En el acuerdo para la recuperación

Sánchez abandona sus banderas ideológicas para pactar con la CEOE el plan económico

La subida de impuestos o la derogación de la reforma laboral desaparecen del discurso del presidente cuando se trata de pactar con los empresarios

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), junto a representates sindicales y de empresarios en Moncloa. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), junto a representates sindicales y de empresarios en Moncloa. (EFE)
Adelantado en

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, firmó el viernes un nuevo acuerdo con los agentes sociales que refuerza la imagen de diálogo y pacto del Ejecutivo con empresarios y trabajadores. Esta es la cuarta vez en lo que va de año que Sánchez firma con los responsables de CEOE, Cepyme, CCOO y UGT acuerdos en materia económica: lo hizo con la subida del salario mínimo al inicio del año, con las dos prórrogas de los ERTE y esta semana repitió para sellar el pacto por la reactivación económica y el empleo. "Cuando España acuerda, España avanza", aseguró Sánchez.

El pacto por la reactivación económica es el equivalente al pacto por la recuperación que se está negociando en el Congreso de los Diputados; pero, en este caso, en el diálogo social. Sin embargo, el Gobierno no parece el mismo en uno u otro foro. Si en el Congreso defendió algunas de sus consignas más ideológicas en materia económica, todas ellas han desaparecido en el pacto con los agentes sociales.

El Gobierno ha optado por dejar de lado sus propuestas más progresistas en el Congreso, tales como la subida de impuestos o la derogación de la reforma laboral. El presidente ha priorizado el acuerdo en el marco del diálogo social antes que imponer sus promesas electorales. De esta forma, consigue que la CEOE se sienta cómoda firmando documentos como el acordado el viernes y que, en palabras de una fuente de CEOE, "el 70% de las medidas pactadas salen de las conclusiones de nuestra cumbre empresarial", que celebraron los empresarios a finales de junio.

Propuestas como la reindustrialización de España, la reforma de las políticas activas de empleo, la mejora de la formación o la apuesta por la digitalización forman parte del decálogo de cabecera del sector empresarial.

[El Gobierno crea un fondo de 10.000 M para capitalizar empresas estratégicas]

Durante las conversaciones para cerrar el texto del acuerdo, el Gobierno no llegó a plantear sus propuestas más ideológicas, explican fuentes de la negociación. En ningún momento se puso sobre la mesa la opción de incluir la derogación de la reforma laboral. Ni total ni parcial. El documento definitivo se limita a plantear la "modernización de nuestro marco laboral a fin de minimizar el impacto sobre el empleo de crisis futuras".

Una frase que en absoluto incita a la derogación de la reforma laboral, en todo caso, a profundizar en la misma. Para evitar la grave volatilidad del empleo que sufre España en los ciclos económicos, la clave es la mejora de la contratación, para lo que es necesario reducir la dualidad entre el empleo temporal y el indefinido. Además, la flexibilidad interna ha demostrado ser clave para evitar los despidos, por lo que será necesario potenciar los ERTE.

El documento definitivo solo plantea "modernizar nuestro marco laboral a fin de minimizar el impacto sobre el empleo de crisis futuras"

Este acuerdo va en la línea de las prioridades de la Vicepresidencia Económica, que defiende la necesidad de actualizar el marco de relaciones laborales sin derogar las reformas existentes. "Mirar al futuro", en palabras de la vicepresidenta Nadia Calviño. Nada tiene que ver con las declaraciones del portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, que el mismo viernes aseguró que el Gobierno derogará la reforma laboral íntegramente en solo unos meses. "Viendo la trayectoria del Ministerio de Trabajo, puedo afirmar que a la reforma laboral del PP no le van a quedar ni los palos del sombrajo, y si no, tiempo al tiempo", aseguró Echenique. La realidad es que el Gobierno no está mostrando ni rastro de esta unilateralidad con la que amenaza el portavoz de Unidas Podemos.

El presidente del Gobierno tampoco defendió ante los empresarios su propuesta de subida de impuestos que reclamó 24 horas antes en una entrevista en 'La Sexta'. Sin embargo, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, sí le recordó al presidente que "no es el momento" para elevar la presión fiscal.

El documento firmado con los agentes sociales se limita a pactar el "reforzamiento de nuestros servicios públicos en los diferentes niveles de la Administración". Un refuerzo que podría realizarse, por ejemplo, con ahorros en partidas superfluas o innecesarias para no tener que tocar el sistema fiscal. El documento no aborda la cuestión de los impuestos ni de la fiscalidad, ni siquiera para repetir el mantra de la "Justicia fiscal" que repite continuamente el presidente.

Una estrategia para frenar a Podemos

El acuerdo del Gobierno con los agentes sociales bien lo podría haber redactado el Gobierno de Mariano Rajoy. Para el PSOE, los acuerdos con los agentes sociales son, además, una forma de contener las exigencias más ideológicas de Podemos. La formación de Pablo Iglesias exige una reforma fiscal inmediata para elevar la recaudación, así como la derogación íntegra de la reforma laboral. De hecho, el partido votó a favor de la enmienda de la derogación introducida por EH Bildu en la comisión de reconstrucción del Congreso.

Para los socialistas, los acuerdos en el diálogo social son también un dique de contención frente a Podemos. La CEOE no aceptará en ningún caso estas medidas más ideológicas, de modo que Sánchez tiene un argumento para frenarlas. "Cuando España acuerda, España avanza", repitió el presidente el viernes.

La llamada al diálogo social es el mejor freno a las exigencias de su socio de Gobierno. En primer lugar, porque ni siquiera la formación de Iglesias quiere romper el diálogo con los empresarios. De hecho, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, está siendo una de las grandes defensoras del diálogo social. Y, en segundo, porque ningún partido político estaría dispuesto a negar un acuerdo alcanzado en el diálogo social. Ir en contra de trabajadores y empresarios no parece la mejor estrategia política en este momento. Y, para los socialistas, los pactos del diálogo social son una vía para frenar las salidas de tono de sus socios, explica una fuente del Gobierno.

El diálogo con los agentes sociales está liderado por la vicepresidenta económica. Calviño fue la encargada de reconducir las relaciones rotas cuando el PSOE pactó con Bildu la derogación integral de la reforma laboral y ella cuenta con la confianza plena de la CEOE. Con Calviño de 'directora de orquesta' en el diálogo social, el Gobierno puede dirigir los acuerdos hacia posiciones más moderadas. En este escenario, el único riesgo que asume el Gobierno sería una hipotética ruptura de las negociaciones por parte de los sindicatos cuando constaten que la CEOE veta las medidas más progresistas.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios