LA PARTICIPACIÓN ES DEL 50,51%

Pepu, candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid a la primera y con el apoyo del 64,3%

El extécnico de baloncesto, el ungido por Sánchez, se impone en primarias a sus dos rivales, Manuel de la Rocha (22,35%) y Chema Dávila (13,37%), y no necesita pasar a una segunda ronda

Foto: Pepu Hernández, con Chema Dávila (i) y Manolo de la Rocha (d), este 9 de marzo tras conocerse la victoria del extécnico de baloncesto. (EFE)
Pepu Hernández, con Chema Dávila (i) y Manolo de la Rocha (d), este 9 de marzo tras conocerse la victoria del extécnico de baloncesto. (EFE)

Pepu Hernández será el candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid. Lo logra a la primera y por amplia mayoría, por el 64,28%. Sin necesidad de ir a una segunda vuelta, como algunos dirigentes en el partido temían. El exseleccionador nacional de baloncesto, el elegido por Pedro Sánchez, será el encargado de hacer remontar el 26 de mayo unas siglas que cayeron a la tercera posición en 2015 y el que deberá disputar las llaves del consistorio a un valor consolidado en la izquierda, Manuela Carmena. Los socialistas no gobiernan la ciudad desde hace 30 años, desde que una moción de censura de la derecha descabalgara del poder al entonces regidor, Juan Barranco. Desde entonces, han ido encadenando fracaso tras fracaso.

Al final, 5.290 militantes socialistas de la capital estaban llamados este sábado a votar en sus agrupaciones locales. Las bases obedecieron el criterio marcado claramente por el presidente del Gobierno y el barón autonómico, José Manuel Franco, y apostaron por el oficialista Pepu Hernández frente al veterano Manuel de la Rocha Rubí, exalcalde de Fuenlabrada, exconsejero regional y exdiputado nacional, y el edil Chema Dávila. Al haber logrado más del 50% de los sufragios en esta primera ronda de primarias (cosechó 1.697, el 64,28%), no necesitará ir a una segunda vuelta el 16 de marzo y se convierte de manera automática en el candidato socialista a la alcaldía. Sus dos contrincantes se quedan apartados de la carrera a la primera. De la Rocha obtuvo 590 papeletas (el 22,35%) y Dávila, 353 votos (el 13,37%). La participación fue del 50,51% (2.672 votos emitidos), y se contabilizaron 28 votos blancos y 4 votos nulos, según los datos ofrecidos por el dirigente Javier Rodríguez.

Ferraz y la cúpula del PSOE-M respiraron de alivio. Sánchez no se podía permitir una enmienda de la militancia en su propia federación. En la candidatura más mimada de todas, en la que había volcado durante meses todos sus esfuerzos. Había recibido varios rechazos, varios descartes. No iba a ser Cristina Narbona, ni Margarita Robles, ni Fernando Grande-Marlaska, ni Alfredo Pérez Rubalcaba. El presidente fue perfilando en secreto su alternativa, su apuesta más personal de cara a las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo. Al final, el nombre se lanzó de Pepu Hernández (Madrid, 1958) en la noche del 29 de enero, mientras él se hallaba de viaje oficial en México. La designación levantó sorpresa dentro del partido. No se contaba con ese nombre, y eso que sí era uno de los hombres que han acompañado durante años al hoy jefe del Ejecutivo.

Sánchez no podía permitirse una derrota en la candidatura en la que ha puesto más empeño y que es su gran apuesta para los comicios del 26-M


Ambos se conocían del Estudiantes. Sánchez era un adolescente y el técnico entrenaba al equipo, y ya en aquellos años él era, reconoció, una "persona cautivadora y muy carismática", y le atraía su "fuerza, su determinación, su compromiso". En 2014, en un desayuno informativo en Madrid, Sánchez, que acababa de ser elegido como secretario general del PSOE, lo eligió para que hiciera de telonero, y encontró en él ese mismo "empuje, determinación y compromiso social".

