Christian Böhm: "Quizás haya miedo a lo nuevo y por eso hay reticencias a la mochila austríaca"
  1. Economía
Entrevista al CEO DE APK PENSIONSKASSE AG

Christian Böhm: "Quizás haya miedo a lo nuevo y por eso hay reticencias a la mochila austríaca"

Mochila austríaca, sí; mochila austríaca, no. El debate sobre la introducción del sistema de indemnizaciones sigue abierto. El director general del mayor fondo de pensiones de Austria ha venido a defenderlo a Madrid

Foto: Entrevista a Christian Böhm. (Jesús Hellín)
Entrevista a Christian Böhm. (Jesús Hellín)

El debate sobre la implantación en España de la llamada mochila austríaca es un clásico. Pero lo cierto es que no ha pasado de los medios de comunicación y de los trabajos académicos. Cuenta con la oposición de la izquierda, en particular de los sindicatos, pero tampoco el Partido Popular se atrevió a ponerla en marcha. Ahora, en plena negociación sobre la reforma laboral, y dado que afecta a las indemnizaciones, vuelve a estar sobre la mesa. Christian Böhm, director general del APK Pensionskasse AG, el mayor fondo de pensiones en Austria, ha estado la pasada semana en Madrid para entrevistarse con altos cargos del Banco de España, que hoy es uno de sus principales defensores. El Gobierno, la parte socialista, se lo está pensando. El principal argumento de Böhm es que la mochila austríaca incentiva la movilidad laboral, un viejo problema de la economía española.

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Foto: Jesús Hellín.

PREGUNTA. ¿Por qué es mejor la mochila austríaca que un sistema de indemnizaciones, digamos, tradicional, en el que el trabajador que es despedido conoce su cuantía?

RESPUESTA. Yo le puedo hablar de la experiencia que tenemos en Austria desde hace casi dos décadas [el sistema se creó en 2003], y le puedo decir que es buena. No le voy a decir que todas nuestras expectativas se hayan cumplido, pero a nadie le gustaría volver al sistema anterior.

P. ¿Por qué se cambió el sistema?

R. El elemento principal es que el empleador debe hacer una contribución a un fondo que equivale al 1,53% del salario de cada trabajador. El sistema anterior sigue en vigor, pero solo para quienes tenían un contrato vigente previo a cuando lo introdujimos. La razón principal por la que Austria decidió cambiarlo, desde el punto de vista de los empleadores, es que las empresas tenían que enfrentarse a una fuerte carga financiera en el momento en que había despidos. Eso afectaba, especialmente, a las pequeñas y medianas empresas, que tenían que tomar decisiones difíciles para pagar las indemnizaciones: o reducían la producción o, incluso, tenían que cerrar la empresa. Su implantación fue una decisión que se tomó en el Parlamento con el acuerdo de los sindicatos, los empresarios y de todos los partidos políticos. La razón principal por la que los sindicatos lo apoyaron es que, en el anterior sistema, si un trabajador cambiaba de empresa de forma voluntaria perdía la indemnización, pero con el nuevo sistema siempre la lleva consigo, aunque cambie de empresa, y por eso se llama mochila. Pasa de un sitio a otro. En caso de que sea despedido, cobra una indemnización, y si a lo largo de su carrera laboral nunca lo ha sido, lo cobra en el momento de la jubilación de forma complementaria a su pensión. Ese dinero no se pierde.

P. Supongo que el problema son los costes de transición de pasar de un sistema a otro. El empresario debe afrontar el pago del sistema tradicional, las indemnizaciones clásicas, pero también abonar la contribución del 1,53%. Una especie de doble indemnización. ¿Cómo se puede evitar?

R. Lo que se hizo es que solo los nuevos empleados tenían la obligación de incorporarse al nuevo sistema, mientras que los antiguos siguieron con el suyo. No existía, por eso, el riesgo de la doble indemnización. También se dio la oportunidad de mezclar ambos sistemas, un sistema mixto. Por ejemplo, congelando las nuevas aportaciones para facilitar que los trabajadores se incorporaran al nuevo sistema. Pero muy pocas empresas se acogieron a esta posibilidad. Para las multinacionales, el sistema anterior era muy complicado, ya que en el balance, en su contabilidad, siempre existía un pasivo que no estaba siendo financiado.

