su imperio de biodiésel acabó en la lista de montoro

Así es Chema Escrivá, el hombre que inventó las cooperativas de autónomos investigadas

Escrivá fue concejal del PP entre 1991 y 1995, obtuvo permisos para poner en marcha dos fábricas de combustible en Alicante y Gandía y se arruinó. Ha vuelto con Factoo bajo el brazo

Foto: José María (Chema) Escrivá. (Foto: Factoo.es)
José María (Chema) Escrivá. (Foto: Factoo.es)

Quizá lo ha oído hablar en la radio prometiendo que no hace falta darse de alta como autónomo, filosofando sobre el atraso administrativo español y la transformación del mundo laboral. O recomendando lecturas para la era digital, como esta. Su empresa, junto a otras, está siendo objeto de una inspección que mantiene en alerta a miles de personas: trabajadores por cuenta propia, la mayoría 'freelancers' con escasos ingresos, que en los últimos meses se han asociado a una de las "cooperativas de facturación" que han aparecido en España. Algunos se enfrentan ya a sanciones de miles de euros.

El hombre detrás de Factoo se llama José María (Chema) Escrivá, es un empresario afincado en Gandia, y dice que se le ocurrió lo que él describe como una "idea revolucionaria" presentando proyectos de marketing con un grupo de socios. "Mandábamos un presupuesto detrás de otro y siempre perdíamos. Nos pasó varias veces con Ikea. Estábamos tirando los precios y no entendíamos cómo podían adelantarnos siempre. Al final hablé con alguien que me dio la clave. Me dijo que en España salía tan cara la Seguridad Social que nos adelantaban desde Bélgica, Holanda, Italia...".

Me dijo que en España salía tan cara la Seguridad Social que nos adelantaban desde Bélgica, Holanda, Italia…

Tras "perderlo todo" durante la crisis, en 2015 Escrivá decidió reinventarse con un proyecto que poder desarrollar con lo que le quedaba, desde una habitación de su casa. "Soy abogado y empecé a estudiar cómo funcionan las cooperativas en Bélgica y en otros países. Vi la que las ventajas eran evidentes y no podía enteneder que las organizaciones de autónomos no se hubiesen dado cuenta todavía. Investigué muchos meses, pregunté a mis exprofesores, por ejemplo al catedrático Ignacio García Ninet y a otros de Derecho Laboral. Me dijeron que sí, que podía hacerse. Y así montamos Factoo".

Los primeros pasos, recuerda, fueron muy precarios. Ante la escasez de presupuesto, invitaba a sus socios a comer en la cocina y a hablar de leyes y regulación durante horas y horas. "Hicimos solos la página web y el primer mes sumanos cinco asociados. El segundo, 35. El tercer mes alcanzamos los 116. Pero aquello evolucionaba muy despacio". Hasta que empezaron a gotear los clientes estables, entre ellos productoras y fotógrafos. "Dimos otro salto importante con la cabalgata de los Reyes en Gandia. El Ayuntamiento pagaba por figurar pero pedían que la gente presentase factura y estuviese dado de alta. ¿Pero quién iba a hacerse autónomo por 30 euros? Nosotros resolvimos eso y se corrió la voz".

La web Factoo.
La web Factoo.

Escrivá enfatiza que salieron a buscar a sus asociados: repartieron publicidad en la playa de la Malvarrosa (Valencia), incluso en la cola del paro. "Pegamos fotocopias en las paredes. Buscábamos gente que tuviese trabajillos esporádicos, les animábamos a no quedarse de brazos cruzados". El siguiente empujón llegó gracias a la entrevista que le hicieron en un programa radio que se emtió en toda la Comunitat Valenciana. "Con eso nos llamaron promotores de televisión que tenían gente en negro y querían apuntarse a la cooperativa", recuerda.

