elecciones generales 28 de abril

El verdadero cordón sanitario de Vox: no convence a los jubilados

Ni Pedro Sánchez, ni Podemos, ni el PP ni Ciudadanos. Los artífices del verdadero cordón sanitario a los de Abascal son los mayores de 65 años, el segmento de población que menos les apoya

Foto: Santiago Abascal, durante un mitin en Sevilla. (Reuters)
Santiago Abascal, durante un mitin en Sevilla. (Reuters)

En la atípica campaña de cara al 28 de abril, mucho se ha hablado de cordones sanitarios. Por un lado, el que Rivera ha construido en torno a Pedro Sánchez y, por otro, el que la izquierda reclama contra Vox. Ni Ciudadanos ni el PP han apostado por este muro de contención que aísle a los de Abascal. Sin embargo, quienes sí han apostado por esta 'valla' son las personas mayores de 64 años, tal y como muestran los datos extraídos de las más de 7.000 entrevistas realizadas para el 'tracking' de El Confidencial.

Así, si en el total de la población el porcentaje de intención de voto a Vox sería del 8,1%, entre las personas de la tercera edad solo confiarían en el partido el 5,3%, lejos del resto de grupos, entre los que destaca el apoyo de quienes tienen entre 25 y 34 años (10%). También el CIS ha reflejado a este grupo como el menos proclive a votar al partido. Apartados de WhatsApp, de las redes sociales y de los vídeos del vasco cabalgando por Andalucía, la formación ultraderechista no logra acceder a este caladero de votantes, que se muestra fiel al PP (27,2%) y al PSOE (40%). Pero ¿por qué sucede esto? Un panel de expertos consultados por este diario lo explica.

Vox no consigue seducir a este sector poblacional, entre otros factores, por la lealtad de voto que ha presentado tradicionalmente y que aún mantiene muy por encima del resto de la población. Así lo apunta Jordi Rodríguez Virgili, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra. "Suele ser un votante más estable, más fiel. En un contexto de tanta volatilidad, en el que la gente está más dispuesta a cambiar…".

Esta fidelidad, comenta el experto, tiene que ver con el modelo de sociedad actual y el que han vivido quienes tienen más de 64 años, especialmente en consumo de información. "Antes era más por hábito: escuchábamos la radio de siempre, leíamos el periódico de siempre y veíamos la tele de siempre. Eso se trasladaba a la política. Votaban a su partido. Ahora, en el consumo de información, tenemos más oferta, cogemos noticias de uno y otro medio… Eso afecta a quienes más se mueven en entornos digitales, que dicen: 'Pues ya no tengo que votar al partido de siempre". Virgili precisa que "a una persona mayor que funciona más por hábito le cuesta más el cambio. Entiendo que a una persona mayor le cuesta más cambiar su voto de unas elecciones a otras. A Vox, como nueva fuerza, le puede costar más".

El verdadero cordón sanitario de Vox: no convence a los jubilados

Una línea similar sostiene Pablo Simón, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III, quien cree que se debe, en parte, a la aversión al riesgo de las personas mayores. "Tienen menos propensión a votar a partidos nuevos, como ya lo vimos con Podemos y Ciudadanos. Es un voto conservador, anclado en el bipartidismo". Esto, enfatiza, conecta con que los de Casado siguen fuertes ahí. "Es el sector de votantes donde mejor resiste el PP. No es casualidad. Son dos vasos comunicantes". Para el asesor de comunicación política Luis Arroyo, "a ese segmento no hay quien lo toque" y es algo que no le sucede solo a Vox sino a todos los partidos nuevos: "Les pasa a todos los partidos".

Pero esto no solo sucede con la ultraderecha en España, según la politóloga de la Universidad Pompeu Fabra Berta Barbet. “Ha pasado en otros sitios, como Francia, donde captan más voto de joven o mediana edad". Ella apunta que esta lealtad, por así decirlo, a los partidos tiene su razón de ser en el momento en el que estas personas comenzaron a votar. "Se puede deber a que tengan una afiliación partidista más fuerte por el momento en el que se socializaron, es decir, son más de los viejos partidos. Esta socialización que coges en tus primeros años luego la mantienes en el tiempo. Si te identificas con un partido de forma muy fuerte porque tu socialización aparece en el momento en el que estas entidades se crean, luego la mantienes más", afirma Barbet. La experta también considera que puede estar relacionado con lo que consideran que estos partidos representan "y con cómo lo viven". "Son generaciones que vivieron más de cerca momentos como la posguerra o en este caso [el de España] la dictadura".

El politólogo de la Universidad de Granada Ángel Cazorla añade que la dificultad para entrar en este nicho de votantes ha provocado que Vox centre sus objetivos en otros electores y que haya optado por no focalizar en los jubilados: “Han analizado perfectamente su 'target' y se han acercado a él. Es una espiral".

Pensionistas y jubilados vizcaínos se concentran en demanda de pensiones 'dignas'. (EFE)
Pensionistas y jubilados vizcaínos se concentran en demanda de pensiones 'dignas'. (EFE)

Sanidad y pensiones

En este sentido, Pablo Simón va más allá y cree que parte de las reticencias de las personas mayores puede estar también en el propio programa electoral de Vox, en el que la formación propone un recorte del sector público y un cambio del actual sistema de reparto a uno mixto de capitalización. Esto, según el politólogo, choca frontalmente con algunos de los pilares 'intocables' de los ancianos: la protección de las pensiones y de la sanidad, emblemas del Estado de bienestar.

