Los rebrotes del virus resucitan el fantasma de la crisis económica en forma de W
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Con una recaída en el cuarto trimestre

Los rebrotes del virus resucitan el fantasma de la crisis económica en forma de W

Las previsiones de crecimiento se van recortando cada semana como consecuencia del deterioro de los indicadores y el avance del virus, y apenas queda margen para entrar en terreno negativo

Foto: Los rebrotes del virus resucitan el fantasma de la crisis económica en forma de W
Los rebrotes del virus resucitan el fantasma de la crisis económica en forma de W

El Gobierno ha cambiado su discurso esta semana como consecuencia de la expansión de los rebrotes por todo el país. “Vienen semanas y meses difíciles”, advirtió el ministro de Sanidad, Salvador Illa, tras el Consejo de Ministros del martes. Y unas horas después, refrendó sus palabras el presidente del Gobierno desde Roma: “Estamos ante una situación muy delicada, grave; vienen semanas y meses muy difíciles”. El virus avanza sin control por todo el territorio nacional y está obligando a adoptar medidas duras e impopulares.

Este nuevo escenario sanitario también está cambiando el horizonte de previsiones económicas. Si hasta hace unos meses era imposible pensar en un agravamiento, hoy es ya un escenario que no se puede descartar. Primero, porque las autoridades están perdiendo la batalla contra el virus y los confinamientos son cada vez más estrictos y generalizados. Y segundo, porque el deterioro de la confianza está afectando ya de forma contundente a los indicadores más recientes. Un nuevo escenario sanitario implica, por extensión, un nuevo horizonte económico que deja obsoletas las previsiones económicas del Gobierno.

BBVA Research revisó sus previsiones de crecimiento el miércoles con un fuerte recorte para el cuarto trimestre del año, que pasa del 6% al 2% trimestral. Eso significa que ya las estimaciones de cara al final del año están muy mermadas en comparación con las que existían antes del verano, y ya con poco margen para nuevos recortes.

Jorge Sicilia, director de BBVA Research y economista jefe de BBVA, reconoce que una nueva contracción del PIB podría ser posible en este cuarto trimestre del año. "Ahora mismo, es difícil descartar ningún escenario", ha explicado, "dos meses y medio son muy largos para pensar que no pueda pasar nada que nos lleve a modificar esa previsión [de crecimiento del 2%]". Este horizonte de proyección de la entidad se asienta sobre la hipótesis de que los confinamientos se mantienen durante todo el trimestre, pero que su incidencia se va reduciendo de forma progresiva, un escenario que hoy parece sometido a muchos riesgos. De hecho, la tendencia de la pandemia apunta a que los confinamientos están siendo cada vez más estrictos y nada parece indicar que esto vaya a revertirse en las próximas semanas.

[Las exportaciones sufren una recaída]

Los datos de compras con tarjetas de crédito muestran este deterioro de la actividad en las últimas semanas. En el mes de agosto, el gasto total con tarjetas de crédito de BBVA y TPV del grupo creció un 4% interanual, y este ritmo se ha frenado hasta el 1,5% en octubre. Menos de la mitad. En estas semanas, se ha perdido una buena parte del turismo del día de la fiesta nacional del 12 de octubre por el confinamiento de Madrid.

Las restricciones a la movilidad siguen avanzando. En Cataluña, ya se han cerrado bares y restaurantes, lo que no solo afecta a las ventas, también ha provocado un repunte de trabajadores afectados por ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo). En los últimos días, la Generalitat ha recibido una oleada de solicitudes de nuevos expedientes, que superan ya las 1.600 empresas y afectan a más de 15.000 trabajadores. De esta forma, si en las últimas semanas de septiembre se había frenado la salida de trabajadores de los ERTE, el riesgo de cara a las próximas semanas es que vuelvan a entrar.

Foto: El ocio nocturno estima una caída de las ventas del 84,52%, con pérdidas de 12.600 M

El FMI también publicó el miércoles su previsión de crecimiento para los países europeos, y España es, con diferencia, el país con una crisis más profunda. El FMI prevé una caída del PIB del 12,8% en el conjunto del año. Para que eso se cumpla, con la hipótesis de que el PIB haya crecido un 12% en el tercer trimestre (un dato muy prudente), entonces el crecimiento en el cuarto trimestre debería ser casi inexistente. Y si el crecimiento en el tercer trimestre se situó en el 13%, que es lo que estima el Gobierno, entonces el PIB debería contraerse en el cuarto trimestre para cerrar el año con una caída agregada del 12,8%.

Todos estos datos se clarificarán la semana que viene cuando se publiquen los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) y de Contabilidad Nacional del tercer trimestre del año. Pero lo que está claro es que el FMI anticipa un final de año muy complicado para España.

Consulta todos los datos de Panel Económico.
Consulta todos los datos de Panel Económico.

En cualquier caso, el parón de la economía no modificará gravemente las previsiones de crecimiento de 2020, ya que el año está irremediablemente perdido. Pero sí es una mala señal para el próximo año. En primer lugar, porque la inercia con que empezará el nuevo curso político será inferior a la que se esperaba. De hecho, esta cuesta de enero podrá tener más pendiente que nunca si los sectores del turismo y del comercio pierden la campaña de Navidad.

En segundo lugar, supone entrar en el nuevo año con una base de PIB inferior a la estimada inicialmente. La economía española estará todavía un 10% por debajo del trimestre previo a la pandemia. Levantar una caída interanual del 10% en un solo trimestre será muy complicado, aunque sea con la ayuda de que el primer trimestre de 2021 ya sufra un descalabro del 5%. Sin embargo, todavía sería necesario crecer casi un 5%, un escenario que parece muy lejano en la actualidad. Todo indica que la economía española seguirá sufriendo tasas interanuales de variación de PIB negativas.

Y, por último, porque la persistencia de la crisis y la incertidumbre son el gran enemigo que tiene la economía española. Los hogares, que ya están disparando su ahorro precautorio, podrían maximizar esta tendencia dando un golpe de gracia al consumo. Además, las empresas que ya están en una situación muy delicada podrían caer si el escenario no mejora rápidamente. De ahí que el riesgo de recaída de la economía española se perciba como un gran problema para el crecimiento de los próximos años. El tejido productivo que se pierda durante estos meses agravará la crisis retrasando la vuelta a la normalidad.

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