"Ahora tenemos más movilidad laboral, sobre todo entre los trabajadores más cualificados"

P. ¿Es posible introducir en España la mochila austríaca cuando el desempleo se encuentra de forma estructural en tasas del 12-14% e, incluso, muy por encima cuando estalla una crisis? Cuando se introdujo en su país, la tasa de desempleo no superaba el 5% y había, desde luego, menos despidos. La dualidad laboral es un fenómeno casi genuinamente español.

R. La pregunta es si las empresas estaban despidiendo a muchos trabajadores, y eso no estaba sucediendo en Austria. Lo importante es que ahora tenemos muchísima más movilidad laboral, especialmente entre los trabajadores más cualificados y, al mismo tiempo, no se pierden las indemnizaciones. En Austria, tenemos muchos trabajadores en el sector turístico y en el automóvil, y en el pasado nunca recibían las prestaciones. Con el nuevo sistema, tienen derecho a una indemnización, por eso los sindicatos están de acuerdo.

P. En España, sin embargo, los sindicatos se oponen, y argumentan que la mochila es una forma de colar por la puerta de atrás el llamado contrato único, que también rechazan.

R. Creo que las condiciones laborales hay que verlas desde una perspectiva más amplia. Lo que hemos experimentado para aquellos trabajadores que no están amparados con el nuevo sistema es que hay más flexibilidad para establecer los salarios. Por ejemplo, si un empresario concede a un antiguo trabajador una subida salarial del 10% por su mayor cualificación, el empleado lo notará en su nómina, pero no aumentará su indemnización, que sería mucho más que ese 10%. Así que hay que ver cada caso.

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Foto: Jesús Hellín.

P. ¿Con qué criterios se invierte el dinero de las contribuciones empresariales que sirven para pagar las indemnizaciones?

R. Tenemos ocho fondos diferentes, todos privados. La asignación media de los activos es, aproximadamente, de un 20% en acciones, más del 60% en bonos (deuda pública) y el resto en inversiones patrimoniales, como el inmobiliario.

P. ¿Existe alguna garantía del Estado en caso de quiebra de algún fondo?

R. No hay ninguna garantía por parte del Estado. La única garantía es que el dinero esté cubierto por las contribuciones que hacen las empresas. Cuando el trabajador se jubila, puede rescatar su indemnización en un único pago que tributa con una tarifa plana del 6%. Por el contrario, tiene una desgravación fiscal si la persona aporta la indemnización a un fondo de pensiones. En este caso, no existe ningún gravamen.

P. ¿Cómo se garantiza que se trata de una gestión independiente y profesional? ¿Participan los sindicatos?

R. Sí lo hacen, pero no de una forma directa. La gestión de los fondos se rige por las leyes bancarias y las personas en el consejo tienen que cumplir los criterios de idoneidad. También tenemos un consejo supervisor donde hay dos representantes de la Federación Nacional de Sindicatos de Austria. Desde el principio, se pensó en ofrecer una transparencia total a los sindicatos, pero nunca se quiso hacerlos responsables directos de la gestión de estos fondos.

"La asignación media de los activos es un 20% en acciones, más del 60% en bonos y el resto en inversiones patrimoniales, como el inmobiliario"

P. ¿Los trabajadores del sector público están implicados en el sistema?

R. Hay que distinguir entre quienes tienen un contrato laboral que puede terminarse y los que no. A los funcionarios no les afecta, ya que tienen una jurisdicción especial, ya sean militares o empleados del Ministerio de Interior.

P. ¿El sistema es obligatorio? ¿O alguien puede renunciar?

R. Es un sistema obligatorio para todo trabajador que entra nuevo en el mercado laboral. La única opción de voluntariedad fue ofrecer a quienes tenían un contrato anterior a 2002 que pudieran acogerse al nuevo sistema.

P. ¿No beneficia más la mochila austríaca a las grandes empresas frente a las pymes?

R. Las contribuciones son iguales para todas, independientemente de su tamaño. De lo que se trata es de aumentar la movilidad laboral del sistema productivo.

