NO LES HA AVISADO Y NO SE ESPERABA HASTA 2016

La banca, indignada con el Gobierno por adelantar "a traición" los topes a las tarjetas

El anuncio de una rebaja de las comisiones máximas que los bancos pueden aplicar a los comercios por el uso de tarjeta ha cogido al sector con el pie cambiado

Foto: Pago con tarjeta de crédito.
Pago con tarjeta de crédito.

El anuncio de una rebaja de las comisiones máximas que los bancos pueden aplicar a los comercios por el cobro con tarjeta ha cogido al sector con el pie cambiado. Nadie esperaba que el Gobierno impusiera esta limitación, puesto que no les había dicho nada y la norma que se está negociando en Bruselas sobre este asunto no iba a entrar en vigor previsiblemente hasta 2016. Es decir, ha sido una decisión "a traición" y bastante arbitraria, a juicio de las entidades, que no obstante esperan poder compensar la caída de márgenes con un incremento del volumen de transacciones electrónicas.

El Consejo de Ministros aprobó ayer, como principal novedad del programa bautizado con el rimbombante nombre de Plan de Crecimiento, Competitividad y Eficiencia, unos límites a las comisiones que las entidades pueden cobrar a los comercios por el cobro con tarjeta, del 0,2% para las de débito y del 0,3% para las de crédito. Hasta ahora no existía ningún tope legal, sino que la banca había llegado a un acuerdo con las asociaciones de comerciantes para establecer unos límites del 0,76% para las de crédito y de 33 céntimos por transacción -independientemente del volumen- para las de débito.

Formalmente, las entidades aseguran que apoyan la iniciativa porque impulsará el pago electrónico, que todavía es reducido en España, y a su vez eso permite luchar contra la economía sumergida. Y, aunque no han podido estimar el impacto por la sorpresa del anuncio, esperan que el incremento de volumen compense la reducción de porcentajes.

Santamaría y Soria tras el Consejo de Ministros. (Efe)
Santamaría y Soria tras el Consejo de Ministros. (Efe)

Sin embargo, la realidad es bien distinta. Se trata de un golpe sustancial para los ingresos de la banca por este negocio que les llega por sorpresa en un momento de fuerte debilidad de los márgenes, que hasta ahora se sostienen principalmente gracias al carry trade con deuda pública. Y lo que más les duele es que la decisión se haya tomado "a traición", sin ningun aviso previo y cuando los planes del sector no contemplaban la imposición de estos topes hasta 2016 aproximadamente. De ahí que haya sido recibida con indignación.

"Esto se está negociando en Bruselas y, en principio, se van a establecer esos topes, pero están puestos bastante a ojo sin hacer caso a los estudios que se habían hecho. Es decir, que es posible que cambien de aquí a que se apruebe la norma comunitaria. Pero aquí nos hemos adelantado sin motivo, porque no existía ninguna urgencia", explican desde una entidad. Añaden que en España las comisiones actuales son bastante competitivas con respecto a los costes que supone este servicio, es decir, "la banca no se está forrando con los TPV" (terminales punto de venta).

La medida, además, afecta a la venta del negocio de TPV que han acometido muchas entidades en los últimos años. En estos casos, los precios cobrados a los socios que han entrado en el capital se basan en un flujo de ingresos futuro que depende de las comisiones que se cobre a los comercios; por tanto, si éstas bajan, no salen las cuentas. Y en algunos de estos acuerdos se contemplan rebajas o devoluciones de parte de lo pagado si se daba esta eventualidad.

Luis de Guindos. (Efe)
Luis de Guindos. (Efe)

El penúltimo desencuentro de la banca con el Gobierno

Este golpe del Gobierno se suma a otros que ha recibido recientemente el sector, como las mayores exigencias de solvencia por las normas de Basilea III, la amenaza de los próximos test de estrés o la obligación de reclasificar los créditos refinanciados con las consiguientes provisiones. Además, abona el creciente desencuentro entre el Ejecutivo y la banca tras una serie de normas que no han hecho caso a las demandas de las entidades. Así, el sector no ha conseguido que se salvaran todos los activos fiscales diferidos (DTA), sino sólo 40.000 de los 55.000 con que cuenta. Tampoco ha podido evitar que el Gobierno haya quitado a los bancos el control del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Sin hablar, por supuesto, del mayor desencuentro entre los dos: el nombramiento de José María Roldán al frente de la AEB.

En su haber sí cabe anotar el Real Decreto de refinanciaciones, hecho al dictado de la banca y que permitirá sacar de mora los créditos refinanciados cuando haya una quita, espera o conversión de deuda en capital, en contra del endurecimiento decretado el año pasado por el Banco de España. No obstante, se ha abierto un nuevo frente en este capítulo, puesto que la banca quiere que el Gobierno rebaje la penalización en capital de las participaciones que tome en empresas por estos canjes de deuda, ya que sin eso considera que no se incentiva la salvación de empresas sobreendeudadas. Otra victoria, probablemente más importante, es que el BdE ha logrado suavizar el escenario adverso de los test de estrés
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