LA VENGANZA DE MAFO DAÑA TAMBIÉN AL SUBGOBERNADOR

El varapalo del TS a Bankia sitúa a Fernando Restoy en la picota del BdE y la CNMV

El actual número dos y verdadero factótum del Banco de España, Fernando Restoy, fue también el hombre clave que, como vicepresidente de la CNMV, permitió la salida a bolsa de Bankia

Foto: Fernando Restoy, en una imagen de archivo. (EFE)
Fernando Restoy, en una imagen de archivo. (EFE)

La ‘guerra fría’ entre el Ministerio de Economía y el subgobernador del Banco de EspañaFernando Restoy, ha dado lugar en estos momentos de incertidumbre política a lo que algunos banqueros de postín empiezan a denominar como la ‘la crisis de los misiles’ en la que el Gobierno en funciones trata de desenmascarar al verdadero factótum del supervisor bancario, que ya en su día fue también el hombre fuerte de la CNMV en la etapa de Zapatero. Nadie jamás ha tenido nunca tanto poder y responsabilidad en el control de los mercados financieros en España y todo ello desde una posición de teórico segundo nivel que le ha permitido actuar a resguardo de las críticas y con una especial libertad de actuación en la toma de decisiones claves.

En los últimos días, curiosamente, los astros parecen haberse alineado con la intención de sacar de sus más recónditas casillas al subgobernador, enfrentándole en un cuerpo a cuerpo con el equipo saliente del Ministerio de Economía. Los más directos responsables de la política financiera tienen a estas alturas de la partida muy poco que perder y han decidido que su contrincante del Banco de España no puede irse de rositas después de todo lo mucho que ha mandado y lo no poco que ha influido a lo largo del intenso proceso de crisis, saneamiento y obligado rescate del sistema bancario en nuestro país.

Restoy no midió la oportunidad de su vieja reivindicación cuando a mediados de enero se descolgó en público ante la comunidad bancaria reclamando una reforma del modelo de supervisión en nuestro país. El subgobernador aprovechó el momento de inanición política para lanzar una andanada al Gobierno recordando el incumplimiento del programa económico del Partido Popular que incidía en la conveniencia de reformular el control del sector financiero en torno a lo que en la Unión Europea se conoce como el modelo 'Twin Peaks'. Un sistema que, en el caso español, supondría el reparto exclusivo de las labores de vigilancia entre el Banco de España y la CNMV.

Restoy fue consejero nato del Banco de España con Mafo y ha sido también el principal responsable en el proceso de rescate bancario con el Gobierno del PP

El futuro esquema de regulación articulado en torno a dos pilares gemelos supondría, de entrada, la desaparición de la actual Dirección General de Seguros y obligaría a reordenar las competencias con una serie de cambios que reforzarían las atribuciones del Banco de España en detrimento también de las que ahora tiene la Comisión de Valores. Las declaraciones de Restoy resonaron en el Ministerio de Economía como un disparo a la línea de flotación, rápidamente repelido por el secretario de Estado, Íñigo Fernández de Mesa, quien denunció las ambiciones del subgobernador y su afán por compensar a costa de terceros las funciones perdidas por el Banco de España a manos del Banco Central Europeo (BCE).

El zafarrancho de combate, a pesar de los mutuos y descarados reproches, no habría pasado de una mera escaramuza sin la aparición en escena del intempestivo Miguel Ángel Fernández Ordóñez dispuesto a hablar de su libro y resucitar de paso los viejos fantasmas de su truculenta relación con Luis de Guindos. Las extemporáneas denuncias del exgobernador señalando que el ministro magnificó los problemas del sector, hundió la confianza internacional en el Reino de España y forzó el rescate bancario han inflamado los ánimos en el seno del Ministerio de Economía, creando un ambiente de crispación que amenaza con poner en clara evidencia el legado de Mafo tras su controvertida gestión al frente del antiguo Banco de San Carlos.

Fernández Ordóñez, en la presentación de su último libro en Barcelona.
Fernández Ordóñez, en la presentación de su último libro en Barcelona.

Por si no fuera suficiente, y como las armas las cargas diablo, el conflicto se ha terminado de incendiar con la sentencia del Tribunal Supremo que certifica el varapalo definitivo del ‘caso Bankia’ señalando que la salida a bolsa de la entidad presidida entonces por Rodrigo Rato se aprobó con “graves inexactitudes en el folleto de la oferta pública”. El Alto Tribunal ratifica la obligación de devolver el dinero a los inversores minoritarios, que no a los institucionales, y deja a la altura del betún las actuaciones de los distintos organismos reguladores que participaron en la campaña destinada a ‘salvar al soldado Bankia”.

Los jueces han puesto en el ojo del huracán al Banco de España y a la CNMV, las dos entidades en las que Fernando Restoy ocupaba cargos de alta responsabilidad cuando sucedieron los hechos de marras. En mayo de 2011 el ahora subgobernador ocupaba el sillón de vicepresidente de la Comisión de Valores que le confería en realidad los máximos poderes de la entidad dada la enfermedad y baja casi permanente de su entonces presidente, Julio Segura. Fue entonces cuando el organismo bursátil otorgó autorización a los datos de Bankia que teóricamente venían avalados con el respaldo del supervisor financiero;, esto es del Banco de España.

El Ministerio de Economía cree que el subgobernador no ha podido ser más inoportuno al reclamar ahora mayores competencias para el Banco de España

El agravante para Restoy reside en que su cargo de vicepresidente de la CNMV le otorgaba la doble condición de consejero nato del Banco de España, al lado de Mafo precisamente, lo que le permitía conocer y analizar desde una privilegiada perspectiva toda la operación de salida a bolsa de Bankia. Para más inri, y contrición también del propio Ministerio de Economía, Restoy fue promovido en junio de 2012 al puesto que ahora ocupa como lugarteniente en jefe de Luis Linde al frente de la primera autoridad financiera del país. El subgobernador fue nominado por el PSOE de Rubalcaba como segunda opción porque el PP se encargó previamente de vetar la designación de Soledad Núñez, la antigua directora general del Tesoro con Zapatero.

El subgobernador ha tenido la extraordinaria habilidad de manejarse detrás de las bambalinas llevando siempre la manija institucional en los años más convulsos del sector financiero. Para mayor abundamiento, el Gobierno del PP admitió que también fuera designado presidente del FROB formando un equipo de su absoluta confianza con directivos procedentes de la vieja y atribulada CNMV de la etapa de Carlos Arenillas. Con este grupo de fieles y otros más que todavía siguen en la Comisión de Valores, Restoy ha pilotado todo el proceso de reestructuración y resolución de entidades en crisis hasta que los imponderables del Banco Central Europeo (BCE) han obligado a trazar una línea fronteriza entre el FROB y el Banco de España.

No es de extrañar que amparado en este historial el subgobernador saliera hace días por la tangente en busca de nuevas conquistas y sin reparar en el efecto pernicioso que genera la crítica fácil contra un Gobierno en funciones. En el Ministerio de Economía los más suspicaces se hacen cruces pensando que en el pecado van a llevar su propia penitencia, pero hay otros que no están dispuestos a dejar el despacho sin denunciar la singular hoja de servicios que presenta su último adversario a batir. Corresponsable de Mafo durante la gran crisis bancaria, titular in pectore de la CNMV en la OPV de  Bankia y, con todo y con eso, jefe supremo de la reestructuración financiera. La verdad es que tiene su mérito aunque sólo sea por el mero hecho de sobrevivir en el cargo.

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