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Rusia aprovecha una laguna legal para sortear el embargo de petróleo
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TRÁFICO ILEGAL DE CRUDO

Rusia aprovecha una laguna legal para sortear el embargo de petróleo

EEUU y Reino Unido han prohibido la importación de petróleo ruso. Pero los 'traders' se las han ingeniado para seguir comerciando mediante el almacenamiento de crudo en depósitos. Así burlan la ley

Foto: Cargadores en el Mar Negro. Puerto de Odessa, Ucrania. (Reuters/Valentyn Ogirenko)
Cargadores en el Mar Negro. Puerto de Odessa, Ucrania. (Reuters/Valentyn Ogirenko)
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El estraperlo es hijo de la picaresca y de las crisis, pero durante una guerra la estafa llega a convertirse en un arte. Y esto es lo que puede estar sucediendo con el petróleo ruso, que, pese a estar embargado por muchos países occidentales, en particular EEUU y Reino Unido, está siendo objeto de compraventa en los mercados de materias primas aprovechando algunas lagunas jurídicas.

Un estudio de Energy Intelligence, con una larga experiencia de 70 años en el mercado de hidrocarburos, ha observado que una parte del petróleo ruso continúa exportándose con grandes descuentos respecto del precio de referencia desde los puertos del mar Báltico y del mar Negro. El 'modus operandi' de los intermediarios es no entregar el crudo a las refinerías, como es lo habitual, sino que el petróleo se mantiene en almacenes. Desde esas instalaciones puede ser potencialmente revendido a cualquier país eludiendo las sanciones financieras, toda vez que la compra de petróleo para almacenamiento no está prohibida por las sanciones actuales.

La Reserva Federal de Dallas, que presta especial atención al mundo del petróleo por razones territoriales (Texas es el estado con mayor producción petrolera de EEUU), se ha hecho eco del informe, y ha llegado a la conclusión de que por esta razón el embargo no ha producido un descenso tan acusado de las ventas de petróleo ruso, que suponen el 3% de la producción mundial. Tras la invasión de Ucrania se estimó que alrededor de tres millones de barriles diarios se verían afectados por el embargo, pero la realidad es que esa cifra ha sido inferior.

Foto: Suministro de gas ruso. (EFE/Nord Stream 2/Axel Schmidt) Opinión

A medida que han ido transcurriendo los días, ha quedado claro que la reacción política y económica contra Rusia no ha provocado una fuerte caída en sus exportaciones de petróleo, al menos por el momento. Se estima, en concreto, que el comercio de petróleo ruso enviado desde los puertos del mar Báltico y del mar Negro alcanza los dos millones de barriles. Para evadir las sanciones y el daño reputacional que supone comerciar con Rusia directamente, el petróleo sale de los almacenes sin identificar el comprador ni tampoco el precio de la mercancía.

Los descuentos se sitúan entre el 25% y el 30% en algunas variedades de crudo. Tanto EEUU como Reino Unido han prohibido la importación de petróleo ruso, mientras que Shell, el gigante angloholandés, como BP o Exxon Mobil, ha anunciado la salida de Rusia. Shell ya ha materializado su salida del sector 'upstream' (exploración) de Rusia, incluida su participación del 27,5% en el proyecto Sakhalin 2 LNG, donde estaba asociada con Gazprom, controlada por Moscú.

Dirección oeste

Energy Intelligence estima que de los puertos del Báltico estarían saliendo 1,55 millones de barriles por día, y del mar Negro, unos 325.000. Gran parte de este petróleo, como se ha dicho, va a almacenes y no directamente a refinerías. Una parte del crudo ruso acaba llegando a las refinerías de Polonia, Finlandia, Francia, Bulgaria o Croacia, sostiene el estudio.

