LA DIFÍCIL FORMACIÓN DE GOBIERNO

Los barones recelan de las intenciones de Sánchez pero optan por mantener la tregua

Los críticos siguen desconfiando del líder socialista y mostrando inquietud por si decide buscar una alternativa. Consideran, no obstante, que es mejor no moverse y dejarle maniobrar por ahora

Foto: Pedro Sánchez posa para la fotografía oficial del Congreso, tras formalizar su acta de diputado de la XII Legislatura, el pasado 18 de julio. (EFE)
Pedro Sánchez posa para la fotografía oficial del Congreso, tras formalizar su acta de diputado de la XII Legislatura, el pasado 18 de julio. (EFE)

Nada ha cambiado sustancialmente. La investidura sigue atascada, aunque al menos ya hay encomienda del Rey. Ciudadanos mantiene su "abstención técnica" a Mariano Rajoy y el PSOE sigue anclado en el no. Pedro Sánchez preserva deliberadamente su indefinición, y alimenta la especulación de que pueda intentar liderar un Gobierno alternativo si el presidente en funciones se estrella antes, pero no ha dado ningún paso. Nada que pueda activar como un resorte la contestación de sus críticos. La desconfianza perdura, igual que la inquietud, pero los barones de mayor peso no pretenden levantar la voz ni protestar. Ellos tampoco quieren confundirse en su estrategia y quedar estigmatizados de cara a la militancia. Así, la tregua se estira, el choque se aplaza. Y no habrá fuego salvo si el secretario general se pone manos a la obra a armar una mayoría alternativa con Podemos, hecho que para algunos puede ser el detonante de una batalla más abierta, porque consideran que no hay números suficientes y el partido puede resultar gravemente lesionado. Es tiempo de 'stand by'. Y más ahora que se acercan las elecciones vascas (y puede que también las gallegas) el 25 de septiembre. 

Hace ya meses que los presidentes autonómicos y secretarios regionales más distanciados de Ferraz aprendieron que esperar y ver es la receta más aconsejable para contestar al líder, y no dejarse llevar por la precipitación. Aún recuerdan la enorme erosión interna que sufrieron cuando intentaron destronarle tras el 20-D, una operación que no pasó de tentativa pero que les hizo aparecer ante la militancia como los culpables de la desestabilización del partido. Eso explica que se anden con mucho tiento. Eso y que aún está a las puertas el congreso federal en el que tiene que ventilarse el liderazgo del PSOE, en el que cada gesto de los posibles candidatos -uno seguro será Sánchez y otro probable, Susana Díaz- puede contar mucho para los militantes, que son los que tienen en su mano la decisión. 

La rueda de prensa del secretario general del pasado jueves, la segunda que hacía desde el 26-J, no hizo más que reafirmar las sospechas -para unos- o los temores -para otros- de que tiene en su cabeza un plan B que no verbaliza. Sánchez no descartó ningún escenario. Pero igual que la posibilidad de una eventual abstención al PP se atisbaba como mínima, la opción de un Gobierno alternativo sí parecía ganar más enteros, porque fueron muchas las preguntas en el mismo sentido y él se limitó a despejar el balón arguyendo que se trata de "elucubraciones" que no conviene plantearse. El secretario general no ha mostrado, en este largo mes transcurrido desde las elecciones del 26-J, sus cartas -tampoco lo ha hecho Rajoy, porque sigue pesando la duda de si irá o no a la investidura en caso de que no reúna los apoyos necesarios-, lo que alimenta la inquietud entre sus detractores.

Dirigentes territoriales y miembros de la dirección reconocen que el líder no habla con ellos y no saben qué planes tiene realmente en su cabeza

La incógnita crece porque, según diversas fuentes, Sánchez apenas está evacuando consultas estos días. No ya con los barones, sino incluso con miembros de su ejecutiva que reconocen que hablan "de oído", sin tener más información, en ocasiones, que la que cuentan los medios. El círculo del líder se ha ido estrechando poco a poco y se limita a su número dos, César Luena -aunque su relación se ha enfriado algo-; sus dos portavoces parlamentarios, Antonio Hernando y Óscar López, colaboradores como el veterano José Enrique Serrano y los miembros de su gabinete, encabezados por Juanma Serrano. 

