El salario mínimo de España seguirá en la media europea pese a la subida de 15 euros
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Es el séptimo de 15 países del euro

El salario mínimo de España seguirá en la media europea pese a la subida de 15 euros

De los 15 países de la eurozona que tienen un SMI, España es el octavo en nivel de poder adquisitivo y el séptimo en términos nominales. La subida de este año no cubre la inflación

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

El Gobierno cerró el jueves la negociación con los sindicatos para subir el salario mínimo interprofesional (SMI) en 15 euros con efectos retroactivos al 1 de septiembre. Se trata de una subida reducida con la que el Ejecutivo quiere tener un 'gesto político' aunque con escasos resultados en términos económicos para evitar un frenazo en la recuperación económica. A pesar de esta subida y el incremento acumulado en los últimos años, España todavía se sitúa en el grupo de países intermedios por su salario mínimo, todavía lejos de los países líderes.

En concreto, el salario mínimo de 965 euros al mes en 14 pagas sitúa a España como el séptimo país de los 15 de la eurozona que tienen fijado un salario mínimo. En este vagón intermedio, tal y como establece Eurostat, se situarían también Eslovenia, Malta, Portugal y Grecia, con un SMI de 758 euros al mes en 12 pagas.

Foto: La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (Efe)

Un salto por encima, hasta superar los 1.500 euros al mes en 12 pagas, se sitúan los países líderes del continente: Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Irlanda y, encabezando el ranking, Luxemburgo, con un SMI de 2.202 euros al mes. En el vagón de cola, por el contrario, se sitúan los países del este, con salarios mínimos inferiores a 650 euros. Por último, hay cuatro países europeos, algunos muy desarrollados, que no tienen salario mínimo: Italia, Austria, Finlandia y Chipre.

España se sitúa en una franja intermedia a pesar de la subida que va a aprobar el Gobierno para este año y las que se han aprobado en los últimos años, desde que el Ejecutivo de Mariano Rajoy aprobara un alza del 8% en el año 2017. Desde entonces, la subida acumulada se acerca ya al 50%, la tercera más elevada de toda la eurozona, solo por detrás de Lituania y Eslovenia.

Sin embargo, la posición relativa al resto de países sigue siendo intermedia porque previamente España estaba cerca del vagón de cola. Por ejemplo, hasta el año 2012 el SMI de España fue inferior al de Grecia, antes de que el país tuviera que hacer una rebaja de urgencia, forzado por la troika para la concesión de los rescates. Si se compara con Eslovenia, España tuvo un salario mínimo inferior entre los años 2012 y 2016, periodo en el que estuvo congelado.

La subida que aprobará el Gobierno, del 1,6%, también se sitúa en el rango intermedio de la variación del SMI en Europa este año. Letonia destaca por encima de los demás con una subida del SMI del 16%, seguido de Eslovenia y Eslovaquia con un incremento del 9 y del 7% respectivamente. Los países del este del continente son los que parten de un salario mínimo más bajo, de modo que tienen más margen para subirlo sin generar efectos secundarios negativos sobre la actividad ni el empleo. En el extremo opuesto se sitúan Bélgica, Grecia y Estonia, que han mantenido su salario mínimo congelado.

Es importante también la comparación del salario mínimo en términos de poder adquisitivo, ya que un mismo montante de dinero no puede comprar los mismos bienes y servicios en todos los países. En esta estadística, el SMI de España es el octavo de la eurozona, por debajo de Eslovenia. Sin embargo, en esta clasificación, la distancia de España respecto a los países líderes es menor, ya que los precios también son más altos en estas zonas.

Así, si se compara el SMI de España con el de Francia en términos nominales, el francés es un 38% superior, sin embargo, en términos de capacidad de compra la diferencia cae a menos de la mitad, hasta el 16%. Lo mismo ocurre en la comparativa con Alemania: el SMI nominal es un 41% superior, pero en igualdad de poder adquisitivo es un 24% superior.

Esto significa que España todavía tiene margen para subir el SMI sin llegar a situarse entre los países más caros del continente. Sin embargo, para los gobiernos será importante no perder de vista que los precios en España son algo más bajos que en los países del centro de Europa y, por lo tanto, el salario mínimo real está un poco por encima del nominal.

Foto: El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. (Efe)

El objetivo del Gobierno de coalición es elevar el salario mínimo hasta alcanzar el 60% del salario medio que, según los expertos, se sitúa entre 1.010 euros y 1.050 euros al mes en 14 pagas. Esto implicaría una subida para los dos próximos años (2022 y 2023) de entre el 5 y el 8%. Con esta subida, España se aproximaría mucho al vagón cabecero en el que se encuentran los países con mayor SMI de Europa. Sin embargo, hay dos variables que determinarán su posición al final del periodo: la inflación en España, que podría moderar la subida del SMI en términos reales y el ritmo de incremento en el resto de vecinos europeos.

De hecho, la subida pactada para este año de 15 euros no cubre la inflación, lo que implicará una pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores. En términos porcentuales, se trata de un incremento del 1,6%, claramente inferior a la inflación, que este año subirá algo más de un 2% de media anual.

El Gobierno considera que, dada la situación económica todavía delicada, no es apropiado aprobar una gran subida del SMI. Sin embargo, la subida que se plantea está en línea con la subida salarial pactada por empresas y trabajadores en los convenios firmados este año, que es del 1,5%. Esto es, el Gobierno utiliza como referencia la evolución del propio mercado laboral a la hora de fijar este incremento del SMI y evitar así un impacto negativo sobre el empleo. Será en 2022, cuando la recuperación esté asentada, cuando el SMI experimente un nuevo impulso para cubrir toda la inflación acumulada en estos meses de precios disparados en la energía.

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