Energy Intelligence estima que de los puertos del Báltico estarían saliendo 1,55 millones de barriles por día, y del mar Negro, unos 325.000

En las dos primeras semanas de marzo, en concreto, los cargamentos de los puertos bálticos de Rusia mostraron que uno se dirigió a Porvoo, en Finlandia; uno a Omisalj, en Croacia, y dos a Gdansk, en Polonia. Tres cargamentos del mar Negro acabaron en la India, un país que ha mostrado una actitud tibia con Moscú (se trata del tercer país que más importa crudo tras China y EEUU). Igualmente, un cargamento fue a Constanta, Rumania, y otro a Burgas, al este de Bulgaria, con salida al mar Negro. Además de Róterdam, los cargamentos de los puertos rusos del Báltico y del mar Negro se envían a almacenamiento en Wilhelmshaven, Alemania, y Trieste, Italia. Por su parte, el oleoducto entre Rusia y China, que acaba cerca de Vladivostok, está funcionando con normalidad, con unos volúmenes regulares de unos 700.000 barriles al día.

La mayor parte, en todo caso, acaba en el puerto de Róterdam, el mayor de Europa, y lo que sucede después, como admite Energy Intelligence, es “difícil de rastrear”. El negocio para los 'traders' es redondo, ya que el crudo puede almacenarse durante mucho tiempo, toda vez que lo han comprado con grandes descuentos. En concreto, en torno a 30 dólares barril, cuando antes de la guerra el margen el descuento era de unos dos dólares. La estrechez del mercado es, precisamente, lo que explica el alza de precios.

A la vista de la duración de la guerra, todo indica que el mercado todavía puede ser más opaco a través de operaciones barco a barco, en particular en aguas difíciles de vigilar, como en el mar de Malasia, dicen los especialistas. Este tipo de transacciones ha existido durante el embargo al petróleo iraní para ocultar la verdadera procedencia del crudo.

Foto: Marina Litvinenko, viuda de Alexander Litvinenko, durante una manifestación contra el encarcelamiento de Navalni, en Londres. (Reuters/Henry Nicholls)

Como sostiene la Fed de Dallas, la razón principal por la que las exportaciones rusas de petróleo y productos refinados han estado en riesgo desde la invasión ha sido la negativa de las instituciones financieras a respaldar las transacciones de crudo. Además, las tarifas de los petroleros para destinos rusos han aumentado a niveles récord, lo que refleja la presión que existe en la opinión pública sobre las compañías petroleras para que eviten comprar petróleo a Moscú.

Un mercado estrecho

En el caso de España, con datos del conjunto de 2021, el petróleo ruso supone, según Cores, el 4,6% de las importaciones, lo que hace que la sustitución sea relativamente fácil. Solo de forma relativa, porque en un mercado estrechado los precios tienden al alza y todos los países consumidores tienen el mismo problema. En el caso del gas natural, el porcentaje equivalía en diciembre al 8,9% de las compras en el exterior.

El pasado 25 de febrero, la Unión Europea (UE) prohibió la venta, el suministro, la transferencia o la exportación a Rusia de bienes y tecnologías específicas del refinado de petróleo. Se decidió, además, introducir restricciones a la prestación de servicios conexos, pero, como ocurre con el gas natural, no se prohibió su importación, habida cuenta de que no existe sustituto a corto plazo. Con la introducción de esta prohibición de exportación, la intención de la UE era golpear el sector petrolífero ruso y hacer imposible que el país pueda modernizar sus refinerías de petróleo. Los ingresos de exportación de Rusia, según Bruselas, ascendieron en 2019 a 24 000 millones de euros.

Según datos de Bloomberg, de un promedio diario de 4,39 millones de barriles de petróleo que Rusia exportó a sus principales clientes extranjeros del 1 al 15 de marzo, ya en medio de la guerra, las entregas a través de oleoductos de los mares Negro y Báltico en dirección oeste alcanzaron unos 2,7 millones de barriles por día, según datos de la industria petrolera rusa.

El estraperlo es hijo de la picaresca y de las crisis, pero durante una guerra la estafa llega a convertirse en un arte. Y esto es lo que puede estar sucediendo con el petróleo ruso, que, pese a estar embargado por muchos países occidentales, en particular EEUU y Reino Unido, está siendo objeto de compraventa en los mercados de materias primas aprovechando algunas lagunas jurídicas.

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