dESTITUCIÓN DE JAVIER MARÍN

Ana Patricia Botín desmonta la guardia de su padre en el Santander: Tejón, Rato, Marín

La destitución de Javier Marín como consejero delegado del Santander es la máxima expresión de la limpieza de la vieja guardia que ha acometido Ana Patricia Botín.

Foto: La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín (Reuters)
La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín (Reuters)

La destitución de Javier Marín como consejero delegado del Santander y su relevo por José Antonio Álvarez es la máxima expresión de la limpieza que ha acometido Ana Patricia Botín para borrar de la primera línea del banco a la guardia de confianza de su padre, en la que también se inscriben salidas como la de José Tejón o el propio Rodrigo Rato. Y según distintas fuentes cercanas a la entidad, los cambios van a continuar en los próximos meses, y en ellos las personas cercanas a la presidenta en su etapa en Banesto y en Santander UK están llamadas a tener un gran protagonismo.

Los primeros movimientos de Ana Patricia fueron de segunda fila, como la 'recolocación' en Telefónica de la directora de marketing corporativo y estrecha colaboradora de Emilio Botín en la Fórmula Uno, María Sánchez del Corral. El segundo paso tuvo más enjundia: la salida de un histórico de la entidad como José Manuel Tejón, director general de intervención y control de gestión. Formalmente una jubilación, sirvió para ascender a esa posición a su segundo, José Doncel, uno de los banestos de confianza de la presidenta que hasta entonces era director de auditoría interna. A él le sustituyó Juan Guitard, que era director de riesgos, y esa posición fue a parar a otro hombre de Ana Patricia: José María Nus, exconsejero de Banesto y exvicepresidente de Santander UK. También hizo hueco con puestos de nueva creación a otros dos hombres de su confianza: Víctor Matarranz y Javier Maldonado.

Hace menos de dos semanas se cobró su primera gran pieza: Rodrigo Rato. En este caso, no le quedó más remedio por el escándalo generado por las tarjetas black de Caja Madrid y Bankia, de las que el exvicepresidente del Gobierno fue a la vez beneficiario y responsable según la Audiencia Nacional, que le impuso una fianza de 3 millones (pagada gracias al aval de un primo suyo), una situación similar a la que forzó a su padre a relevar a Alfredo Sáenz para nombrar precisamente a Marín. Para guardar las apariencias, la presidenta disolvió el consejo asesor al que pertenecía el político, rescatado por Emilio Botín tras su destitución al frente de Bankia con la nacionalización de la entidad en 2012.

Fotografía de archivo del exconsejero delegado del Banco Santander Javier Marín. (EFE)
Fotografía de archivo del exconsejero delegado del Banco Santander Javier Marín. (EFE)

Y el movimiento culminó el martes con el cese de Marín. Cuando este fue nombrado CEO (abril de 2013), se dijo que Emilio había pedido a su hija el nihil obstat con vistas a la futura sucesión. De hecho, en la primera junta de accionistas del banco, el 15 de septiembre, Ana Patricia le confirmó públicamente en su puesto: "El consejero delegado y yo hemos trabajado juntos muchos años y seguiremos trabajando juntos para abordar prioridades como los cambios regulatorios y las nuevas tecnologías, y estar más cerca de los equipos y clientes".

Álvarez: ¿definitivo o también de transición?

Sin embargo, todo el mundo pensaba que, tarde o temprano, acabaría nombrando un CEO de su confianza. El deterioro de la relación entre ambos por el cambio de gestión que estaba imprimiendo Marín al banco –más cercanía al cliente y más foco en la parte comercial que en la financiera– y por las presiones del mercado referidas a la debilidad de capital ha acelerado su salida (amén de los inevitables choques de egos). La sorpresa es que el sustituto no ha sido nadie de la cuerda de la presidenta, sino el delfín de Alfredo Sáenz, José Antonio Álvarez, justamente el hombre más capacitado para reconducir la situación financiera del banco y apagar los fuegos que ahora tiene encendidos. Además, Ana Patricia sigue escuchando los consejos de Sáenz, el asesor áulico que designó su padre para guiarla en su nueva labor.

José Antonio Álvarez. (EFE)
José Antonio Álvarez. (EFE)

La cuestión es si viene para quedarse o será otro consejero delegado de transición, como Marín. Esta vez se trata de un peso pesado, con enorme predicamento dentro de la entidad y, sobre todo, entre los inversores y analistas. Por el contrario, el destituido tenía a sus espaldas los numerosos escándalos de su etapa al frente de Banif –Madoff, Lehman, valores Santander, Banif Inmobiliario– y su mayor bagaje era contar con la absoluta confianza del fallecido presidente. En contra de un mandato largo de Álvarez, juega que Ana Patricia ha nombrado como número tres del banco a su mano derecha en Banesto, Javier García Cantera, quien parece llamado a dar el salto tarde o temprano.

Más banestos e ingleses

También se anunció ayer la salida de dos viejos rockeros del banco, Fernando de Asúa y el exministro Abel Matutes. Según las fuentes consultadas, la 'limpieza' no terminará aquí, sino que hay más banestos e ingleses en la recámara de la presidenta. De hecho, el sustituto del ascendido Cantera como jefe de banca mayorista es otro procedente de Reino Unido: Jacques Ripoll. Suenan muchos nombres, como el indio Rami Aboukhair, director de marketing de Banesto que se fue a Londres con Ana Patricia. O Jennifer Scardino (hermana de la Marjorie Scardino del Financial Times), responsable de comunicación de Santander UK; en el área de comunicación los presidentes suelen colocar a gente de su total confianza. También se habla de Juan Andrés Yanes, responsable de riesgos de Santander USA.

También podría recuperar a algunos antiguos cargos importantes defenestrados o condenados al ostracismo por Marín, como Jorge Morán (anterior responsable de Santander USA), Jorge Maortua (exdirector general de tesorería) o José María Fuster (actual responsable de tecnología y operaciones). Entre los candidatos a salir, los nombres más repetidos son los hermanos Juan Matías Rodríguez Inciarte (los máximos representantes de la vieja guardia) y Enrique García Candelas (responsable de la red comercial en España). Tampoco se descartan cambios en Brasil o en el total de Latinoamérica, dada la mala evolución de la entidad en ese país.

La gran excepción de este movimiento es Rodrigo Echenique, el hombre al que mandó Emilio Botín para tratar de sacar el dinero de los fondos de Madoff antes de que se descubriera la estafa. El actual presidente de Vocento, también íntimo de la hija y otro de los pocos a los que pide consejo, ha vuelto al consejo del Santander en un movimiento que probablemente tenga más consecuencias futuras. Y también sigue el insumergible Juan Miguel Villar Mir pese a estar imputado en dos casos de corrupción.

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