negocia con bruselas una prórroga

Unicaja reúne al consejo para aplazar la salida a bolsa ante la ola de fusiones

El órgano de gobierno de la entidad andaluza dejará la OPV para principios de 2017 si los mercados lo permiten, lo que le puede llevar a pedir una prórroga a Bruselas

Foto: Fotografía de archivo del presidente de Unicaja Banco, Braulio Medel. (EFE)
Fotografía de archivo del presidente de Unicaja Banco, Braulio Medel. (EFE)

El consejo de administración de Unicaja Banco se reúne hoy en Málaga con un ojo puesto en Madrid. El órgano de gobierno de la entidad andaluza ha sido convocado para valorar el informe que los asesores de su salida a bolsa han preparado, en el que le recomiendan dejar el salto al parqué para 2017. Ante esta coyuntura, el banco empieza a analizar distintas alternativas para devolver las ayudas públicas entre las que destacan pedir a Bruselas una revisión de los plazos o participar en la ola de fusiones que prepara el Gobierno para recuperar el dinero prestado a costa del contribuyente.

Fuentes próximas a Unicaja aseguran que el consejo de administración, dirigido por Braulio Medel desde la Fundación Unicaja (tiene el 90% del capital), tiene claro que ahora no es el momento para lanzar una oferta pública de venta (OPV), ante la situación de los mercados y la baja cotización del sector financiero. Las referencias para la entidad malagueña son Bankia, Sabadell, Popular y Liberbank, cuyas acciones acumulan desplomes que oscilan entre el 34 y el 60% en lo que va de año. Por tanto, se cambian apenas a un 30-40% de su valor en libros.

Antes estas tasaciones, UBS y Morgan Stanley, los dos bancos contratados para realizar la colocación de las acciones, y Rothschild, el banco asesor del consejo, coinciden en recomendar no salir a bolsa en estos momentos, ni mediante una OPV ni mediante un 'listing' o cotización sin venta de acciones, como en su día hizo Liberbank. La intención de Unicaja Banco, que ha sido valorada en 3.000 millones de euros, era realizar una oferta de acciones por al menos 600 millones para devolver parte de las ayudas recibidas por Ceiss, la antigua Caja España Duero.

Según fuentes financieras, hacer ahora una OPV sería malvender el banco, amén de correr el riesgo de no encontrar inversores que compren acciones de una entidad financiera puramente española, presionada por la caída de márgenes que está sufriendo todo el sector. El problema es que Unicaja Banco se había comprometido oficialmente con la Comisión Europea y con el Ministerio de Economía a saltar al mercado antes del 31 de diciembre de 2016, tal y como anunció hace tres años. Obviamente, este plazo no podrá cumplirlo, si bien la primera obligatoriedad legal que tiene que afrontar le llegará en abril de 2017, cuando tiene que repagar bonos convertibles (CoCos) por 604 millones de euros en manos de inversores minoritarios. 

La entidad andaluza, que ha sido valorada en hasta 3.000 millones, lleva meses en contacto con Bruselas para negociar una prórroga para devolver las ayudas

Unicaja ya ha informado a Bruselas de las dificultades para salir ahora a bolsa, pese a que lleva meses trabajando en la operación. De hecho, eligió a los bancos coordinadores y colocadores —UBS, Morgan Stanley, Citi, Credit Suisse y BBVA— en enero con el fin de hacer el primer intento el pasado mes de abril. El banco ya tenía toda la documentación preparada con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pero ni en primavera ni en verano pudo llevarse a cabo la colocación en medio de la incertidumbre política en España y el impacto del Brexit en los mercados.

El banco se había fijado octubre como la otra ventana de oportunidad para lanzar la OPV, pero la conclusión es la misma: no es posible. En consecuencia, la entidad andaluza ha pedido más tiempo a la Comisión Europea para cumplir con sus compromisos, con la perspectiva de que la colocación se podrá llevar a cabo en febrero de 2017. Esa opción se considera más probable, porque Unicaja ya tendrá cerradas las cuentas de este año y ofrecerá una visión más aproximada de su cuenta de resultados que si lo intentara en diciembre, con las dudas sobre La Moncloa y las elecciones en Estados Unidos.

Parte del baile

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

En Unicaja también han incluido como factor a considerar la más que posible concentración del sector, que ha comenzado con el anuncio oficial de la posible integración entre Bankia y BMN. En el banco malagueño son conscientes de que, si el BCE da otra vuelta de tuerca a las exigencias de capital, como se prevé ante los problemas actuales de Deutsche Bank, Commerzbank y la banca portuguesa, será muy difícil seguir en solitario. Sobre todo porque, tras la fusión con Ceiss, Unicaja tan solo ocupa el puesto octavo del 'ranking' en España, una clasificación que la condena a participar en el baile que se avecina. Salir a bolsa y asumir el riesgo de caída podría perjudicar su posición a la hora de comprar o ser comprada.

Unicaja, con una cuota de mercado del 4% en depósitos y del 2,5% en créditos a nivel nacional, está en el grupo compuesto por Ibercaja, BMN, Abanca y Liberbank, que tienen muchos números para ser absorbidas, especialmente en este entorno de tipos de interés negativos. Un factor que ya provocó un descenso del 26,3% de su beneficio neto en el primer trimestre del año, hasta los 138,1 millones de euros.

La parte positiva de su balance es que el grupo aumentó hasta el 13,2% la ratio CET1 de solvencia (o de capital ordinario de primer nivel), con un superávit de 1.059 millones sobre el mínimo prudencial determinado por el Banco Central Europeo (BCE) tras el Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (SREP). Una posición cómoda que le permite afrontar la consolidación en posición de ataque.

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