LA TIERRA MÁS ADVERSA PARA PABLO IGLESIAS

Policías y guardias civiles, territorio anti-Iglesias: "Podemos nos ha vejado"

Las fuerzas de seguridad recuerdan los insultos durante el 15M, las acusaciones de Rommy Arce, la postura ante las agresiones de Alsasua o el apoyo a la ley de abusos policiales

Foto: Indignados en la Puerta del Sol el 3 de agosto de 2011. (EFE)
Indignados en la Puerta del Sol el 3 de agosto de 2011. (EFE)

Los cuarteles de la Guardia Civil o las comisarías de la Policía Nacional no son las peceras en las que pesca Pablo Iglesias, que dentro de esas dependencias no tiene amigos ni votantes. El líder de Podemos comenzó su andadura mediática y política enfrentado a las fuerzas de seguridad y no ha conseguido desligarse de esa imagen. Sus mensajes desde La Tuerka tachaban a los agentes de violentos y les acusaban de servir como arma represora de los gobiernos contra los manifestantes del 15M o de las Marchas por la Dignidad que aquellos días tomaron las calles de Madrid.

Esta imagen antipolicía ha perdurado en el tiempo. Sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil siguen viendo así a Podemos, que ha ratificado su postura contra las fuerzas de seguridad también en episodios posteriores a los de aquellos incios. Un antidisturbios que trabajó aquellos días del 15M nunca olvidará lo que vivió. "Nos vejaron", afirma. "El movimiento nos pilló bastante desubicados, porque ninguno esperábamos que la manifestación durara más de tres horas o cuatro como mucho, que en ese tiempo habríamos dispersado a los radicales y cada uno estaría en su casa, pero no; hubo disturbios, tuvimos que repeler agresiones por las calles adyascentes a la puerta del Sol", recuerda.

"Tras unas cuantas horas de disturbios, se plantaron en la puerta del Sol y los políticos les dejaron quedarse", añade. "Cada día se crecían más, porque veían que podían hacer lo que querían; se acercaban las elecciones y la actuación de los antidisturbios funciona siempre bajo criterio político", explica el policía, que hoy trabaja en otra unidad. "Como había miedo a perder el sillón de la Moncloa, los dirigentes esperaron sin hacer nada; si la Policía fuera independiente y no estuviera mangoneada por el político de turno, aquello no hubiera pasado", reflexiona el funcionario. "Cada día había más indignados, cuando los realmente perjudicados eran los comerciantes, que no podían ni acceder a sus negocios, y los vecinos, que tenían que convivir con suciedad, borracheras, ruidos y hasta ratas; hubo incluso agresiones sexuales", rememora.

"A cada servicio que teníamos que acudir vinculado a aquello, directamente asociado a Podemos, era denigrante para el policía; nos insultaban, nos agredían, nos orinaban encima... Pero la orden era siempre al misma: aguantad, aguantad", relata. "Se percibía el odio que el colectivo tenía a la Policía; entre ellos estaba el hoy líder de Podemos diciendo barbaridades contra los agentes, como aún hoy se puede ver en Youtube", asegura el funcionario, que cuenta como tras superar aquella crisis "muchos" de los que conformaban los antidisturbios de Madrid "optaron por dejar las unidades". "Yo pedí destino fuera de la capital de España", explica con tristeza.

Manifestación del 15M. (EFE)
Manifestación del 15M. (EFE)

Pero no solo ha sido el 15M lo que ha enfadado a las fuerzas de seguridad durante estos años. El portavoz de la Asociación Pro Guardia Civil, Fernando Trejo, recuerda el duro episodio de Alsasua, donde un incontable número de jóvenes propinó una terrible paliza a dos miembros del instituto armado y a sus parejas. "Los de Podemos recibieron a los agresores y no hicieron ni caso a las víctimas", destaca Trejo, que considera aquel gesto una declaración de intenciones por parte del partido de Pablo Iglesias, que a su juicio representa todo lo contrario a lo que son las fuerzas de seguridad. "Votaron a favor de la ley vasca de abusos policiales y para nosotros es una vergüenza que se pongan al mismo nivel las fuerzas de seguridad y los etarras", añade el portavoz de la asociación, que niega haber tenido relación alguna con el partido, un desencuentro que ni siquiera le preocupa.

