LA ENCRUCIJADA DE FORMAR GOBIERNO TRAS EL 26-J

El Rey se mueve para evitar otros comicios y los expertos no descartan un 'independiente'

El bloqueo político tras el 26-J no aleja el fantasma de terceras elecciones. Supuesto que Felipe VI tratará de evitar a toda costa, mientras los expertos hablan ya de una "figura independiente"

Foto: El rey Felipe VI, a su llegada a la recepción con el presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, el pasado abril en el Palacio de la Zarzuela. (EFE)
El rey Felipe VI, a su llegada a la recepción con el presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, el pasado abril en el Palacio de la Zarzuela. (EFE)

La repetición de elecciones generales este domingo, lejos de resolver el endiablado panorama que las urnas dejaron en diciembre, avivó el bloqueo político. Los resultados cambiaron pero el terremoto electoral que prometía ser Unidos Podemos no fue tal y la subida del PP a costa de Ciudadanos frustró toda opción de mayorías a uno y otro lado. Los pactos son indispensables para formar el nuevo Gobierno y los vetos entre partidos se mantienen. En este contexto, el papel del jefe del Estado se antoja fundamental: aunque su función es la misma que el pasado diciembre, la capacidad de pedir el esfuerzo necesario a los líderes para llegar a un acuerdo es definitiva, mientras la figura de un independiente si no hay entendimiento político va cobrando fuerza entre los expertos.

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En solo seis meses, el Rey se enfrenta al segundo proceso de proponer un candidato a la presidencia del Gobierno. Todos los expertos constitucionalistas consultados por este diario coinciden en que Felipe VI adquirirá a partir de ahora "mayor protagonismo y beligerancia" en su función de "advertir y aconsejar" a los líderes, una tarea desconocida durante el reinado de su padre. De hecho, según publican algunos medios, el Rey ya se puso en contacto en la noche del domingo con los cuatro principales candidatos una vez conocidos los resultados, aunque Zarzuela no confirma oficialmente la conversación. El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense, Miguel Ángel Fernández Valencia, asegura que el Rey se verá obligado a "insistir con rotundidad" para hacer entender a los candidatos que el "desgaste" en una tercera repetición de los comicios "sería tremendo" y la sociedad española "probablemente no lo soportaría".

En todo caso, el primer paso oficial lo marcará la constitución de las Cortes el día 19 de julio, momento a partir del cual don Felipe comenzará las rondas de contactos con los distintos representantes parlamentarios. Hasta entonces, y a partir de esta misma semana, los partidos están llamados a iniciar un periodo de negociaciones para no repetir los errores de la pasada legislatura y acudir a sus citas con el Rey teniendo los deberes hechos. Esto es, con las sumas de escaños elaboradas y con posibilidades reales de que un candidato pueda conseguir una mayoría parlamentaria para ser investido. Mientras tanto, la sombra de unas terceras elecciones no desaparece y la posibilidad de que el Rey proponga a una figura independiente si no hay acuerdo va ganando peso.

Felipe VI recibe al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), en el Palacio de la Zarzuela. (EFE)
Felipe VI recibe al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), en el Palacio de la Zarzuela. (EFE)

"Tras el fracaso de diciembre, esta opción no era consistente porque se podía intentar en unas segundas elecciones. Pero ahora las cosas han cambiado y el Rey puede tomar esa decisión para evitar ir a terceros comicios", afirma el profesor Fernández Valencia. El devenir de los acontecimientos más inmediatos puede ser crucial. El debate interno del PSOE en torno a su postura con respecto a un Gobierno de Rajoy -la dirección acordó no apoyar al popular, pero algunos barones discrepan públicamente- y la insistencia de Albert Rivera en no apoyar al jefe de Génova, ponen nuevamente en dificultades al monarca después de que Rajoy afirmara que, si no cree contar con los apoyos, volvería a decir no al ofrecimiento del Rey.

Aunque las rondas de contactos en la Zarzuela no comenzarán hasta el 20 de julio, el Rey podría mantener conversaciones privadas con los líderes para ir conociendo la situación, teniendo en cuenta que los plazos son complicados en pleno verano y con los Presupuestos Generales de 2017 por aprobar antes de que comience septiembre. "Siempre dentro de la prudencia que caracteriza su actuación, puede haber contactos. El Rey es siempre la persona que ha de recabar la mayor información y es quien la tiene porque escucha a todos los líderes", insiste el constitucionalista. El objetivo del monarca es convencer a los candidatos de que su obligación es llegar a un acuerdo, "aunque eso conlleve un sacrificio por el país".

A partir de ahí, las opciones son variadas. En el caso de que la figura de Mariano Rajoy fuera efectivamente el único escollo para que España tuviera un Gobierno, la figura de un independiente "cobraría todo el sentido". Podría ser un político de consenso, "incluso alguien del PP, dado que ganó las elecciones, que contara con el visto bueno de otros líderes", asegura el profesor Valencia. El profesor de la Universidad del País Vasco Javier Tajadura afirma que sería "prematuro" que las conversaciones entre los líderes y el Rey comenzaran ya porque "los plazos están previstos correctamente pero hay que aprovecharlos". Tajadura ve prioritario que este sea "el tiempo de los partidos" y den inicio las mesas de negociación hasta que se acuerde quién será el presidente del Congreso y las Cortes queden constituidas.

Eso sí, a partir de entonces el Rey "debería ser insistente", afirma el profesor, en su labor de árbitro institucional. Si los principales líderes se enrocan en una posición inamovible, como podría ser el caso de Sánchez y Rivera en torno a la presidencia de Rajoy, el panorama se convertirá en realmente complejo y, entonces, Zarzuela pondría en marcha otras opciones que garanticen un Gobierno para el país.

Los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno, antes de comenzar el debate del pasado 13 de junio. (EFE)
Los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno, antes de comenzar el debate del pasado 13 de junio. (EFE)

El artículo 99: objeto de la reforma constitucional

La inédita situación política abrió el debate en diciembre sobre la reforma que, con toda seguridad, sufrirá en el futuro el artículo 99 de la Constitución. Aunque según los expertos en la materia "no es el momento de abrir el melón", teniendo en cuenta la amplia mayoría necesaria y el escaso consenso actual, el bloqueo sufrido tras el 20-D puso negro sobre blanco la necesidad de hacer cambios para que el "reloj de la democracia" no dependa del nombramiento de un candidato a la investidura.

El rechazo de Rajoy dejó patente que, según la Carta Magna, el bloqueo institucional podía ser permanente: hasta que un candidato aceptara someterse a la votación en el Congreso, el Gobierno en funciones podía continuar indefinidamente. Fue Pedro Sánchez quien, aceptando la segunda propuesta del Rey, activó por fin la cuenta atrás. Según el profesor Fernández Valencia, una de las opciones en la reforma del citado artículo pasaría por empezar a contabilizar los tres meses para convocar nuevas elecciones desde el día de constitución de las Cortes.

Esto dice el artículo 99

1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.

2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.

3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.

4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.

5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

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