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P. ¿No se pueden estar incentivando los despidos porque las empresas ya tienen financiadas las indemnizaciones con sus aportaciones mensuales? Es decir, un empresario puede renunciar a poner en marcha mecanismos de flexibilización interna, por ejemplo la reducción de jornada, porque no le cuesta nada.

R. No creo que se puedan observar esas consecuencias. Los hábitos de los empresarios no han cambiado. A los empresarios les gusta mantener en sus plantillas a trabajadores que llevan muchos años trabajando con ellos y que tienen suficientes habilidades. Tampoco hay razones para echar a alguien simplemente porque es más barato o porque se quiera traer a una persona más joven.

P. Pero sí es verdad que el hecho de obligar a pagar una contribución a empresas que no despiden es una forma de castigar el éxito o el buen hábito empresarial. Mientras que quienes despiden más, pagan lo mismo.

R. El sistema español es diferente, y por eso no es posible hacer un ‘copia y pega’ del modelo austríaco. Quizás un buen 'mix' entre el sistema antiguo y el nuevo podría tener sentido, pero es una opinión personal.

P. El Banco de España ha propuesto que se utilice parte de los fondos europeos para poner en marcha la mochila austríaca. ¿Es esto posible?

R. No soy experto en esto, dependerá de las regulaciones europeas.

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Foto: Jesús Hellín.

P. ¿Cómo ha mejorado la movilidad laboral en Austria?

R. No dispongo de datos específicos, pero hemos visto, hablando mucho con responsables de recursos humanos, y no solo por la mochila austríaca, que la movilidad laboral ha aumentado. Hemos observado que existe una nueva actitud por parte de los jóvenes, a quienes no les gustaría empezar en una empresa y jubilarse en la misma. Desean experimentar y formarse en otras empresas, y una vez que tienen determinada cualificación, irse a otra, pero ya con un perfil laboral más alto.

P. ¿Se ha exportado la mochila austríaca a otros países?

R. No, no existe en ningún otro país. En España, sabemos que hay un gran interés. En el norte de Italia, hay un sistema parecido.

P. Creo que en el fondo lo que se pretende con su introducción, además de facilitar la movilidad laboral, es complementar el sistema de pensiones. ¿Esto es así?

R. Debo decir que muchos políticos tenían la expectativa de que sería un elemento complementario al sistema de pensiones, pero no ha sido el caso. Para los sindicatos, está claro que se trata de una indemnización por despido y no un fondo de pensiones. Lo que está previsto es que el trabajador pueda coger el dinero de la indemnización, si se jubila, y lo traslade a un fondo de pensiones. Esto se hace habitualmente y no hay que pagar impuestos por ello.

"También en Austria ha habido mucha diferencia entre regiones en tasa de desempleo, y por eso lo principal es que haya movilidad"

P. ¿Qué gastos de gestión tiene la mochila austríaca?

R. Los fondos compiten entre ellos. Solo existe una comisión mínima y una máxima.

P. ¿Por qué cree que los sindicatos españoles se oponen a la introducción de la mochila? ¿No la conocen?

R. Quizá, sí. Quizá también sea el miedo a algo nuevo y por eso hay más reticencias a la mochila austríaca. Es verdad que en un sistema como el nuestro al empresario le cuesta menos despedir, pero tenemos un sistema judicial que puede revocar esos despidos si son improcedentes. Lo importante es convertir un país en atractivo para las inversiones. Lo que hemos visto en las crisis es que los primeros en ser despedidos son los trabajadores temporales, y ustedes tienen un nivel mucho más elevado que en Austria.

P. El hecho de que en España coexistan regiones con elevados niveles de paro y regiones con niveles, digamos, europeos, ¿cómo puede afectar a la introducción de la mochila?

R. También en Austria ha habido mucha diferencia entre regiones en tasa de desempleo, y por eso lo principal es que haya movilidad. Muchos trabajadores tardan más de una hora en llegar a su puesto de trabajo, así que lo relevante es tener un mercado laboral más flexible.

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