Tampoco mantiene trato alguno el Sindicato Unificado de Policía (SUP), tradicionalmente vinculado al ala izquierda de la corporación. "Nosotros hemos mantenido históricamente una relación y una colaboración muy estrecha y contrastada con Izquierda Unida; desde la llegada de Podemos, intentamos que esa relación fuera igual, como con el resto de partidos; sin embargo, nos encontramos con una serie de mensajes totalmente contrarios a la Policía", explica Ramón Cosío, portavoz del SUP. "Somos policías y representantes de policías, con lo que aquellas manifestaciones hacían muy difícil mantener una relación fluida con ellos", justifica. "¿Mantenemos relación? Si, por supuesto, siempre tratamos de tener unos canales de comunicación abiertos, pero es cierto que en nuestras rondas de contactos y en muchas cuestiones no existe esa relación que sí hay con el resto de partidos del arco parlalmentario como PSOE, PP, Ciudadanos e incluso Vox", explica.

"Si la opinión de Podemos sobre la Policía es que la corporación es violenta y tan mala como en numerosas ocaciones han expresado, que soliciten urgentemente la retirada de la seguridad que mantiene su líder en su vivienda particular así como los servicios de escolta que disfrutan los miembros del partido", proponen desde Alternativa Sindical de Policía, que también niega vinculación alguna con el partido de Iglesias. "Cualquier relación con Podemos es una quimera", traslada en la misma línea el portavoz de la Confederación Española de Policía (CEP), Víctor Vigil. "Las declaraciones públicas de sus dirigentes han destilado siempre hostilidad y poco respeto hacia el trabajo de los compañeros", valora.

"Las pocas veces que se han posicionado a favor de nuestras reivindicaciones lo han hecho por conveniencia electoral y borran la mancha de todas esas ofensas previas de algunos de sus dirigentes", añade el dirigente sindical, que recuerda que su organización ha "recurrido a la justicia en varias ocasiones para reclamar amparo ante ese tipo de declaraciones y Podemos, lejos de mostrar un compromiso con la Policía Nacional, sigue apoyando con sus votos cosas como la denominada ley vasca de víctimas de abusos policiales o la derogación de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, una herramienta básica para el trabajo policial". "Están muy lejos de los policías nacionales, de sus preocupaciones y de sus necesidades", asegura Vigil, que considera que "en este escenario resulta imposible mantener una interlocución con una formación política que está en nuestras antípodas, que respalda iniciativas que ofenden a compañeros y que suma sus votos con independentistas y proetarras".

El portavoz de la Unión Federal de Policía (UFP), José María Benito, por su parte, destaca otro episodio que también ha sentado mal a los funcionarios de las fuerzas de seguridad. En concreto, la reacción de algunos dirigentes de Podemos sobre la muerte el 15 de marzo de 2018 en el madrileño barrio de Lavapiés del mantero senegalés Mame Mbaye, cuyo fallecimiento, según acaba de determinar la justicia, no tuvo que ver con persecución policial alguna. La acusación, ha dicho la Audiencia Provincial de Madrid, se basaba en "afirmaciones apodícticas y especulaciones o conjeturas carentes de sustento objetivo". El episodio, sin embargo, provocó la precipitada reacción de la concejal de Ahora Madrid Rommy Arce, que -tras ser denunciada por UFP- incluso tuvo que responder ante la justicia por publicar mensajes en Twitter que insinuaban que la Policía Municipal pudo estar detrás de la muerte del senegalés.

"Fueron unos ataques injustificados a la Policía y no vamos a permitir ningún exceso en este sentido; denunciaremos todo aquello que creamos conveniente", valora Benito, que considera que "Podemos siempre ha estado en una línea de acusar a la Policía de violenta, de no respetar los derechos de los ciudadanos". "En aquellas manifestaciones al final las críticas siempre las vertían contra la policía cuando eran ellos quienes no respetaban la ley y el derecho de reunión y manifestación", afirma el portavoz sindical. "Ahora algunos necesitan protección policial para defenderse a ellos y a su familia, como Pablo Iglesias e Irene Montero, y, claro, van necesitándonos más", añade Benito, quien sin embargo cree que, aun así, los ataques a la Policía van en la seña de identidad de Podemos y no cesarán en los próximos meses. "Van a seguir así mucho tiempo y mientras no abandonen esa crítica injustificada, no nos reuniremos con ningún miembro del partido en ningún territorio del estado", zanja el representante de la UFP, un sindicato que -continúa- mantiene una relación normalizada con todas las formaciones políticas en todos los lugares de España.

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