Los barones recelan de las intenciones de Sánchez pero optan por mantener la tregua

No habrá indisciplina del PSOE-A

La primera que permanecerá agazapada y no levantará la voz en todo este largo y tedioso proceso de investidura es Susana Díaz. Ella, como los demás barones, ha dejado el camino libre a Sánchez, para que haga y deshaga. "Estaremos muy atentos a lo que pase. A medida que se vayan produciendo los hitos nos posicionaremos cada uno”, señala a El Confidencial un alto dirigente del poderoso PSOE-A. “Nosotros no somos el problema. El problema es Rajoy. Si Rajoy diera un paso atrás todo se solucionaría”, apunta un diputado andaluz en el Congreso, que no cree que en ningún caso la presidenta contemple una indisciplina de voto de sus parlamentarios en Madrid si Ferraz insiste en su negativa en una previsible segunda sesión de investidura de Rajoy. “Eso no pasará nunca en el PSOE. Eso sería dividir al partido. No habrá ningún gesto de insumisión; otra cosa es que se decida que cinco o siete diputados se abstengan. Pero siempre habría un consenso”.

"Estaremos muy atentos a lo que pase. A medida que se vayan produciendo los hitos nos posicionaremos cada uno", dice un alto dirigente del PSOE-A

Los socialistas andaluces saben que no hay nadie del conocimiento profundo del partido que tiene Díaz. Y eso lo consideran un valor, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre cuando aún está en el aire la celebración del congreso y si a él se presentará la presidenta de la Junta. “Lo que hay que hacer es intentar obligar a que Rajoy se presente a la investidura, infligirle el duro castigo de votarle que no y después ya se verá”, señala un exdirigente de la ejecutiva regional. Díaz ya manifestó en el comité federal que en cualquier caso la decisión última debía recaer en el secretario general, que ella asumiría con "lealtad". Porque lo que quería era traspasarle el coste de la abstención y así "poder quedarse ella con el discurso del no", sostiene un relevante socialista andaluz. 

Susana Díaz saluda al 'president' valenciano, Ximo Puig, ante la alcaldesa de L'Hospitalet, la socialista Núria Marín, el pasado 22 de julio en la localidad barcelonesa. (EFE)
Susana Díaz saluda al 'president' valenciano, Ximo Puig, ante la alcaldesa de L'Hospitalet, la socialista Núria Marín, el pasado 22 de julio en la localidad barcelonesa. (EFE)

La convicción de que Díaz disputará el liderazgo a Sánchez, esta vez sí, pese a los anteriores amagos, se ha consolidado, aunque sabe que no será fácil ni se reproducirá, previsiblemente, el escenario más deseado: una victoria por aclamación. Pero ella tampoco se postulará ahora. Cuando le han preguntado -y han sido muchas veces en las últimas semanas-, ha insistido en que no toca abrir esa carpeta. Su escapismo obedece, como juzga uno de los críticos de la presidenta, a que no pudo "desplegar la estrategia de la dimisión de Sánchez" en la misma noche del 26-J, ya que los resultados, aun siendo muy malos, fueron mejores de lo previsto, pues el PSOE aguantó como segunda fuerza y no se consumó el 'sorpasso' que preveían las encuestas. 

Un "desconcertado" Sánchez

En otros territorios críticos las sensaciones (y las intenciones) son semejantes. Nada de dar pasos en falso ni de ansiarse. "Ya ves lo que nos penaliza a los barones siquiera opinar. Cuando lo hacemos a puerta cerrada, en los órganos, lo filtran [a los medios] descontextualizando para hacer daño", indica un presidente autonómico con cierto fastidio. Él es de los que cree que Sánchez está "desconcertado", "demasiado obsesionado en no defraudar a sus clubes de fans del partido, a los que jalea a través de sus grupos de la ejecutiva". "Creo que desprecia la posibilidad de fijar una posición compartida con los secretarios generales, que estaríamos bien dispuestos a ellos. Él sabrá", añade. 