"El votante de esa edad suele tener dos funciones de utilidad del voto, digámoslo así. Son la pensión y la sanidad, los dos grandes temas que mueven su voto. Y son dos grandes temas en los que Vox no tiene ningún tipo de propuesta sugerente o atractiva. Lo tiene complicado para persuadirles". Esto, explica, sumado a su aversión al riesgo y a la fuerza del bipartidismo: "Tiene sentido que Vox rasque muy poco". Este argumento lo secunda Cazorla, de la Universidad de Granada. “Esa es la clave. Las personas mayores tienen puntales, elementos clave, que son mantener su estatus vital".

"Tiene sentido que Vox rasque muy poco"

Otro de los puntos que más afectan a este distanciamiento entre los mayores de 64 y Vox es el modelo comunicativo desarrollado por los de Abascal, cimentado sobre redes sociales y medios digitales, con mensajes llamativos, sencillos y que generen polémica. El contenido vertido en Twitter y Facebook o los bulos que puedan estar relacionados con los pilares del partido y que circulan por WhatsApp no llegan a los jubilados, generalmente.

"Si hablamos de mayores de 64, tiene que ser un público con cierta educación. La presencia de Vox es sobre todo con esas tecnologías. La presencia de Vox en medios tradicionales no es positiva. No es una buena imagen. Ahí puede tener que ver", comenta Virgili, que cree que el hecho de que este colectivo haya experimentado el franquismo puede ser un freno añadido a la hora de votarles por relacionarles con la ultraderecha, especialmente entre electores de izquierda, que en otros países sí han optado por estas posiciones. "Aquí parece que no, porque la izquierda tiene el franquismo presente y por la idea de España y la nación".

El candidato de Vox a la presidencia del Gobierno. (EFE)
El candidato de Vox a la presidencia del Gobierno. (EFE)

Si algo consigue Vox en internet, es apuntar a un público específico de forma más precisa de lo que pueda conseguir en los medios tradicionales. "Puede que a lo mejor la segmentación del mensaje que hace en redes sea más atractiva que lo que se consigue dar en los medios comunes", explica Berta Barbet. La politóloga, sin embargo, cree que esto sucedía sobre todo antes de las elecciones andaluzas. “Eso habría tenido más sentido antes de que el partido apareciera tanto en medios. Ahora están bastante presentes. Pero sí que es verdad que están expuestos a otros mensajes de los que hay en la red".

Falta de estructura

Este problema a la hora de comunicarse con los mayores también lo presentaban Podemos y Ciudadanos, recuerda Simón, que cree que es algo intrínseco a los partidos "más jóvenes", "nativos digitales". El profesor de la Carlos III apunta a que esto también está relacionado con la escasez de recursos en comparación con los grandes partidos, así como con la falta de estructura territorial de Vox. "Suelen emplear mecanismos de comunicación tipo redes sociales que no tienen tanta penetración en el territorio. Algo que tiene Vox es que no ha desarrollado capilaridad en todos los municipios donde este tipo de personas residen porque el electorado mayor también suele ser más rural que el electorado más joven y urbano". Es decir, "les faltan redes de movilización sobre el terreno que les permitan llegar más fácilmente hasta ellos", los jubilados.

Esta insuficiencia de estructura interna, y la relación entre el electorado mayor y el entorno rural a que apunta Simón, conecta con otro dato que se extrae del 'tracking' de El Confidencial: más dificultades para penetrar en los municipios pequeños, lo que podría llegar a ser determinante en las pequeñas circunscripciones.

“Donde más fuerte entra Vox es justamente donde es más urbano. En Madrid, Alicante, Valencia, Murcia, las provincias andaluzas y en los municipios de mayor tamaño. Al final, si no eres capaz de llegar a este segmento de edad, es muy complicado que des el salto a ser el primer partido", reflexiona el politólogo. Simón enfatiza que el resultado de la formación en estas pequeñas circunscripciones dependerá, precisamente, de si la población de estas provincias se concentra en grandes urbes o si está dispersa por el territorio.

En este sentido, Jordi Rodríguez Virgili cree que las carencias a la hora de atraer al electorado mayor y las dificultades en las pequeñas localidades pueden traerles problemas en estas circunscripciones. "Esos escaños que se van a mover en muy pocos votos", en unos entornos en los que, incide, el PP y el PSOE tienen una presencia consolidada.

¿Determinante?

Sin embargo, estas carencias de Vox no tendrían por qué ser sinónimo de un mal resultado. Eso apunta Pablo Simón: "Parece que Vox está muy fuerte, pero que en ese segmento no penetra. Podemos, teniendo ese problema, pudo llegar al 20% del voto. El voto de los jubilados es una garantía para el PP, pero no implica que impida a Vox crecer". La influencia de estos hándicaps en el resultado total de Abascal es incierta. También lo considera así Berta Barbet, que indica que "Vox no es un partido que se vaya a ir al 50%, no necesita a todos los segmentos de la población. Al menos para conseguir los resultados que apuntan las encuestas".

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