impuesto en la constitución de hipotecas

El Supremo amenaza a la banca con erosionar su capital a mínimos desde 2012

Goldman Sachs estima un impacto de hasta 86 puntos básicos en las ratios de capital, y de más de 100 si hay retroactividad. La banca española ya está a la cola en Europa

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Los supervisores han pedido esfuerzos a la banca española para elevar su ratio de capital. Y estos esfuerzos tendrán que redoblarse si finalmente las entidades asumen el impuesto en la constitución de una hipoteca, tras la sorpresiva sentencia del Tribunal Supremo este jueves, que podría revisarse. El impacto oscilará entre los 10 puntos básicos para el Santander y de 87 puntos para Bankinter, según Goldman Sachs, si solo se aplica para hipotecas constituidas desde 2014.

En este caso, el banco de inversión norteamericano sube la factura potencial hasta los 3.800 millones de euros, frente a la horquilla de más consenso este jueves entre los expertos de entre 1.500 y 2.500 millones, en base a que se produjeron hipotecas por valor de 177.000 millones entre 2014 y 2018. No obstante, Goldman avisa de que si hay retroactividad, algo que los abogados consultados aún no tienen claro, el golpe podría alcanzar los 6.300 millones. Otros analistas suben la apuesta en el peor de los escenarios hasta los 9.000 millones.

En este caso, las ratios de capital sufrirían mucho más, con golpes de entre 17 puntos básicos para Grupo Santander y de más de 140 puntos básicos para Bankia y Bankinter. Dentro de la incertidumbre que rodea a la sentencia del Supremo, hay cierto consenso en que los bancos no tendrán que soportar una factura por los impuestos cobrados antes de 2014. En cualquier caso, aún queda que se pronuncie la Sala de lo Civil del Supremo después de que el jueves lo hiciera la de lo Contencioso-Administrativo, que a su vez revisará su posición. Y si finalmente la Justicia obliga a la banca a pagar, cómo se desarrollará el procedimiento.

Mientras los bancos denuncian falta de información y cambio en las reglas del juego que socavan la estabilidad jurídica, el escenario más probable este jueves era que las entidades asumirán el impuesto cobrado desde 2014, aunque este viernes el presidente de la Sala ha informado de que se revisará la sentencia por su repercusión económica. En el caso de que se confirme para los últimos cuatro años, el golpe sobre la ratio de capital será en agregado de 29 puntos básicos (por menor peso sobre los grupos Santander y BBVA), y de 55 puntos básicos en promedio.

Bankinter, la peor parada

La entidad peor parada sería Bankinter, con hasta 87 puntos básicos de impacto, según un informe firmado por los analistas de Goldman Sachs José Abad y Cristóbal Adurno. En este caso, la ratio de capital CET1 'fully loaded' de Bankinter, que se situó en el 11,55% en junio, caería hasta el 10,7% 'ceteris paribus'. Esto es, con todas las demás variables constantes. Hay que remontarse a 2012, en plena crisis de deuda y reestructuración financiera, para encontrar una ratio a este nivel, y eso que los requerimientos regulatorios se han ido endureciendo.

El otro banco más castigado en términos de capital, referencia para medir la solvencia —aunque no es la única variable—, es Bankia. El banco parcialmente nacionalizado está a la cabeza entre la gran banca, con un 12,7%. Goldman Sachs estima un repunte en lo que queda de año hasta el 12,7% si no se imputa el impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) y actos jurídicos documentados (AJD). Pero, con la estimación de la entidad norteamericana, bajaría hasta el 12% con un impacto de 86 puntos básicos.

Con este nivel, el banco que preside José Ignacio Goirigolzarri seguiría teniendo la ratio más alta tras Unicaja, pero recortaría drásticamente el exceso de capital. Esto es clave, ya que Bankia tiene pensado remunerar al accionista a partir del 13%, nivel del que se alejaría. En este caso, un CET1 del 12% sería el más reducido desde 2015.

Precisamente, Unicaja sería la siguiente entidad más perjudicada, según los parámetros de Abad y Adurno. El banco andaluz exhibió en el segundo trimestre un 13,5% en el segundo trimestre, porcentaje que bajará hasta el 12,9% en el año, niveles de finales del año pasado. Tanto Unicaja como Liberbank, según los analistas, limitarán el impacto por tener cuantías medias de hipotecas inferiores al resto. En el caso de Liberbank, además, tiene menos presencia en las comunidades autónomas en las que hay más reclamaciones al Banco de España. Otro elemento clave para el potencial daño es el tipo impositivo, que depende de cada comunidad autónoma, y va desde el 0,5% de regiones como Madrid hasta el 1,5% de otras como Andalucía.

Según los parámetros que baraja Goldman Sachs, Banco Sabadell pasaría a tener la ratio de capital más baja si finalmente los bancos tienen que devolver dinero a los clientes por el impuesto en la constitución de hipotecas. La entidad que preside Josep Oliú presentó en junio una ratio CET1 'fully loaded' del 11,1%, 90 puntos básicos menos que en marzo. Ahora, se enfrenta a un recorte adicional de hasta 61 puntos básicos (sin retroactividad, con ella sería de hasta 101 puntos), llevando la ratio hasta el 10,5%, señala Goldman. Como ocurre con Bankinter, hay que irse a 2012 para encontrar parámetros comparables. Mientras que el objetivo del plan estratégico es alcanzar el 12,5% de 'fully loaded' en 2020 y del 16% en posición total de capital.

El otro banco más castigado en términos de capital, referencia para medir la solvencia —aunque no es la única variable—, es Bankia

En CaixaBank el impacto potencial estimado es de 52 puntos básicos, con lo que la ratio de capital también podría bajar del 11%, hasta el 10,9%, niveles no vistos desde 2012. El banco presidido por Jordi Gual tiene previsto presentar su plan estratégico en noviembre, que se podría ver condicionado por la decisión del Supremo.

Los supervisores piden más

Goldman Sachs no analiza a Liberbank, mientras que entre los dos grandes bancos, que están revisando sus ofertas hipotecarias pendientes del Supremo, el impacto estimado es menor. En BBVA sería de 10 puntos básicos, reduciendo la ratio bajo las previsiones de Goldman hasta el 11,4%, destruyendo el capital ganado a lo largo de este año. Mientras que en Santander, el impacto sería mucho más limitado, de 10 puntos básicos, pero suficiente para quedarse en el 10,6% y no alcanzar el objetivo planteado en su último plan estratégico del 11% en 2018.

En todos los casos, las ratios de capital seguirían sobradamente por encima de los mínimos regulatorios, pero mandar el principal indicador a mínimos de varios años es sintomático del daño potencial de la medida del Supremo. De hecho, las ratios de capital estimadas a futuro por Goldman Sachs no son estrictamente comparables con las de hace unos años, ya que la regulación cada vez es más estricta.

Pese a estar por encima de los mínimos exigidos, los supervisores han tirado de las orejas a la banca española por estar a la cola en Europa en sus niveles de capital, que al fin y al cabo son el colchón que tienen las entidades para afrontar momentos de estrés. La semana pasada, en un evento organizado por KPMG y 'Expansión', la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, señaló en su primer discurso público que "los bancos han de tener más calidad y de mejor calidad que antes de la crisis financiera".

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