el frob aún tiene el 60%

Bankia depende del nuevo Gobierno para ser privatizada a tiempo

Los bancos con capital estatal cotizan en bolsa infravalorados respecto al resto de entidades. Bruselas podría ser un impedimento para otra prórroga

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (Reuters)
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (Reuters)

El Estado tiene en Bankia la última oportunidad de recuperar dinero del rescate público. Sin embargo, el objetivo de maximizar la cantidad recuperada, la presión bajista sobre el banco y la nueva situación política juegan en contra de los plazos previstos para la privatización. El plan actual es desinvertir antes de que termine 2019, aunque el mercado da por hecho que habrá otra prórroga.

Sería la segunda, ya que el Consejo de Ministros aprobó en 2016 la extensión de 2017 a 2019 de la fecha límite para que el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) salga del capital. Tras vender el 7% en diciembre, el fondo público de rescate aún cuenta con una participación del 60,6%, valorada en 6.250 millones de euros a precios de mercado, con el cierre del viernes en 3,34 euros por acción.

La última desinversión se produjo a 4,06 euros por acción, un 30% por debajo de la colocación de otro 7,5% en 2016, si se tiene en cuenta en el cálculo el 'contrasplit' del año pasado. Pero la evolución del banco parcialmente nacionalizado ha sido aún peor desde entonces, al perder un 18% desde la venta de acciones en diciembre. En el acumulado de 2018, es el peor banco español y el quinto europeo, al dejarse un 16%.

Si el Estado vendiera ahora, recuperaría algo más de 6.000 millones, sumados a los 2.657 millones cobrados en la desinversión del 14,5% y a los dividendos pagados entre 2014 y 2016. Por el contrario, inyectó a través del FROB 22.424 millones. Para evitar pérdidas por el rescate, Bankia debería subir un 115% desde su cotización actual en un entorno hostil para la banca en bolsa con el retraso de las expectativas de subidas de tipos.

Evolución de Bankia en bolsa durante el último año. (Fuente: Bloomberg)
Evolución de Bankia en bolsa durante el último año. (Fuente: Bloomberg)

En los apoyos al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, hay voces muy dispersas al respecto. Podemos llevó recientemente al Congreso una propuesta para crear un banco público con Bankia, BMN y el ICO. Mientras que la posición del PSOE siempre ha sido favorable a la privatización, aunque sin prisas para minimizar las pérdidas de dinero público frente al rescate de 2012.

El problema es que otro retraso podría encontrarse con las reticencias de Bruselas, en pleno debate sobre la Unión Bancaria y que todos los países compartan riesgos financieros. “Europa no vería con buenos ojos una nueva demora, y posiblemente se presionaría para cumplir plazos”, recuerda Victoria Torre, de Self Bank. “Hasta ahora, se ha primado el mensaje de que cuanto antes se venda mejor, pero si se retrasa, se aliviará la presión sobre el valor”, apunta José Ramón Iturriaga, gestor de Abante Asesores. Gestores y analistas dan por hecho que habrá un cambio en el calendario de privatización. “A estos precios nadie espera que se venda, al menos no por debajo de cuatro euros”, arguye Julián Pascual, gestor de Buy & Hold.

Hasta ahora, se ha primado el mensaje de que cuanto antes se venda mejor, pero si se retrasa, se aliviará la presión sobre el valor

La moción de censura por la que Pedro Sánchez sustituye a Mariano Rajoy en la presidencia del Gobierno, con un apoyo parlamentario muy fragmentado, ha sido el último golpe que ha hecho añicos el calendario, según los expertos. Más aún teniendo en cuenta la dificultad que va a tener el Ejecutivo para tomar decisiones, "con capacidad limitada para dirigir las políticas en una dirección diferente en el corto plazo", recuerda la agencia de 'rating' DRBS.