Factoo, que hoy cuenta con 86 empleados y más de 16.000 asociados, publicita encuestas según las cuales el 90 por ciento de sus socios habría tenido que cobrar en dinero B de no haber sido por ellos. "Damos todos los servicios, incluído el asesoramiento jurídico, y cobramos 30 céntimos por cada gestión en la seguridad social. Las asesorías cobran más de 15 euros. Por eso van a por nosotros", dice. La cooperativa alrededor de la cual han montado el negocio ingresa de media más de 3 millones de euros, un dinero del cual se quedan con comisiones que "nunca superan el 4 por ciento".

Del PP valenciano al biodiésel

Factoo no es el primero negocio en el historial de José María (Chema) Escrivá. Sabe lo que es caer y levantarse de nuevo. El empresario, que ahora se deja ver como invitado en mesas de debate de emprendedores, lleva a sus espaldas varias aventuras y alguna que otra quiebra societaria con sociedades que han terminado, incluso, acumulando importantes deudas con el Ministerio de Hacienda.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y radicado en Gandia, se inició en la madurez con una breve carrera política que le llevó a ocupar la presidencia de Nuevas Generaciones del Partido Popular en esta localidad valenciana y a resultar elegido concejal en la legislatura de 1991-1995, donde estuvo en la oposición en un municipio gobernado tradicionalmente por los socialistas. “Chema descubrió que en la política municipal no tenía mucho recorrido y decidió dedicarse a los negocios. Es un tipo espabilado que se sacó la carrera vendiendo fotocopias de apuntes –dato biográfico que comparte con Berlusconi– y con el que te tomarías una copa si te lo encuentras por la calle porque da sensación de buen tío, aunque no sé si haría negocios con él”, afirma una persona que lo conoce desde aquellos años pero que ahora le había perdido la pista.

Tras hacer varias incursiones en el negocio inmobiliario con la participación en algunas promociones de viviendas y ejercer como abogado, Escrivá puso en marcha en 2004 un grupo de sociedades con las que trató de impulsar un proyecto de biodiésel a partir de aceites vegetales y una red de gasolineras suministradora de este tipo de combustible. A través de las mercantiles Proyectos Ebcon, Ebcon Park Gandia y Ebcon Energy se lanzó a tratar de conseguir los permisos para construir dos plantas de fabricación en Ador (cerca de Gandia) y Senija (Alicante). Compró terrenos, una antigua nave dedicada a la lavandería industrial en el caso de Senija y obtuvo la concesión del Ministerio de Industria para ejecer como operador petrolífero mayorista.

Es un tipo espabilado que se sacó la carrera vendiendo fotocopias de apuntes y con el que te tomarías una copa si te lo encuentras

En octubre de 2008, el entonces director general de Cambio Climatico de la Conselleria de Territorio de la Generalitat, Jorge Lamparero, firmaba la autorización ambiental integrada que daba luz verde a la construcción de la planta de Ador, con una superficie estimada de 5.000 metros cuadrados y para la que estaba prevista una inversión de 26 millones de euros y la creación de más de veinte puestos de trabajo. En esas fechas, Escrivá gestionaba ya tres gasolineras y operaba bajo la marca Bioil. Incluso, llegó a solicitar a la Autoridad Portuaria de Valencia una concesión de superficie de 4.000 metros cuadrados en el Puerto de Gandia para colocar una planta de recepción y almacenaje de aceites vegetales destinados a la producción del biocombustible. “Me contó que había viajado a África y a Europa del este para negociar la compra de cereales más baratos para poder fabricar, pero que había tenido problemas por la zona del este porque los sindicatos de camioneros le hacían la vida imposible”, relata otro conocido.

En su perfil de LinkedIn, el propio Escrivá se presenta como un emprendedor que llevó a cabo "la ejecución de dos plantas de biodiésel" y dice: "Gestioné posteriormente su venta. Negocié con fondos de inversión y 'familiy office' desde el inicio hasta su transacción". También afirma que acabó "desarrollando un modelo de EESS (estaciones de servicio) de bio", que desplegó la marca Bioil y que gestionó siete gasolineras y otras 21 en régimen de semifranquicia.

