la financiación y el precio

Los dos errores de García-Carranza, el valido de Ana Botín, en Metrovacesa

El hombre fuerte del área inmobiliaria de Santander ha tenido que doblar el brazo dos veces para poder sacar a bolsa la promotora: ante el resto de bancos y ante los inversores

Foto: Javier García-Carranza.
Javier García-Carranza.

Es el primer punto negro en su expediente desde que se incorporó a Banco Santander hace dos años. La accidentada salida a bolsa de Metrovacesa ha ensombrecido la, hasta ahora, impoluta trayectoria de Javier García-Carranza como director general adjunto de la entidad cántabra, puesto que ejerce con plenos poderes sobre todo el área de Reestructuraciones, Inmobiliario, Participadas y Capital Riesgo.

Su mano de hierro ha estado detrás de la entrada en preconcurso de Isolux, al negarse a colaborar con CaixaBank y Bankia en la aportación de 300 millones adicionales, la venta de deuda de las autopistas radiales y la subasta exprés de 30.000 millones de activos tóxicos de Banco Popular. Ni siquiera sus lazos familiares con los fundadores de Abengoa (su segundo apellido es Benjumea) doblegaron su posición en la crisis de la compañía andaluza.

Su férrea determinación a la hora de tomar decisiones le ha valido apodos agresivos en las páginas de los periódicos que no le han hecho temblar el pulso ni un momento, al contrario, cada vez ha ido reforzando más su fama de hombre decidido, capaz de dar un golpe en la mesa y tomar esas decisiones que otros esquivan abordar.

La accidentada salida a bolsa de Metrovacesa ha ensombrecido la impoluta trayectoria de Javier García-Carranza en la entidad cántabra

Pero en Metrovacesa se ha encontrado con la horma de su zapato, y hasta en dos ocasiones ha tenido que recular en sus pretensiones ante el golpe firme que han dado desde el otro lado del tablero.

En la primera, el plantón lo dio el resto de grandes bancos españoles al negarse a suscribir un crédito sindicado de 400 millones, con el que Santander y BBVA pensaban repartirse 220 millones en dividendos antes de sacar a bolsa la promotora. "Si queréis un dividendo, que os lo dé Metrovacesa y no la endeudéis tanto", vinieron a decirle sus competidores.

Al final, la promotora limitó a 275 millones una financiación en la que prácticamente solo participaron los mismos bancos encargados de sacar a bolsa la compañía, es decir, Santander y BBVA, que además de accionistas y coordinadores son financiadores con 50 millones cada uno; Morgan Stanley y Deutsche Bank, directores también de la OPV y fuente de otros 50 millones por barba; Goldman Sachs y Société Générale, aseguradores de la colocación y financiadores de 25 millones cada uno, y Unicaja, con otros 25 millones.

El segundo plante lo han dado los inversores, que desde el primer momento dijeron a Metrovacesa que necesitaba ofrecer un descuento para salir a bolsa. Pero la mano de hierro de Santander, dueña del 70% de la promotora y quien más tenía que decir en esta colocación, no estaba dispuesta a dejarse doblegar, y lanzó un pulso con las credenciales de los años de García-Carranza en Morgan Stanley, y los de su número dos, Carlos Manzano, que el pasado verano se incorporó a Santander procedente de Deutsche Bank. Curiosamente, dos entidades coordinadoras globales de la OPV.

De su pasado como banquero de inversión, a García-Carranza se le atribuye haber participado en las salidas a bolsa de Fadesa, Renta Corporación y Riofisa, o en las compras de Gecina por Metrovacesa, Urbis por Reyal y Fadesa por Martinsa, todas ellas operaciones símbolo de una burbuja cuyo pecado original fue el exceso de avaricia.

En el caso de Metrovacesa, son muchas las voces que ahora, tras la forzada rebaja de precio, acusan tanto a García-Carranza como a BBVA y a los bancos de inversión implicados de haber cometido los mismos errores del pasado y, por codicia, haber convertido en decepción una salida a bolsa que podría haberse vendido como un auténtico éxito si, desde el primer momento, se hubieran ajustado tanto la valoración de los activos como el precio de colocación.

"Sacar Metrovacesa con un descuento inferior al 10% es un éxito absoluto, porque esos activos valen en realidad un 20% menos. Metrovacesa no es Neinor ni Aedas, que compraron uno a uno los suelos que querían, sino que es el banco al que Santander y BBVA han pasado los suelos que se fueron adjudicando en la crisis. Y eso que Jorge Pérez de Leza [el consejero delegado de Metrovacesa] no dejó traspasar todo lo que querían los bancos. Con estos mimbres, salir con un descuento inferior al 10% es un éxito. Pero la avaricia ha hecho que termine pareciendo un desastre", señala un conocedor de la operación.

El empecinamiento en sacar a bolsa Metrovacesa con prima se mantuvo hasta que el pasado miércoles por la noche, el día en que estaba inicialmente previsto cerrar el libro, se comprobó que este apenas podía cubrirse en un 53% y dentro del rango bajo de la horquilla fijada entonces, es decir, entre 18 y 19,5 euros por acción, según afirman fuentes conocedoras. La promotora acaba de perder su segundo pulso y, un día después, rebajó a 16,5-17 euros el rango, para terminar fijando la salida en el precio más bajo de todos los posibles.

Ya lo dijo el propio García-Carranza hace justo un año, en unas jornadas inmobiliarias organizadas por IESE: “Los ciclos se repetirán, y los bancos volveremos a cometer los mismos errores. La avaricia acaba pudiendo con la prudencia".

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