venta de 5.000 millones de activos tóxicos

Cerberus, Lone Star, Blackstone y Apollo, a por la última gran cartera del Santander

Los cuatro fondos vuelven a verse las caras en el proceso de venta de una gran cartera inmobiliaria: los 5.000 millones en residencial y terciario que ha sacado al mercado Banco Santander

Foto: Banco Santander ha encargado a Credit Suisse la venta de 5.000 millones.
Banco Santander ha encargado a Credit Suisse la venta de 5.000 millones.

El proceso de venta lanzado por Banco Santander para traspasar su última gran cartera de activos tóxicos se ha convertido en el nuevo campo de batalla de Cerberus, Lone Star, Blackstone y Apollo, cuatro gigantes internacionales de la inversión que están acostumbrados a batirse en duelo en este tipo de procesos.

De hecho, los tres últimos fueron los únicos que participaron hace exactamente un año en la venta de Proyecto Quasar, nombre con el que se bautizó la venta de 30.000 millones de euros en activos inmobiliarios (créditos y adjudicados) de Santander y su por entonces recién adquirido Banco Popular.

Ahora, según han confirmado varias fuentes conocedoras, la cartera que ha sacado a la venta la entidad es muy inferior, unos 5.000 millones de euros en residencial y terciario, proceso que ha encargado a Credit Suisse con el objetivo de cerrarlo este mismo verano.

Además de estos cuatro fondos, también podría estar analizando la cartera una quinta firma internacional, según las mismas fuentes.

El interés de Santander por hacer un proceso rápido sigue la hoja de ruta marcada por la entidad el pasado ejercicio, cuando, tras cerrar Quasar, anunció que su objetivo era dejar reducida prácticamente a cero su exposición inmobiliaria este mismo año.

A esta estrategia se une el creciente interés de los fondos por hacerse con grandes carteras inmobiliarias, tanto de adjudicados como de créditos, aprovechando los elevados descuentos que están aplicando las entidades para poder dar rápida salida a una década de crisis, tal y como les está exigiendo el Banco Central Europeo (BCE).

En este contexto, Blackstone se hizo con el 51% de Quasar: Cerberus compró el 80% del vehículo conjunto al que BBVA traspasó casi 13.000 millones en ladrillo; mientras que Lone Star acaba de pactar con CaixaBank hacerse con Servihabitat y una cartera valorada en 6.700 millones.

Apollo, por su parte, está en plena revisión de su estrategia inmobiliaria en España, al no haber conseguido imponerse en ninguno de los anteriores procesos y, además, haber quedado también fuera de las ventas que ultima Sabadell para dar salida a casi 11.000 millones en activos tóxicos inmobiliarios.

De hecho, el fondo ha decidido poner a la venta Altamira, ‘servicer’ que adquirió al propio Santander hace cuatro años y que, tras la venta de los 5.000 millones que ha activado el banco, prácticamente perderá al que era su principal cliente.

Sin embargo, son precisamente estos lazos a través de Altamira los que otorgan a Apollo una posición de ventaja frente al resto de competidores, aunque también es cierto que el fondo ya intentó activar esta especie de derecho preferente en Quasar y, finalmente, el vencedor fue Blackstone.

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