El ya exministro Román Escolano se esforzó tras sustituir a Luis de Guindos en transmitir la sensación de que en Economía no había presión para vender, ante la espiral bajista de las acciones de la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri. El mercado ya interpretó esto como una posibilidad de que de aquí a 2019 hubiera una prórroga, que ahora cree segura.

Presión bajista

Bankia cotiza infravalorado respecto a otros bancos españoles o europeos comparables, lo mismo que le sucede a Commerzbank, entidad alemana en la que también hay presencia pública en el capital, o al británico Royal Bank of Scotland (RBS), en el que Reino Unido cuenta aún con un 70% del capital. El banco español tiene un valor en bolsa frente a los libros de 0,7 veces, mientras que el PER (veces que se repite el beneficio por acción en el precio) está en 11,5 veces, el múltiplo más bajo desde noviembre de 2016. “Está habiendo un estancamiento de los resultados, porque tras años de mejoras con reducción de costes y limpieza del balance, ahora le cuesta crecer en ingresos”, apunta Pascual. En cuanto a la presencia del Estado en el capital, “para inversores que vamos a largo plazo no nos influye en la valoración, pero para ‘hedge funds’ y otros jugadores más cortoplacistas, puede desincentivar comprar sabiendo que el principal accionista va a vender”, agrega.

Precisamente esto es lo que aprovechan los bajistas para presionar al valor. Hasta ahora, el objetivo de Economía ha sido sorprender con sus colocaciones aceleradas, como consiguió en diciembre, según fuentes conocedoras. Así, evita que los ‘cortos’ aumenten posiciones para lucrarse con el proceso de venta y, mientras, tumbar el valor. Pero a medida que pasa el tiempo, la capacidad de sorprender disminuye si hay un plazo establecido.

El ataque bajista actual contra Bankia alcanza el 4,14% del capital, valorado en más de 400 millones de euros, lo que lo convierte en el banco español más presionado, especialmente por los ‘hedge funds’ AQR y Viking Global. Estos ‘cortos’ se basan en el alquiler de acciones, ya que las venden cuando las reciben (venta en corto) y las compran cuando van a devolverlas. Algunos fondos internacionales prestan sus títulos para obtener una rentabilidad extra a corto plazo, como Norges Bank, el fondo soberano noruego, que declaró el 3% del capital en diciembre. Este viernes, notificó a la CNMV un préstamo del 2% de las acciones de Bankia, lo que supone poner más munición en el mercado disponible para los bajistas.

Sin que esté claro el futuro del accionariado de Bankia, o al menos el calendario para que salga el Estado, el equipo de Goirigolzarri tiene como objetivo en su plan estratégico 2018-2020 diversificar los ingresos. Es decir, crecer en ramas como el crédito al consumo, la financiación mayorista, préstamos a empresas o los fondos de inversión, segmentos más rentables que el negocio tradicional de captar dinero y prestar hipotecas en el entorno actual de tipos. Como recuerda siempre el consejero delegado, José Sevilla, “nos gustan los tipos bajos, pero no negativos”. Esto es un hándicap especialmente para Bankia, ya que en su cartera crediticia las hipotecas pesan un 60%, con una mayoría a tipo variable, según cálculos de Société Générale.

Los analistas del banco francés también apuntan en un informe para sus clientes que el banco está agotando la obtención de ingresos con la cartera de renta fija (ALCO, en la jerga), con la que ha sido muy activo. Estos bonos han sido un quebradero de cabeza para la banca durante las dos últimas semanas, en las que ha sufrido en bolsa por su exposición a la deuda española y, especialmente, a la italiana. Bankia terminó el año pasado con 4.656 millones en deuda italiana y otros 32.129 millones en bonos españoles, según su informe anual, cifras solo inferiores a las del Santander, aunque son en agregado las más altas respecto a sus fondos propios. Contando solo los títulos italianos, tiene menos que Santander, BBVA o el Sabadell, y solo en este caso el peso en los activos es menor.

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