos en su informe de estabilidad financiera de primavera: la ralentización económica, la presión sobre la rentabilidad como consecuencia de la amenaza anterior y el riesgo legal "derivado del potencial incremento de las demandas judiciales" contra las entidades. Los bancos llevan años en el foco de muchas demandas, con asociaciones y despachos especializados en reclamar contra métodos de comercialización como las preferentes, las hipotecas multidivisa, las cláusulas suelo o, ahora, el índice de referencia de los préstamos hipotecarios (IRPH).

Este indicador está calculado por el Banco de España mensualmente y se publica en el BOE "con controles de calidad y comprobación de las declaraciones. En términos de transparencia, no hay duda sobre el IRPH, pero lo que se plantea no es la calidad sino la información que se dio al consumidor", señalan fuentes de la dirección general de estabilidad financiera, regulación y resolución de la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos. En efecto, está previsto que el TJUE se pronuncie en la segunda mitad del año sobre una cuestión prejudicial acerca de la información trasladada al cliente al comercializar estos préstamos, que a la postre han tenido intereses más altos que los vinculados al euríbor.

Los préstamos con IRPH se comercializaron con diferenciales inferiores en general que el euríbor, al tener de partida intereses más altos. Pero la caída del euríbor no fue igual de intensa con el IRPH, lo que implicó un mayor coste para medio millón de familias que adquirieron una vivienda con hipotecas referenciadas a este índice. Ahora, el BdE señala que es una amenaza para la salud financiera, ya que "dependiendo del pronunciamiento del TJUE, podría producirse un aumento de las demandas judiciales contra los bancos españoles con impacto en aquellas entidades con mayor volumen de préstamos hipotecarios indiciados al IRPH, lo que exige de estas entidades una apropiada medición del posible impacto contingente y medidas de gestión y prevención adecuadas".

Es decir, el Banco de España quiere que los bancos estén listos. La situación es similar a la de finales de 2016, cuando el tribunal europeo debía pronunciarse sobre las cláusulas suelo y era difícil establecer pronósticos. Entonces falló en contra del Tribunal Supremo, al extender la retroactividad más allá de 2013. Los bancos comunicaron en los siguientes días las provisiones realizadas ante el daño potencial, con el hándicap de que estaban cerrando las cuentas anuales de 2016. En este caso, el supervisor quiere que los diferentes escenarios negativos que puedan darse estén cuantificados por parte de los bancos previamente para que de forma ágil puedan dotar provisiones.

"El impacto potencial en las entidades españolas sería bastante heterogéneo, dado el distinto uso que han hecho de esta figura contractual. La experiencia en litigios previos, en particular aquellos sobre las cláusulas suelo de las hipotecas, indica que estos procesos legales pueden tener asociadas una complejidad y extensión temporal significativas, así como un impacto material sobre el beneficio de las entidades", resume el Banco de España. Según los analistas, CaixaBank y Kutxabank son los bancos más amenazados, aunque todas las grandes entidades salvo Bankinter tienen exposición.

El supervisor recuerda que en el caso de las cláusulas suelo, las devoluciones de fondos a raíz del litigio alcanzan los 2.200 millones de euros hasta enero de 2019, con el mayor impacto en las cuentas de resultados de 2016 por una dotación de provisiones de 1.900 millones. Con el IRPH, los cálculos difieren mucho, ya que hay un abanico amplio de escenarios posibles difícilmente previsibles, como admiten fuentes del BdE, que justifican con ello que no se obligue ya al sector a que dote provisiones.

El informe que ganó más popularidad fue el de Goldman Sachs, que situó una horquilla de daño para los bancos españoles cotizados de entre 7.000 y 44.000 millones de euros. Hay que tener en cuenta que un posible fallo en contra podría limitarse a exigir a las entidades que devuelvan el dinero cobrado de más respecto a un hipotético contrato referenciado al euríbor, pero como no era equiparable el diferencial, habría incertidumbre en la cuantía exacta. También podría ser más dañino para los bancos y exigir devolver todos los intereses, o generar caos en entidades y familias al permitir que venza el contrato o que se anule.

En un informe más reciente que el de Goldman, Citi elevó a 50.000 millones el hachazo máximo sobre la banca española con un escenario más probable de 17.000 millones, para el que las entidades necesitarían 5.000 millones para recapitalizarse, mientras que antes que los bancos de inversión norteamericanos, un análisis de Mirabaud firmado por Gonzalo López realizó una primera aproximación de 10.000 millones. Esta semana, por su parte, Morgan Stanley redujo la horquilla a cifras entre 3.000 y 7.000 millones.

Provisiones realizadas. (Fuente: 'Informe de estabilidad financiera' del BdE)
Provisiones realizadas. (Fuente: 'Informe de estabilidad financiera' del BdE)

En cualquier caso, en los últimos años ha habido un aumento de la litigiosidad que no es solo cuestión de las entidades españolas, sino que trasciende a toda la banca europea. El objetivo precisamente de la nueva ley de crédito inmobiliario pasa por reducir el volumen de demandas, que han provocado estos años provisiones por valor de más de 8.400 millones, lejos de los casi 30.000 millones de Reino Unido y por debajo de los más de 10.000 millones en Alemania, aunque por encima de otros mercados europeos. La banca europea se sitúa en este sentido muy por encima de la banca estadounidense, cuya litigiosidad se redujo en mayor medida con el cambio de ciclo de recesión a recuperación.

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