Canterano de Argentaria y pupilo de Alfredo Sáenz

¿Quién es José Antonio Álvarez, nuevo consejero delegado del Banco Santander?

Es el hombre de los números. De puertas adentro, un severo fiscal de las cuentas. De puertas afuera, el eterno sabelotodo que ha defendido ante el mercado

Foto: El nuevo CEO del Santander y Ana Patricia Botín (Foto: Banco Santander)
El nuevo CEO del Santander y Ana Patricia Botín (Foto: Banco Santander)

Es el hombre de los números. De puertas adentro, un severo fiscal de las cuentas. De puertas afuera, el eterno sabelotodo que ha defendido ante el mercado el balance del Banco Santander. José Antonio Álvarez, nombrado este martes consejero delegado del Banco Santander, pasa por ser uno de los pocos ejecutivos con todo el negocio de la familia Botín en la cabeza. Tras una década de servicio a la sombra, como mano derecha del rocoso Alfredo Sáenz, el ejecutivo ha sido elegido por Ana Patricia Botín, heredera de la presidencia, para acompañarle en esta nueva etapa de la entidad.

Hace sólo un año y medio, cuando Javier Marín fue aupado al cargo de consejero delegado por el entonces presidente Emilio Botín, en este mismo diario dijimos sobre José Antonio Álvarez que podría haber sido elegido para el cargo. En su contra jugó sólo “la confianza ciega del presidente, de la que sí goza Marín. No obstante, están llamados a más altas responsabilidades en el relevo generacional, al igual que los dos últimos consejeros delegados de Banesto, José García Cantera y Javier San Félix”. Todo un vaticinio que la muerte del patriarca del Banco Santander ha adelantado en el calendario.

A sus 54 años (León, 1960), los mismos que Ana Patricia Botín (Santander, 1960), este licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Santiago de Compostela y MBA por la Universidad de Chicago (EEUU) inició su carrera en la entonces pública Argentaria, luego privatizada e integrada en BBVA, donde el ahora consejero delegado despuntaba entre los cuadros directivos de Francisco Luzón, otro capo del sector que terminó siendo lugarteninete de los Botín, y de Francisco González (BBVA), aunque algo marginado por José Sáinz y Francisco Gómez Roldán.

De aquella etapa le rescató Alfredo Sáenz en 2002, al poco de soltar la presidencia de Banesto para ser consejero delegado del Santander. Ya en las filas rojas, sin haber mamado la cultura botiniana y con sólo dos años de rodaje, Álvarez asumió la dirección financiera del grupo, desempeño por el que ha recibido números galardones. Igual que otros quedaron por el camino, como José María Fuster, su recorrido profesional dentro del banco ha sido siempre ascendente y siempre bajo la tutela de su mentor, que también veló por la instrucción de Ana Patricia Botín durante sus años en Banesto. 

En esta década, el ahora ascendido despuntó en seguida como “la mejor cabeza con que cuenta el banco, hasta el punto de que si Sáenz hubiera sido presidente él habría sido su consejero delegado”. El transcurso del tiempo hizo que Emilio Botín, apuntando ya a octogenario, se rodeara de quienes le fueron siempre fieles, como por ejemplo Javier Marín, “su niño mimado y ocasional compañero de golf, a pesar de todos sus desastres”. Esos lazos no han valido con Ana Patricia Botín, dicen que desconfiada, que ha preferido acompañarse de un duro con fama de justo para ejercer de presidenta.

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