no tendrá que apuntarse las minusvalías latentes

Guindos permite a Sareb maquillar sus cuentas tras las fuertes pérdidas acumuladas

Sareb no tendrá que apuntarse como pérdida las minusvalías de tasar a precio de mercado sus inmuebles, sino que irán contra capital, lo que le permitirá dar beneficios

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos, en la rueda de prensa tras el consejo de ministros del viernes. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos, en la rueda de prensa tras el consejo de ministros del viernes. (EFE)

Jaime Echegoyen, el presidente de Sareb recibió este viernes un regalo de Navidad adelantado: el ministro Luis de Guindos anunció tras el Consejo de Ministros un cambio en la normativa contable del banco malo que le permitirá no apuntarse en la cuenta de pérdidas y ganancias las minusvalías que resulten de la retasación anual de todos los activos que le obliga a hacer el Banco de España. De esta forma, podrá dar beneficios en los próximos años tras las fuertes pérdidas de sus primeros ejercicios, aunque estas pérdidas latentes reducirán su patrimonio neto.

Después de dos ejercicios de normas provisionales, el año pasado se aprobó la circular del Banco de España que regula la contabilidad de Sareb, que está a medio camino entre la de un banco y la de una inmobiliaria. La gran novedad de esa norma era que obligaba al banco malo —que se quedó con la exposición inmobiliaria de las cajas rescatadas— a tasar anualmente todos sus activos a precio de mercado. Y dado que el traspaso de los activos en 2012 se hizo muy por encima de su valor real (como denunció la Comisión Europea en su día) y que el mercado inmobiliario español sigue sin recuperar, eso significa asumir fuertes pérdidas cada año.

El presidente de Sareb, Jaime Echegoyen. (EFE)
El presidente de Sareb, Jaime Echegoyen. (EFE)

Sareb se había apuntado unas pérdidas de 261 millones en 2013, su primer ejercicio completo. En 2014, la pérdida fue de 585 millones. Ambas cifras se comieron todo el capital que habían puesto los accionistas del banco malo (el Estado tiene el 45% a través del FROB y el resto son principalmente los bancos sanos salvo BBVA), lo que obligaba a convertir en capital la deuda subordinada que también habían suscrito.

Pero el sector se negó a poner más dinero en una ampliación de capital, lo que forzó a Echegoyen a hacer ejercicios contables para que el agujero de 3.000 millones aflorado en 2015 por la citada norma no se tradujera en nuevas pérdidas: trasladó el grueso de las mismas a los dos años anteriores (reformuló sus cuentas) y se apuntó de golpe como beneficio todo el crédito fiscal que generan estas provisiones. 

Las pérdidas irán en patrimonio, no en resultados

Con la norma anunciada ayer por Guindos, Echegoyen no tendrá que volver a hacer ingeniería contable para maquillar los resultados. Aunque se mantiene la obligación de retasar los activos a precio de mercado, las minusvalías que arroje este ejercicio ya no se contabilizarán como pérdidas en la cuenta de resultados. Ahora se llevarán a una nueva cuenta en patrimonio neto (algo parecido a lo que se hace con las ganancias o pérdidas de los bancos en títulos de deuda pública), por lo que minarán sus recursos propios. Pero no aparecerán en la foto de final de año.

Apartamentos en alquiler en un edificio de Sareb en Madrid. (Reuters)
Apartamentos en alquiler en un edificio de Sareb en Madrid. (Reuters)

A cambio de esta ventaja, si los activos se venden en algún momento con beneficios, estas ganancias tendrán que ir también a patrimonio neto para cancelar esa cuenta negativa. En Sareb sostienen que esta medida dará más transparencia a sus cuentas, ya que se podrá conocer exactamente las minusvalías latentes de la tasación de los activos, mientras que, en la cuenta de pérdidas y ganancias, esa cifra se diluía entre otros muchos conceptos. 

Los accionistas tendrán que absorber las pérdidas

Este cambio no afecta a los sufridos accionistas de Sareb, ya que si estas minusvalías llevan el capital de Sareb por debajo de los niveles mínimos exigibles, tendrán que reponerlo; exactamente igual que si tuvieran que absorber las pérdidas en la cuenta de resultados. Pero se evitará que los titulares digan "Sareb pierde x millones más" y, en consecuencia, la imagen pública del banco malo mejorará. No es la primera vez que la sociedad podrá disimular sus pérdidas: la norma actual tampoco le obliga a reconocer como quebranto los 2.700 millones de pérdidas generadas por el famoso derivado para cubrirse de las subidas de tipos.

Más allá de estos artificios contables, el éxito de Sareb es fundamental para nuestro país, según la Comisión Europea. A su juicio, si el banco malo fracasa, el Estado tendría que hacerse cargo de su deuda y puede costarnos hasta el 4% del PIB a los contribuyentes. Por cierto, Bruselas ha criticado también la norma contable del Banco de España porque obliga a Sareb a vender siempre por encima del precio del mercado, lo cual ralentiza sus ventas y pone en peligro que logre su objetivo de deshacerse de todos sus activos (cerca de 50.000 millones) en el plazo fijado de 15 años.

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