La razón ante las bases

"No tengo ninguna duda: Pepu es el alcalde que necesita Madrid". Lo dijo el presidente el pasado 3 de febrero en el teatro La Latina, cuando fue él quien introdujo a su ungido para tirar del carro en la capital. Porque Sánchez no solo lo empujó como precandidato: lo hizo saber y lo mostró a las bases. Sin esconderse. Una práctica nada habitual en la nueva dirección, en la que los apoyos se iban consiguiendo entre bambalinas, sin necesidad de enseñar tanto las cartas. Pero el presidente quiso ir de frente y justificar por qué lo hacía ante los afiliados. "El PSOE de la militancia", el que él dijo alumbrar tras las primarias de 2017, no se ha apagado, señaló. Existe. Pero "también hay un derecho, el de todos y cada uno de los militantes, también el mío como militante, a poder posicionarme y a poder decir cuál creo que es el mejor proyecto y la mejor candidatura para la alcaldía de Madrid". Y ese era y es Pepu. Sánchez reveló que en sus múltiples conversaciones con "personalidades" que podían haber sido "extraordinarios alcaldes y alcaldesas", había encontrado a "mucha gente capaz, pero poca dispuesta a dar el paso". Él lo dio.

El extécnico se impone en 21 de las 23 agrupaciones de la capital: en todas, menos en Centro y Moratalaz, en las que gana Dávila

Desde que fue lanzado por Ferraz y la Moncloa, Hernández se dedicó a recorrerse las 22 agrupaciones de la capital (23, si se cuenta la ASU, Agrupación Socialista Universitaria) para darse a conocer entre las bases. Su objetivo era ilusionar a la militancia, implicarla en su proyecto, poniendo el acento en su trayectoria de entrenador —con él el baloncesto español llegó a la gloria y logró el Mundial en 2006, en Japón— y de 'coach', en su capacidad para liderar y gestionar equipos. Pero también llevaba a gala su compromiso político: su voluntad de pasar de la sociedad civil a la primera línea, su deseo firme de quedarse en el Ayuntamiento de Madrid pase lo que pase el 26 de mayo, gane o pierda. De la Rocha y Dávila enfatizaban, en cambio, su condición de militantes y su dominio de la escena. El primero, por su amplia trayectoria política en los tres escalones (municipal, regional y nacional), y el segundo como concejal en el consistorio.

Hernández equiparaba esas opiniones con las de la "aristocracia", porque por esa regla de tres la política no sería "cuestión de todos" y "solo podrían practicarla los que llevan muchos años trabajando en política o los que han estudiado Políticas". "Yo he tenido una experiencia profesional, pero también vital. Además, es muy importante la vocación de servicio público, y yo estoy tratando de demostrar esta opción".

Pepu, candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid a la primera y con el apoyo del 64,3%

Esa impericia en un terreno muy complicado afloró en el debate del pasado jueves en la sede del PSOE-M. Pepu no separó de los papeles que llevaba preparados, que leyó casi sin pausa y sin responder a las interpelaciones de sus contrincantes. El formato, de suyo, era muy encorsetado. Pero esa mala actuación en el enfrentamiento a tres no ha resultado a Pepu un obstáculo insalvable, ni mucho menos. Tampoco que constituyera una sociedad para canalizar sus ingresos, que según él no montó para pagar menos impuestos, sino para agilizar los trámites.

Un mensaje de WhatsApp con Sánchez

En las primarias de este sábado, Pepu venció en 21 de las 23 agrupaciones de la ciudad —en la cuenta se incluye la ASU—. En todas, pues, menos en Centro (36,62%), de la que es secretario general Dávila, y en la que venció por un 57,28%, y en Moratalaz (28,36%), en la que también se impuso el edil por el 43,28%. El extécnico y ya candidato cosechó su mejor resultado en Latina (87,75%, 179 votos, por los 21 de De la Rocha y los 4 de Dávila), que es la mayor agrupación de la ciudad, seguido de Villaverde (86,09%), Villa de Vallecas (84,91%), Barajas (81,82%), Carabanchel (77,36%), Hortaleza (76,19%), Tetuán (74,68%), San Blas-Canillejas (74,42%), Vicálvaro (72,46%) y Usera (70,45%). De la Rocha consiguió el mayor número de papeletas en Chamberí (60) y Fuencarral (57), aunque en porcentaje el mejor dato lo obtuvo en Moncloa (44,72%) y la ASU (42,86%).

