LA INCREÍBLE TRANSFORMACIÓN DEL DOCTOR

Xavier Trias, de paño de lágrimas de Pujol a centurión de la causa independentista

En el año 2011, Xavier Trias y Vidal de Llobatera se convertía en el primer alcalde nacionalista de la ciudad de Barcelona, arrebatando el cetro municipal al PSC

Foto: Ilustración: Raúl Arias.
Ilustración: Raúl Arias.

El excalcalde de Barcelona y actual portavoz del PDeCAT en ese ayuntamiento, Xavier Trias Vidal de Llobatera, aparece como beneficiario de un vehículo 'offshore' que presuntamente ocultaba dinero en Suiza durante parte de su larga carrera política.

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Fruto de las averiguaciones de El Confidencial y La Sexta dentro de la investigación de los Paradise Papers, se ha desvelado que su nombre figura junto al de sus padres y sus hermanos en The JTB Family Settlement, un fideicomiso o 'trust' con el que la familia controló activos alojados en la sucursal helvética de RBS Coutts Trustees Ltd, la exclusiva filial de banca privada del Royal Bank of Scotland.

En una entrevista del pasado viernes con El Confidencial y La Sexta, Trias afirmó primero no tener ningún vehículo 'offshore' para, después y visiblemente nervioso, asegurar que desconocía cuanto se le iba preguntando y pese a que su nombre —"¿mi nombre?", preguntaba incrédulo— aparecía en la documentación filtrada a los medios de Paradise Papers. Al veterano político, el otrora hombre moderado al que tanto le costó llegar a la alcaldía de Barcelona, una herencia familiar le viene a perseguir como le sucediera a su mentor político, Jordi Pujol.

En el año 2011, Xavier Trias Vidal de Llobatera se convertía en el primer alcalde nacionalista de la ciudad de Barcelona, arrebatando el cetro municipal a los socialistas, que habían dominado el gobierno de la gran urbe desde el restablecimiento de la democracia en los años setenta. El doctor Trias culminaba así una carrera política que le había mantenido en una privilegiada cúspide desde la década de los ochenta. Cierto es que era la tercera vez que intentaba hacerse con la alcaldía, pero solo con empeño recurrente se consigue hacer realidad los sueños. Sin embargo, en 2015 perdió el sillón de alcalde porque la lista más votada fue la de Barcelona en Comú (BeC), de Ada Colau.

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El entonces político nacionalista estaba considerado uno de los hombres más moderados de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), afamado por una personalidad empática, dialogante y con una notable cintura política. Un par de años más tarde de su elección como alcalde, de aquel Trias quedaba ya muy poco: igual que otros compañeros de partido, había abandonado la centralidad y había abrazado las teorías independentistas impuestas por el nuevo líder convergente, Artur Mas.

De aquel político dialogante, apenas quedaban unos rescoldos. Esta semana, lanzó, juntamente con el líder de ERC en el ayuntamiento barcelonés, Alfred Bosch, una oferta a la alcaldesa Ada Colau: si esta rompe con el socialista Jaume Collboni y abraza el separatismo, le aprueban las ordenanzas fiscales para 2018 y le aprueban los Presupuestos, garantizándole, con 25 concejales, una tranquila legislatura hasta 2019. Era un órdago en toda regla, a cambio de que se pasase al bando secesionista.

El exalcalde de Barcelona Xavier Trias, junto a la actual alcaldesa, Ada Colau. (EFE)
El exalcalde de Barcelona Xavier Trias, junto a la actual alcaldesa, Ada Colau. (EFE)

¿Era este el Trias tradicional? No. Muy lejos queda ya el tiempo en que oficiaba como consejero de Presidencia (1996 a 2000), con Jordi Pujol en la cúpula de la Generalitat. Trias, el número dos indiscutible del Govern, era entonces el paño de lágrimas de todos los que se consideraban maltratados por la Administración catalana. Si una empresa tenía un problema, si una asociación de vecinos reclamaba algo, si un comité de empresa quería una mediación en un conflicto… acudían al eficiente Trias, que los recibía a todos, se interesaba por los temas y, en muchas ocasiones, lograba solucionar el problema.

Médico de profesión, Xavier Trias nació el 5 de agosto de 1946, en el seno de una familia de 12 hermanos. Era una familia burguesa, con cuentas en Suiza en los años cincuenta del pasado siglo.

En 1958, la policía española detuvo en la frontera de La Jonquera al agente comercial de la Société de Banque Suisse Georges Laurenz Rivara. En su poder, había una lista de 872 clientes de banco con dinero en el paraíso fiscal helvético. Y en ella figuraban un buen puñado de personas de la burguesía catalana, entre ellas Florenci Pujol Brugat y Juan Trias Bertrán. Este último, padre del actual político, fue multado con 30.000 pesetas y se le decomisaron 3.000 francos suizos. Curiosamente, cuando Jordi Pujol i Soley admitió en 2014 que su familia tenía cuentas secretas en Andorra, Trias fue el primero en alzar la voz para decir que debía “desaparecer y renunciar a todo”. Se había olvidado de que Pujol había sido su amigo, su jefe, su mentor. ¡Y de que los padres de ambos habían sido partícipes del mismo delito de evasión de divisas! De ahí que Marta Ferrusola, poco más tarde, hablase de los traidores que había en su propia casa. No dijo nombres, pero su mirada (y su dedo acusador) estaba clavada en Trias, el otrora fiel escudero.

