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Análisis de 40 años de cambio climático en la UE: España es el país con más impacto en PIB
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El coste de los desastres climáticos

Análisis de 40 años de cambio climático en la UE: España es el país con más impacto en PIB

Los eventos meteorológicos extremos han tenido un coste próximo al 8% del PIB en el acumulado de cuatro décadas, casi el triple que la media de la Unión Europea

Foto: Los incendios descontrolados son cada vez más frecuentes por la sequía. (EFE/Adra Pallon)
Los incendios descontrolados son cada vez más frecuentes por la sequía. (EFE/Adra Pallon)
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El clima es una gran oportunidad para España por la cantidad de energía renovable que puede explotar, pero también es un gran reto por el impacto que tiene el cambio climático sobre la economía del país. El último 'Informe de sostenibilidad fiscal' de la Comisión Europea alerta del riesgo que suponen los eventos climáticos extremos sobre la economía de los países miembros sin paños calientes: “Ponen en riesgo la sostenibilidad fiscal en muchos países”.

El caso de España es uno de los más preocupantes para la Comisión Europea, si no el que más, ya que durante las últimas décadas ha sido el país que mayor factura económica ha soportado por los eventos climatológicos extremos derivados del cambio climático. En concreto, estima que el coste acumulado durante las últimas cuatro décadas asciende al 7,7% del PIB de España. Esto es, cerca de 100.000 millones de euros perdidos desde los años ochenta.

Foto: Inundaciones en Zhengzhou (China). (EFE/EPA)

La diferencia de España con el resto de países europeos es muy importante, lo que evidencia el gran coste que ha tenido que soportar el país como consecuencia de estos eventos extremos, que van desde las sequías prolongadas hasta los incendios descontrolados o los desbordamientos. Los países de la Unión Europea han soportado un coste del entorno del 2,8% del PIB, lo que significa que en España ha sido casi tres veces superior. En la eurozona, el segundo país más afectado es Portugal, con el que España comparte parte de sus climas (atlántico y mediterráneo). El siguiente es Grecia y posteriormente viene Italia. El patrón es, por tanto, evidente: países del sur del continente muy afectados por las sequías y las riadas, que cada vez son más comunes.

La Comisión Europea ha querido incluir un capítulo específico del riesgo climático en su informe más importante sobre sostenibilidad de la deuda pública para alertar a los países de lo que se están jugando con el cambio climático. “El cambio climático es uno de los mayores riesgos de nuestro tiempo”, comienza alertando el informe, y prevé que “las pérdidas económicas de los desastres naturales se multipliquen al menos por dos veces hasta mediados de siglo”.

España no es el país que más eventos climáticos extremos ha registrado en las últimas décadas, pero sí es el que soporta una mayor destrucción de capital físico, lo que genera costes mayores. De hecho, la principal consecuencia del cambio climático en España son los incendios, que copan la actualidad informativa cada verano. La sequía provocada por el cambio climático genera que los incendios sean más frecuentes y, lo que es más preocupante, cada vez más voraces.

Según los datos de la Comisión Europea, desde el año 2000 hasta 2020 España ha registrado 11 eventos de incendios descontrolados. Esto es, más de uno cada dos años. Por detrás se sitúan Portugal, con nueve, y Grecia, con siete, uno de los cuales cercó la capital del país. Los incendios destruyen mucho capital físico, no solo bosques, también zonas de cultivo, infraestructuras y edificios completos. Estos fenómenos tienen un coste económico muy elevado, superior a una inundación o una tormenta, lo que pone en evidencia todo lo que se juega España con el cambio climático.

Pero en España también hay otros eventos meteorológicos extremos que son frecuentes. Es el caso de las riadas y las tormentas, siendo el cuarto país europeo que más ha sufrido en las dos últimas décadas. Con este histórico, es comprensible que la Comisión Europea alerte específicamente a España del riesgo económico y fiscal que asume de cara a las próximas décadas por el cambio climático. Es uno de los países europeos que más se juegan en este proceso, si no el que más.

La Comisión Europea incluye en su análisis un ‘stress test’ climático para los países. En concreto, analiza el impacto sobre la deuda pública del calentamiento global. Como base, utiliza la senda de endeudamiento prevista para la próxima década, hasta el año 2032. Además, calcula cómo variaría esta deuda en un escenario de subida de la temperatura de 1,5 grados centígrados durante este periodo y un escenario adicional de incremento de dos grados.

España sería el país con mayor incremento de la deuda pública como consecuencia del cambio climático. En concreto, en un escenario de subida de las temperaturas de 1,5 grados, la ratio de endeudamiento crecería en 4,5 puntos del PIB, hasta el 130,6%, y en el escenario más severo el incremento sería de 5,2 puntos, hasta el 131,1%. Esto es, el coste duplicará el de la media de los grandes países europeos.

Las administraciones públicas parten de un nivel de deuda que ya es muy elevado, próximo al 120% del PIB. Y, además, en las próximas décadas tendrán que soportar el coste de la jubilación de la generación del ‘baby boom’. Si la situación fiscal ya es delicada, el cambio climático puede suponer la puntilla para las finanzas públicas. En este contexto, la Comisión Europea recomienda mejorar las coberturas de seguros ante las catástrofes climáticas, ya que la frecuencia de las mismas hará que el coste termine siendo rentable para los países.

La cobertura ante estos eventos extremos es muy elevada en los países del centro del continente, llegando a cubrir más del 80% del coste de los desastres meteorológicos en Luxemburgo y más del 20% en Dinamarca o Bélgica. Sin embargo, en los países del sur es casi inexistente. Es el caso de España, donde no supera el 6%. La Comisión recuerda a los países que “una adecuada cobertura de seguro puede reducir el impacto económico adverso de los desastres naturales”. Aunque reconoce que los seguros “no previenen la destrucción de activos”, explica que “unas pólizas bien diseñadas ayudan a gestionar y mitigar el impacto económico de los desastres al actuar como una red de seguridad y un amortiguador tras el evento extremo y, al mismo tiempo, promueven la conciencia del riesgo climático”.

En definitiva, además de la lucha contra el cambio climático, los países tienen que gestionar la cobertura del riesgo que van a tener que asumir durante la próxima década. Una tarea en la que España se la juega. Sin embargo, a su favor cuenta con los recursos naturales necesarios para liderar la transición energética en Europa, con abundante sol y viento durante todo el año que tienen que garantizar el suministro y el precio bajo de la electricidad a medio plazo.

El clima es una gran oportunidad para España por la cantidad de energía renovable que puede explotar, pero también es un gran reto por el impacto que tiene el cambio climático sobre la economía del país. El último 'Informe de sostenibilidad fiscal' de la Comisión Europea alerta del riesgo que suponen los eventos climáticos extremos sobre la economía de los países miembros sin paños calientes: “Ponen en riesgo la sostenibilidad fiscal en muchos países”.

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