"Vamos a ser muy exigentes con nosotros mismos porque van a serlo con nosotros tanto los militantes como los ciudadanos de Madrid", dice el candidato

Los tres aspirantes comparecieron juntos después en la sede del PSOE-M. Tanto De la Rocha como Dávila insistieron en que ahora toca remar juntos y cerrar filas en torno al candidato para que el partido gane el 26-M. Hernández, en sus primeras palabras ya como competidor por la alcaldía, apeló a la "capacidad del PSOE de jugar en equipo". "El juego está en el PSOE, en el potencial que creo que debemos desarrollar, en la capacidad del PSOE de jugar en equipo. No es una frase, lo siento así y lo percibo así", dijo en rueda de prensa, en la que fue preguntado por la influencia del apoyo de Sánchez en el resultado. No es algo que haya de valorarse, señaló. "Los militantes de Madrid ejercen su competencia en ese sentido, cada uno lo puede hacer por una razón distinta", apuntó, para reconocer que se "cruzó un mensaje" de WhatsApp con el presidente.

Pedro Sánchez abraza a su candidato, Pepu Hernández, el pasado 3 de febrero en el teatro La Latina. (EFE)
Pedro Sánchez abraza a su candidato, Pepu Hernández, el pasado 3 de febrero en el teatro La Latina. (EFE)

"Vamos a ser muy exigentes con nosotros mismos porque van a serlo con nosotros tanto los militantes como los ciudadanos de Madrid", indicó Hernández, llamando a trabajar con "pasión e ilusión para llegar a la gente y representar a las siglas del PSOE", que representan "tradición y también futuro". Ahora queda configurar la lista, contar con un equipo que tendrá "talento y capacidad de liderazgo", dijo, informa EFE. "He venido a ayudar. Si puedo ayudar, ya soy útil", remachó.

"Hoy hemos recorrido el primer tramo del camino que nos va llevar a conseguir la alcaldía de Madrid. Nada es imposible y los socialistas lo hemos demostrado en más de una ocasión. Estamos en el camino adecuado", se felicitó el líder regional, José Manuel Franco, visiblemente satisfecho, porque también para él estas primarias eran una prueba de su control sobre la federación. Y su recompensa sea quizá ser el número tres de la lista al Congreso en las generales del 28 de abril.

Hernández tiene por delante un reto difícil: superar la barrera del 15,27% de 2015 y la tercera plaza y recuperar la primera posición en la izquierda

Pero Pepu no lo tendrá fácil. El PSOE, con Antonio Miguel Carmona de candidato en 2015, obtuvo un 15,27% y nueve concejales, deslizándose a la tercera plaza, tras el PP y Ahora Madrid. Ahora, algunas encuestas sitúan a los socialistas quintos, incluso por detrás de Vox. No es el pronóstico de Ferraz, que cree que su elegido logrará remontar y podrá sumar con Carmena. Queda bastante recorrido por delante. Para empezar, unas generales que reverberán con seguridad en la capital, que siempre es más sensible a las dinámicas nacionales. Pero el PSOE no acaba de encontrar su sitio en la ciudad. De hecho, en la dirección regional creen que ha quedado desdibujado, por haber apoyado desde fuera a la alcaldesa, sin rentabilizar ninguna de sus propuestas. El grupo, además, estaba totalmente fracturado. Será uno de los retos inminentes antes de los comicios, montar una lista congruente y del gusto tanto de la cúpula autonómica de Franco como de Ferraz. La gran prueba de fuego, la definitiva, vendrá el 26-M. Contra Carmena, sí, y también contra Begoña Villacís (Cs), José Luis Martínez-Almeida (PP) y el aspirante que coloque la ultraderecha de Vox.

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