Las plantas de combustible nunca se ejecutaron

Todo aquel proyecto se desplomó como un castillo de naipes. Las fábricas de biodiésel nunca se hicieron realidad, ni en Ador ni en Senija. Dos de las sociedades, Ebcon Energy y Proyectos Ebcon, entraron en concurso de acreedores a partir de 2010. La segunda figura en los listados de morosos con la Agencia Tributaria publicados por el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con una deuda de 2,3 millones de euros desde 2015, cuando se dio a conocer la primera relación.

No obstante, Escrivá había cedido el control de estas sociedades pocos meses antes de que entrasen en quiebra a la sociedad limitada Karina Invest y Desarrollos. Lo mismo había hecho con Ebcon Park Gandia y con otras sociedades inmobiliarias en las que figuraba como administrador único, como Rapdell Resorts, Cemass Europa, Big Business Evergreen, Hotel Botánico o Sistema de Desarrollo e Infraestructura, algunas de ellas constituidas en la factoría de Ramón Cerdà, el empresario especializado en vender sociedades de estantería o dormidas al que también recurrieron la Gürtel, Iñaki Urdangarin o Gerardo Díaz Ferran para montar sus tramas empresariales.

Karina Invest Desarrollo, la sociedad a la que Chema Escrivá cedió todos estos negocios, es una mercantil domiciliada en Villarreal (Castellón) administrada por Luis Joaquín Girona Beltrán, vinculado a un bufete de abogados de la misma localidad.

El frenesí societario de Escrivá se recupera a partir de finales de 2015, coincidiendo con la puesta en marcha de Factoo.

Mensaje por mail a sus cooperativistas: "Factoo no ha cometido ningún fraude"

La mayor cooperativa en número de socios de España, Factoo, ha remitido un comunicado a sus asociados, más de 16.000, según sus datos oficiales, en el que niega haber cometido ningún fraude, aunque admite que está siendo inspeccionada por la Seguridad Social. La entidad fundada por Chema Escrivá atribuye la investigación de la Inspección de Trabajo al "celo" que ha suscitado su modelo en "algunos sectores profesionales" y señala que "si es necesario corregir incidencias" las subsanará.

Este es el texto completo remitido por mail a los cooperativistas:

"Ante las comunicaciones que están apareciendo en determinados medios y para evitar incertidumbres en nuestra masa social cooperativa, queremos informar de lo siguiente:

Factoo es de las primeras cooperativas de trabajo asociado en España, con más de 16.000 asociados.

Factoo trabaja por y para todos sus asociados, dotándoles de todos los servicios que permiten integración, seguridad y gestión, para desarrollar sus trabajos esporádicos con todas las garantías.

Factoo asesora y gestiona todas las incidencias que se generan para evitar problemas que perjudiquen a sus asociados, brindándoles la asistencia pertinente.

En estos momentos, todas las Cooperativas de Trabajo Asociado están siendo inspeccionadas por la Seguridad Social en busca de posibles irregularidades. Factoo no ha sido ajena a la inspección y nos hemos puesto al servicio del órgano competente para informar de cuanto nos pidan y alinearnos totalmente con lo que establece la ley y el reglamento vigente (Ley 27/1999 del 16 de julio).

Queremos remarcar que Factoo no ha cometido ningún fraude tal y como se ha mencionado en algunos medios de comunicación.

Desde nuestra Cooperativa queremos mejorar y mantener el clima de confianza que se ha generado desde su creación, y si es necesario corregir incidencias nos pondremos con la máxima diligencia a subsanarlas.

Nuestros asociados son nuestra razón de ser, y toda nuestra capacidad, tecnología y equipo humano están orientados a dar el mejor asesoramiento y servicio.

Lamentamos que nuestro éxito haya podido suscitar el celo en algunos sectores profesionales que están intentando eliminar un modelo colaborativo que se encuadra dentro de la legalidad, aportando mucho valor a los asociados.

Desde Factoo ponemos a vuestra disposición todos los recursos para defender vuestros intereses y seguir contando con la confianza que nos ha permitido tener una muy buena reputación en el mundo de la economía social colaborativa.

El equipo de Factoo".

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