"Se le está obligando a Pedro a tomar decisiones y no escudarse en la militancia. Ahora, es peor prevenir que curar", indica un alto cargo regional

Precisamente por esa tensión latente interna -este sábado por ejemplo algunos dirigentes se sorprendían de la riada de críticas e insultos de militantes que recibió el presidente aragonés, Javier Lambán, por preguntarse si "la política española" forzaría unas cuartas elecciones si unas terceras arrojaran un resultado similar-, los barones se han replegado. Ya apenas se escuchan declaraciones suyas llamativas en los últimos días. Ninguno preconiza la abstención abiertamente, ni siquiera el que primero la puso en circulación, el extremeño Guillermo Fernández Vara. "La gente está ojo avizor, porque lo que quiere es que sea Pedro quien se mueva, y que él se queme", comenta un relevante secretario de Organización. Otro compañero suyo comparte el análisis totalmente: "No tenemos prisa: los que gobernamos comunidades aún tenemos tres años de margen para que la marca PSOE se recupere sin él, pero es a él a quien se le acaba el tiempo". Esta última fuente advierte, por ejemplo, de que Sánchez puede salir debilitado de las elecciones vascas y gallegas. En ambas autonomías el partido tiene nulas opciones de ganar, y ambas federaciones están pilotadas por dos mujeres muy cercanas al líder: Idoia Mendia (el PSE) y Pilar Cancela (presidenta de la gestora en Galicia)

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, a su llegada al comité federal del PSOE del 9 de julio. (EFE)
El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, a su llegada al comité federal del PSOE del 9 de julio. (EFE)

La tregua, el margen que se le concedió al secretario general para gestionar la investidura, continúa. "Se le está obligando a tomar decisiones y no escudarse en la militancia. En estas circunstancias, es peor prevenir que curar", sentencia un alto cargo de un Gobierno autonómico socialista, que cree que el remedio para impedir que no acuda a las bases en un nuevo referéndum es no presionarle. "Así sigue de vacaciones y pierde tiempo e imagen pública", ironiza. 

"O Rajoy o terceras elecciones"

¿Cuándo actuar? Los críticos creen que la frontera infranqueable debería ser un intento de formar gobierno, para el que no hay "combinación posible". "Si diera ese paso, se le para. Pero hasta la fecha, intentar frenarle antes de dar un paso solo ha llevado a que en vez de parecer razonables, quienes lo hacen parecen golpistas y el ala derecha del PSOE, cuando no es así", señala un alto cargo regional. En efecto, las cautelas son máximas porque temen convertir a Sánchez en un "mártir" ante la militancia si detienen sus planes en seco en un comité federal.

Los críticos juzgan "irresponsable" pensar en una alternativa. Pero temen convertir en "mártir" a Sánchez ante la militancia de cara al congreso

No obstante, el convencimiento entre los detractores del líder de que buscar una mayoría alternativa es "irresponsable" es generalizado. En todo caso, consideran que ese "deseo" de Sánchez no tiene base, menos ahora que el presidente en funciones tiene el encargo del Rey y tras el reverdecimiento del desafío soberanista en Cataluña. "Ahora más que nunca la disyuntiva es o Rajoy o terceras elecciones. No hay más", conviene una dirigente con varios trienios a sus espaldas. 

