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Ponga y Serra: los 'black' que aún siguen en El Corte Inglés y Telefónica

Esta semana se han celebrado causas judiciales —las tarjetas de Caja Madrid y los sueldos de Catalunya Caixa— donde están involucrados dos hombres relevantes de ambas empresas

Foto: Estanislao Rodríguez-Ponga, a su llegada a la Audiencia Nacional en 2016. (EFE)
Estanislao Rodríguez-Ponga, a su llegada a la Audiencia Nacional en 2016. (EFE)

Esta semana los tribunales volvieron a poner en escena a importantes personajes de la España más oscura. El Supremo confirmó las sentencias por el uso fraudulento de las tarjetas de crédito de la antigua Caja Madrid, las famosas 'black', una fórmula opaca de retribución ideada en los tiempos de Miguel Blesa para que los consejeros de la entidad financiera se la gastasen a su antojo, ya fuera en joyas, coches, copas, clubes nocturnos, restaurantes y lugares similares.

La decisión del Alto Tribunal de ratificar las penas a casi todos los 64 empresarios, políticos, sindicalistas y hasta un exjefe de la Casa Real, que se gastaron 12 millones durante una década en caprichos, se ha centrado principalmente en Rodrigo Rato, por ser el último presidente de la Bankia quebrada y rescatada con 22.400 millones. Pero entre los sentenciados hay otros apellidos históricos, como el de Estanislao Rodríguez-Ponga, uno de los diez hijos de un diplomático de la dictadura franquista y presidente de la Bolsa de Madrid, a quien le han caído tres años y dos meses de prisión por cargar 255.344 euros que, después de la primera sentencia de febrero de 2017, se negó a reintegrar.

Estanis, como se le conoce de manera informal, es inspector de Hacienda de formación y trabajó entre 1992 y 1997 como asesor fiscal en BBV. La entidad vasca se vio involucrada años después en los escándalos de las cuentas de Jersey y en la ocultación a través de paraísos fiscales de las fortunas de clientes desde su división de grandes patrimonios. Imputado en dos ocasiones, tanto el juez Baltasar Garzón como Fernando Grande-Marlaska, actual ministro del Interior, le exoneraron de cualquier acusación.

De ahí se fue a Repsol, a la que también prestó sus conocimientos fiscales hasta que Cristóbal Montoro lo designó director general de Tributos en el 2000 y después secretario de Estado de Hacienda. Tras salir del Gobierno de José María Aznar recayó, en Caja Madrid, como vicepresidente, con cuya 'black' se gastó 255.344 euros en "regalos" que "debía" hacer como consejero de la entidad financiera, según su defensa en la Audiencia Nacional. Aguantó allí hasta la quiebra de la entidad, en mayo de 2012, época en la ya asesoraba al mismo tiempo a El Corte Inglés.

Rodríguez-Ponga se incorporó al grupo de distribución en 2009 para ayudar a Florencio Lasaga, la mano derecha de Isidoro Álvarez. Nunca tuvo un cargo formal, pese a que ejercía de hombre de confianza de Lasaga. Pero rápidamente entró en el consejo de varias sociedades, como Móstoles Industrial, una filial encargada del negocio de muebles de hogar, pero también utilizada para compras de acciones entre accionistas. También fue nombrado consejero de Ason Inmobiliaria, de Esgueva y de Izaro Films, todas dependientes del 'holding' y con relativa poca actividad relacionada con sus conocimientos fiscales.

Fuentes de El Corte Inglés aseguran que su labor era más bien personal, de asesoramiento en asuntos relacionados con las fortunas de cada uno de los hombres fuertes de la casa, preocupados por la sentencia que años atrás había recaído sobre Isidoro Álvarez por un fraude fiscal con bonos austriacos. Aunque la familia siempre tuvo como hombre de cabecera para estos dolores de cabeza a Ramón Blanco Balín, exdirectivo de Repsol y también condenado recientemente a tres años de cárcel por la Gürtel, los consejos de Rodríguez-Ponga les fueron muy útiles cuando Montoro permitió la amnistía fiscal para repatriar el dinero que grandes fortunas españolas tenían en el extranjero, dado que parte del patrimonio amasado durante décadas eran gestionadas por los gigantes de la banca suiza.

El Corte Inglés mantiene como 'soldado raso' al exsecretario de Estado de Hacienda al que le han caído más de tres años de cárcel por las 'black'

Sea como fuera, Rodríguez-Ponga sigue hasta hoy en nómina de El Corte Inglés. Aunque en octubre de 2016, poco antes de la celebración del juicio, salió de los consejos de las filiales, el exsecretario de Hacienda continúa en la plantilla. "Es un soldado raso", explican desde el grupo, restándole cualquier influencia a su presencia. Otras fuentes indican que mantiene un estatus especial porque sigue despachando con Lasaga, al que pocos tienen un acceso semanal o diario. Oficialmente, la compañía no hace comentarios sobre su situación.

Narcís Serra atiende a los medios de comunicación en una imagen de archivo. (EFE)
Narcís Serra atiende a los medios de comunicación en una imagen de archivo. (EFE)

Un pata negra del viejo PSOE

Un caso también especialmente negro es el de Narcís Serra, que la semana próxima tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados con una pena de cárcel de cuatro años por administración desleal cuando era presidente de Catalunya Caixa. Bajo su mandato, el que fuera vicepresidente con Felipe González autorizó unos "sueldos escandalosos" que provocaron un gran perjuicio a una entidad que poco después tuvo que ser rescatada por el Estado con una inyección de capital de hasta 13.221 millones de euros.

En la primera sesión del juicio celebrado este jueves, Serra aseveró que "no me arrepiento porque lo que hice es lo que tenía que hacer", ya que todas las decisiones fueron "legales y legítimas". Pero estas declaraciones han preocupado mucho en Telefónica, que lo sigue teniendo como consejero de sus filiales en Chile y Brasil. Esta última es la más importante del 'holding', la que más negocio genera en el grupo, incluso más que la matriz española.

El político español tiene asiento en el consejo de Sao Paulo desde que en 2005 lo colocó César Alierta, con el que tenía muy buena relación. En 2016, con José María Álvarez Pallete recién nombrado presidente, fue renovado su cargo, que vence el próximo año.

Telefónica prepara la salida de Narcís Serra de sus consejos por el riesgo de una condena al expolítico fichado por Alierta y mantenido por Pallete


En Telefónica dudan de si prescindir ya de sus servicios o esperar a que acabe el juicio —se espera para noviembre— y se conozca la sentencia a principios de 2019, coincidiendo prácticamente con la finalización de su cargo, para no renovarle como si fuese un despido. Lo mismo le pasó a Pallete con Eduardo Zaplana, otro ex del PP que recayó en la operadora en los tiempos de Alierta y al que echó el mismo día que fue detenido y metido a la cárcel por presunto blanqueo de capitales.

Al presidente le pilló el toro, porque esa semana se le iba a comunicar que prescindía de sus servicios. Ya tenía preparado los papeles del millonario finiquito cuando la policía irrumpió en la casa del exministro de Aznar y salió esposado. Telefónica vio como su reputación se vio salpicada otra vez tras el caso Urdangarin y pese a los esfuerzos de Pallete por acabar con todos los consejos asesores de políticos de toda condición con los que Alierta tendía puentes con el Congreso.

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