inspector de popular y sabadell

El sargento de hierro del BCE que hace temblar a los banqueros españoles

El italiano Carlo Giorgis se ha ganado la fama de ser uno de los inspectores más estrictos del BCE. Impuso nuevas provisiones y cambios en el consejo del Sabadell el año pasado

Foto: Carlo Giorgis. (EC)
Carlo Giorgis. (EC)

En apenas dos años, Carlo Giorgis se ha dado a conocer en los grandes despachos de la banca española. Este italiano se ha ganado la fama de ser uno de los inspectores más duros de Frankfurt, sede del BCE, sin dar tregua a la entidad que fija en su radar en cada momento. Aterrizó en España a principios de 2017 con el objetivo de poner a punto la supervisión de Banco Popular, entidad que acabó siendo declarada no viable por el Mecanismo Único de Supervisión del BCE y vendida a Banco Santander por 1 euro.

Tras un pequeño periodo de transición Giorgis fue reasignado el año pasado a la supervisión de Banco Sabadell, entidad a la que no ha parado de apretar las clavijas desde 2018. Primero con mayores exigencias de provisiones, que dieron fruto a la salida a de los Lara del capital, y después con la imposición de un nuevo esquema de gobierno corporativo.

Así, Giorgis, jefe del equipo de supervisión (JST, por sus siglas en inglés) de Sabadell, exigió a final del año pasado que el banco catalán nombrara un consejero ejecutivo que hiciera de contrapoder frente al presidente y consejero delegado, según fuentes financieras consultadas por El Confidencial. El consejo eligió a David Vegara como responsable del control de riesgos. Vegara, que ha pasado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate de la UE, cuenta con la confianza de la élite funcionarial europea.

Técnico implacable

Directivos de Popular que trabajaron con Giorgis lo definen como un técnico sin estridencias, muy correcto y educado, y que cumple el manual a rajatabla. En ello es implacable. Marca un cambio de estilo frente a lo que había hasta ahora, en un sector acostumbrado a negociar con el Banco de España la digestión de la crisis y la entrada de los cambios regulatorios. Como describió una alta fuente comunitaria durante lo peor de la crisis del euro, "la supervisión bancaria a nivel nacional era muy buena, pero era nacional". Con Giorgis, el margen para negociar es mínimo, "no tiene cintura", señalan dichas fuentes.

Antes de desembarcar en la banca española, este financiero desarrolló su carrera como auditor interno en entidades italianas como Unicredit y un grupo de cooperativas de crédito del Piamonte, hasta que llegó al BCE en 2014, según su currículum. Las fuentes consultadas señalan que antes de llegar a Popular estuvo designado para algún gran grupo italiano en el que también dejó su sello.

Junta de accionistas de Banco Popular
Junta de accionistas de Banco Popular

Ya en España, el inspector italiano cogió las riendas de la supervisión de Popular en un momento complicado, a finales de 2016, cuando la guerra del consejo del banco acabó con la presidencia de Ángel Ron. De ahí la importancia que le da al gobierno corporativo. Relevó en esta tarea a Ignacio Pardo, que antes de que llegara Giorgis ya había puesto en marcha la inspección clave de los adjudicados que iba a dejar sin capital al grupo. El BCE mandó a Pardo a Italia porque no quería tener a un español a cargo de una crisis como ésta, aunque fuera el que mejor la conocía.

Entre las tareas que tuvo el jefe italiano del JST de Popular figuraba la reexpresión de cuentas de abril, que estuvo a punto de desembocar en una reformulación, y la fuga de depósitos, que el BCE siguió de cerca, aunque era el Banco de España el que tenía que inyectar la liquidez de emergencia.

También bajo la batuta de Giorgis, su entonces supervisora, Danièle Nouy, en aquél momento presidenta del Mecanismo Único Supervisor (MUS), envió una carta al consejo de Banco Popular —el 18 de mayo de 2017—en la que daba un ultimátum para que tomaran medidas para levantar el vuelo de la entidad, sin ayudas públicas, o se preparan para la resolución.

Giorgis no dio su brazo a torcer ante Santander cuando le pidieron que concluyera una inspección de Popular

Otro de los hitos de Giorgis en Popular fue el de negarse a concluir la inspección de los adjudicados tras la venta a Santander, algo que solicitó el propio banco presidido ya por Rodrigo Echenique. El italiano no dio su brazo a torcer y terminó un duro informe que podría tener repercusiones en el proceso penal que se sigue en la Audiencia Nacional.

Ahora en Sabadell, las fuentes consultadas creen que probablemente ya haya pasado lo peor, tanto a nivel de resultados como de intensidad del supervisor. Tras un complicado 2018, por el que incluso han renunciado a su bonus los dos principales directivos, el mercado espera una mejora considerable en 2019. El banco lo tendrá que hacer bajo la atenta mirada de Giorgis.

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