Y en esa disyuntiva, ¿qué debe hacer el PSOE? Sánchez ya adelantó a Rajoy personalmente que no negociará nada con él y que mantiene su no. Aunque él no ha descartado al cien por cien la abstención en caso de que el PP atrajera a Ciudadanos, en la cúpula y en los territorios coinciden en que ese cambio de voto está más lejos con las vascas ya en el calendario. Y aunque el panorama se percibe sombrío, hay quienes piensan que Rajoy trabajará, ya con el mandato de Felipe VI bajo el brazo, para atraerse a Albert Rivera -aceptando, por ejemplo, parte del pacto que firmó en febrero con el PSOE- y quienes creen que la única forma de salir de la ratonera es que el presidente en funciones se vaya, para así propiciar el sí de la formación naranja, y arrastrar a la abstención a los socialistas. "La solución no está tanto en si el PSOE se abstiene -opina un secretario de Organización-, sino en que se marchen las dos personas que imposibilitan el acuerdo: Rajoy, por la corrupción, y Pedro, por su incapacidad de liderazgo". 

"Ego de algunos o aburrimiento de verano"

En la ejecutiva federal también están convencidos de que los barones no se atreverán a actuar para no quedar marcados por la militancia. Y defienden la actitud del líder, que tiene derecho, alegan, a "jugar sus cartas" y a ser "prudente" en sus pronunciamientos públicos. Sobre todo porque quiere que se visualice que el foco debe situarse en Rajoy, y no en el PSOE. "¿Que se quejan de que no habla? No hay nada nuevo, no tiene nada que comunicar. Si protestan, será un problema de ego de algunos o aburrimiento de verano", le protege un integrante de su cúpula. 

Los barones recelan de las intenciones de Sánchez pero optan por mantener la tregua

Dentro de la dirección, hay quienes subrayan que no hay posibilidad de un Gobierno alternativo y otros que, en cambio, sí lo ven como una opción nada descartable. "La realidad se va imponiendo y Rajoy no tiene mayoría parlamentaria, y todos han dicho ya que no quieren terceras elecciones. Entonces no queda otro remedio que Pedro lo intente, por mucho que lo detesten", opina una baronesa muy afín al líder

En Ferraz defienden que el líder es "prudente" y actúa con "responsabilidad". Algunos siguen creyendo que es posible un Ejecutivo pilotado por él

En Ferraz y en las cercanías se ve que la abstención es muy improbable -siempre en el caso de que el PP sumase con C's, la posición de partida para críticos y oficialistas-, más ahora con las vascas. Y defienden que Sánchez, de cualquier modo, actuará con "responsabilidad", "como siempre ha hecho". Los colaboradores del secretario general suelen recordar que el jefe ha aguantado mucho en estos dos años, pese a los intentos de desalojarle del trono del PSOE, que resiste y que "no se han cumplido los escenarios apocalípticos" que dibujaban sus detractores. Y se retrotraen a la breve legislatura pasada, cuando no quiso ser "presidente a cualquier precio", con los votos de nacionalistas e independentistas, los mismos con los que quiere que Rajoy pacte ahora

La fisura socialista está en el mismo punto. Igual que la partida, las opiniones, los recelos y los deseos (de algunos) de hacer jaque al rey. Pero todavía habrá que esperar para ver el desenlace.

El PSOE sigue apretando a Rajoy

Los socialistas continúan persiguiendo de Mariano Rajoy que despeje todas las dudas. El viernes se lo dijo telefónicamente Pedro Sánchez, cuando quedaron en verse de nuevo el próximo martes, 2 de agosto, a las 11.30 en el Congreso. Este sábado lo reiteró el diputado por Madrid Rafa Simancas: lo "primero" que tiene que hacer el presidente en funciones es confirmarle al líder del PSOE "que va a cumplir con la Constitución" y que se presentará a la investidura. 

Simancas, en una entrevista en la Cope, añadió que el PSOE será respetuoso con los tiempos de Rajoy para recabar los apoyos suficientes, pero sin que este rehúya el Congreso. 

El parlamentario insistió en el no del PSOE: "Una democracia fuerte es una democracia con un gobierno capaz y creíble, pero también con una oposición capaz y creíble. Lo que no es de interés para España es que la oposición capaz y creíble durante los próximos años sea el populismo de Podemos", informa Efe. Simancas sostuvo que una abstención de su partido" mermaría la capacidad y credibilidad del Partido Socialista como oposición".

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