Jordi Pujol, acompañado de su esposa, Marta Ferrusola, saluda a Xavier Trias. (EFE)
Jordi Pujol, acompañado de su esposa, Marta Ferrusola, saluda a Xavier Trias. (EFE)

Miembro del comité de empresa

Xavier Trias creció, pues, con un cierto desahogo económico. Estudió Medicina y se especializó en Pediatría. En 1971, se trasladó a estudiar a Génova y recaló en Berna (Suiza), donde trabajó un posgrado en el sector de investigación de enfermedades metabólicas. Ese mismo año, se incorporaba al equipo de pediatría del hospital infantil de Vall d’Hebron, en Barcelona, hospital de cuyo comité de empresa llegó a formar parte.

En 1979, fue nombrado vocal en el Consejo General de Médicos y en la Junta Oficial de Médicos de Barcelona. Ese mismo año, su familia da un auténtico pelotazo empresarial: su padre, Juan Trias Bertrán, era socio junto a Jacinto Esteva Vendrell (también fue multado en 1959 con 350.000 pesetas por tener cuenta en Suiza) de la compañía Industrial Farmacéutica Española SA (Ifesa). La compañía desarrolló el fármaco Chemicitina, un antibiótico para curar infeccionas gástricas. En marzo de 1980, la multinacional sueca Astra se interesó por el fármaco y logró entrar en el consejo de administración de Ifesa. El 16 de marzo de ese año, Juan Trias y su hijo mayor, Juan María, firmaron en Estocolmo un acuerdo comercial que implicaba la venta de su empresa a los suecos.

Uno de sus grandes amigos era Fèlix Millet, el investigado patrono del Palau de la Música, con quien se dejaba ver a menudo en Menorca

Pero Trias no quiso saber nunca nada de los negocios familiares. Lo suyo era la política. En 1981, entró a trabajar como jefe de servicio de Asistencia Hospitalaria en la naciente Consejería de Sanidad de la Generalitat, que dirigía el eminente Josep Laporte. Un par de años más tarde, fue ascendido, y en 1984 acabó siendo director general del Instituto Catalán de la Salud (ICS), cargo que mantuvo hasta que en 1988 fue nombrado consejero de Sanidad (sustituyendo a Laporte), cargo que ejerció hasta 1996.

Desde su atalaya, fue uno de los ‘cerebros’ de la arquitectura del actual sistema de salud catalán, apoyándose esencialmente en un selecto grupo de colaboradores a los que se conoce como ‘el club de los millonarios’, muy vinculados a la Administración y a grupos empresariales sanitarios. En el año 2000, abandonó el Gobierno y fue el cabeza de lista de CiU en las elecciones legislativas de aquel año, hasta que en 2003 volvió a Barcelona para intentar arrebatar la alcaldía a los socialistas.

Amistades peligrosas

La carrera de Trias, no obstante, está llena de claroscuros. Uno de sus grandes amigos era Fèlix Millet, el investigado patrono del Palau de la Música, con quien se dejaba ver a menudo en Menorca durante las vacaciones. Entre 1999 y 2009, Millet envió una veintena de cartas al político convergente en las que le pedía toda clase de favores. En una de ellas, ante la imposibilidad de Millet de contactar con el entonces ministro de Cultura, Mariano Rajoy, le pedía a Trias, que era consejero de Presidencia, que le llamase él —“aprovechando vuestra amistad”—, para concertar una visita, con comida incluida, a las obras del Palau. De aquella 'amistad' ya no quedan ni los rescoldos. Poco después, volvía a escribirle para que comunicase a Emilio Botín, el patrono del Santander, que el Gobierno de la Generalitat “vería satisfactoriamente que su fundación diese apoyo económico a los proyectos del Palau de la Música”. Le pedía al banquero, ni más ni menos, 50 millones de pesetas de entonces de ‘ayuda’.

En una carpeta que Millet olvidó en su despacho, había abundante documentación y, en ella, varias cartas dirigidas a Xavier Trias, donde el ‘capo’ del Palau le pedía ayuda para desencallar el tema de los permisos de un hotel que quería construir al lado de la institución musical. Millet (que ya había vendido el proyecto a un hotelero en un monumental pelotazo urbanístico) quería que Trias hablase con las autoridades municipales, con los concejales y con el gerente de Urbanismo. Los tribunales, finalmente, echaron atrás el proyecto del hotel. A pesar de sus vacaciones compartidas, de las misivas enviadas y de las conversaciones mantenidas, Trias declaró ante el juez que “con el señor Millet he tenido una relación de hablar de vez en cuando, pero nunca me ha presionado para que esto fuera más rápido [se refería a la tramitación de los permisos del hotel]”.

Otro de sus amigos fue Javier de la Rosa, con quien coincidió en el servicio militar. Es más, De la Rosa conoció a su esposa, Mercedes Misol, en la boda de Xavier Trias.

Durante su etapa como alcalde, de 2011 a 2015, también dejó un halo de sospechas: solo en año y medio, la corporación municipal realizó adjudicaciones de contratos a empresas vinculadas a familiares de Artur Mas por unos cuatro millones de euros. Eran las empresas que también multiplicaron sospechosamente su facturación con la Generalitat después de que el líder de Convergència llegase a ‘president’. Con el 'amigo Trias' en el ayuntamiento, la generosidad administrativa con determinadas compañías llegó al súmmum. Y el hombre que en tiempos había sido la bisagra entre la sociedad y el poder se convirtió, por arte de birlibirloque, en un fiel centurión a las órdenes de su jefe y al servicio de la causa. Independentista, por supuesto.

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