acuerdo de reestructuración

Santander 'abarata' su acuerdo con Altamira a cambio de pagar ahora a Apollo 200 M

El banco acuerda con Apollo rebajar las comisiones del contrato con Altamira, una jugada en tres tiempos que permite a la filial cerrar su refinanciación, y al fondo, darse un dividendo millonario

Foto: Altamira está participada por Apollo (85%) y Santander (15%). (Getty Images)
Altamira está participada por Apollo (85%) y Santander (15%). (Getty Images)

Nuevo giro en las relaciones entre Santander y Apollo. La entidad española y el fondo estadounidense han reestructurado el contrato que firmaron hace cuatro años, cuando la primera vendió al segundo el 85% de Altamira, y han sentado así las bases que han permitido cerrar la refinanciación de la deuda de su filial compartida de servicios inmobiliarios.

En concreto, el nuevo acuerdo contempla una importante rebaja de las comisiones que cobra Altamira al banco, a cambio de que Santander adelante a ahora el pago de 200 millones de euros. Además, una serie de acuerdos cruzados entre los dos socios conllevarán el cobro de otros 70 millones por parte de Apollo, según han confirmado varias fuentes conocedoras.

Gracias a la inyección de efectivo que trae consigo la rebaja de las comisiones, Altamira ha mejorado las condiciones del crédito sindicado de 270 millones que tiene firmado con Santander, Bankinter, Bankia, Sabadell, Crédit Agricole y Mediobanca, pasivo que ha visto mejorado su plazo en dos años, hasta 2023, pero sin amortización del principal, ya que el objetivo de Apollo con toda esta jugada (nuevo contrato de gestión y nuevas condiciones de la deuda) es poder repartirse un jugoso dividendo.

En concreto, según las fuentes consultadas, el fondo quiere aprovechar esta nueva inyección de liquidez para darse una remuneración de unos 200 millones de euros. De hecho, los compromisos financieros totales de Altamira, que superan los 320 millones de euros, se mantienen sin rebajar tras toda esta reestructuración.

El acuerdo con Santander permite a Altamira cerrar la refinanciación de su deuda, ampliando el plazo, y a Apollo, repartirse un generoso dividendo de 200 M

Fue en enero de 2014 cuando Banco Santander cerró la venta a Apollo del 85% de Altamira por 664 millones de euros, operación que incluyó un contrato de gestión de los activos inmobiliarios del banco hasta 2028, plazo que se mantiene tras la nueva reestructuración del acuerdo.

Desde entonces, las relaciones entre los dos socios han pasado por diferentes momentos, que han incluido el intento por parte del banco de hacerse con el 100% de la plataforma, y que nunca se cerró por razones de precio, y el acelerón dado por Santander para desprenderse rápidamente de todo su ladrillo, el cual siempre ha sido propiedad del banco.

Una estrategia que ha incluido el traspaso de activos a Metrovacesa y Testa, la creación de un vehículo conjunto con Blackstone, bautizado como Quasar, para dar salida a 30.000 millones de euros brutos en activos tóxicos y, ahora, el proceso de venta de 5.000 millones de euros en activos residenciales y terciarios que ha encargado a Credit Suisse.

Esta operación se enmarca dentro del horizonte que ya definió el banco el año pasado, cuando cerró Quasar y anunció que se daba de plazo hasta finales de 2018 para conseguir que la exposición al ladrillo fuera "inmaterial", en palabras del propio consejero delegado del banco, José Antonio Álvarez.

La cartera inmobiliaria de 5.000 millones de euros que tiene en venta Santander representa el grueso de los activos que le gestiona actualmente Altamira

Sin embargo, este deseo de dejar a cero la cuenta del ladrillo tiene un impacto directo en Altamira, ya que la cartera ahora en venta representa el grueso de los activos de Santander que todavía gestiona el 'servicer'.

Históricamente, los dos principales clientes de Altamira han sido Sareb, que le adjudicó 29.000 millones en inmuebles y crédito promotor, y Santander, base que Apollo ha ido ampliando con la firma de acuerdos con otras entidades, como BBVA, que le encomendó una cartera de préstamos de 200 millones, o Bain Capital, que le ha confiado los 600 millones que compró a Liberbank.

Además, el 'servicer' ha apostado por la internacionalización para ganar tamaño, estrategia que le ha llevado ya a hacerse con 10.000 millones en activos bajo gestión en Portugal y Chipre, los dos primeros mercados a los que Altamira ha dado el salto.

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