ENTREVISTA A LA VICEPRESIDENTA DE LA COMISIÓN

Vestager: "Rescatar las empresas con dinero del contribuyente debe ser temporal"

La vicepresidenta de la Comisión Europea señala que la flexibilización de las ayudas de Estado debe ser temporal y apunta hacia un rediseño de la globalización, pero no a su final

Foto: La vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager. (Reuters)
La vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager. (Reuters)
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En el papel de comisaria de Competencia, durante la anterior legislatura europea, la danesa Margrethe Vestager se convirtió en una figura clave de la Unión Europea. Calificada por el presidente americano, Donald Trump, como “la dama de los impuestos”, Vestager se labró un nombre a nivel europeo con multas récord para los gigantes digitales y por una interpretación estricta de las normas de competencia que le llevó a bloquear un gigante europeo que habría surgido de la fusión entre Alstom y Siemens.

Pero el coronavirus lo ha cambiado todo. En pleno 'shock' por el Covid-19 y con la economía en coma, las normas de ayudas de Estado se han flexibilizado, permitiendo programas y marcos para que los gobiernos puedan auxiliar a las empresas en apuros, los Estados miembros vuelven a ganar protagonismo en la economía y a Vestager le tocará dirigir una difícil vuelta a la normalidad una vez la crisis haya pasado: devolver las normas a su lugar no será un trabajo sencillo.

La danesa habla en una entrevista conjunta de El Confidencial y 'The Wall Street Journal' en la que asegura que se está garantizando la integridad del mercado interior y que la Comisión Europea continúa con sus trabajos para evitar prácticas anticompetitivas, además de lanzar un mensaje claro: habrá que repensar la globalización, pero Europa necesita sus relaciones con el resto del mundo y no puede sobrevivir si se encierra.

Margrethe Vestager. (Reuters)
Margrethe Vestager. (Reuters)

PREGUNTA. Usted está siendo una de las protagonistas de la crisis con la flexibilización de las normas de ayuda de Estado que ahora permite a los gobiernos auxiliar a las empresas afectadas por el coronavirus. ¿Cómo de efectivas cree que serán estas medidas? Los países más golpeados por el Covid-19, como España o Italia, están teniendo una respuesta económica más débil (solo han dedicado el 9,1% y el 7,3% de su PIB a operaciones de liquidez o garantías) que otros Estados miembros (como el 38,6% del PIB de Alemania), también en su asistencia a las empresas.

RESPUESTA. Como vemos en los programas de ayudas que hemos aprobado, también España, Italia o Francia han hecho uso de la flexibilidad, y eso es necesario porque nunca volveremos a un mercado interior totalmente funcional si no hay empresas para que compitan. Y básicamente lo que se está haciendo es, en la mayoría, operaciones de liquidez para que las empresas puedan hibernar mientras el bloqueo continúa. Incluso en el caso de las empresas que continúan con su producción, son sus consumidores los que están siendo muy afectados, así que vemos un uso muy extendido de la flexibilidad que da este marco temporal.

P. Hemos visto en crisis anteriores que una vez que los gobiernos reciben exenciones es difícil que renuncien a ellas, que vuelva la normalidad. ¿Le preocupa que esta crisis pueda afectar una de las áreas en que la Comisión Europea realmente tenía poder, como es la competencia? ¿Cómo ve la vuelta a una igualdad de condiciones, a hacer cumplir las normas de competencia, poner multas, prohibir fusiones?

R. Bueno, el trabajo sobre prácticas anticompetitivas no se ha parado. Continuamos nuestras investigaciones, las que tenemos abiertas, como por ejemplo la de Amazon; en el caso de los cuestionarios que hemos enviado hemos dado más tiempo para responderlos, pero el trabajo sigue en marcha. Y aunque hemos hecho un anuncio con las autoridades de competencia nacionales de que es importante que las empresas cooperen cuando sea necesario, hemos mandado también una señal clara de que estaremos vigilantes si ocurre algo que vaya en detrimento de los consumidores. Además, el programa temporal [de flexibilización de ayudas de Estado] tiene un límite de tiempo. Por supuesto, se puede prolongar, lo evaluaremos cuando lleguemos a otoño, pero los programas que se han estado poniendo en marcha también tienen una fecha límite, porque es algo sin precedentes y tiene que ser temporal que los contribuyentes provean de liquidez muchas empresas en todos los Estados miembros.

P. Menciona que el trabajo antimonopolio continúa, ¿también las fusiones y adquisiciones, o eso está frenado?

R. Por parte de las compañías se ha pausado, no tenemos muchas notificaciones de fusiones. Con la incertidumbre, hay mucho ‘esperemos y veamos’. Sobre las operaciones en marcha, aprobamos una incondicional la semana pasada, hay más en la línea de trabajo, así que las labores siguen en marcha.

P. Los gobiernos de algunos países, pero también muchas empresas, están preocupados por la posibilidad de que esta ayuda pública masiva en algunos países, en contraste con la respuesta débil de otros países con menos espacio fiscal, pueda distorsionar el mercado interior. ¿Está segura de que esto no ocurrirá?

R. Es una preocupación que comprendo, porque también en tiempos normales las directrices que te permiten dar alguna ayuda de Estado no significan que todo el mundo lo haga o que pueda hacerlo. Quizá no lo hagan porque consideran que no es justificado, o no puedan hacerlo. Eso pasa ya en tiempos normales. Y ahora por supuesto es más obvio, porque la necesidad de ayuda es mucho mayor. Ahora no es solo que un par de empresas puedan necesitar ser rescatadas, son miles y miles de empresas que necesitan tener acceso a ayuda con liquidez o no pagando impuestos, así que por supuesto requiere de mucho espacio fiscal para hacer uso de toda la flexibilidad que ofrece el programa temporal [del coronavirus]. Pero mientras tengas un marco temporal, la ayuda que das es del mismo tipo y tiene el mismo efecto, y el hecho de que sea temporal significa que llegarás a momentos de más normalidad en que las empresas en países que no tienen el mismo espacio fiscal puedan competir, porque incluso si tienes espacio fiscal, no puedes continuar dando ayuda a todo el mundo.

Margrethe Vestager. (Reuters)
Margrethe Vestager. (Reuters)

P. ¿Tiene alguna idea del efecto sobre el mercado interior una vez este marco termine?

R. Tenemos la obligación de ser transparentes, de manera que eventualmente los Estados miembros mostrarán cómo han estado funcionando sus programas y eso, por supuesto, nos permite comparar y tener una visión completa. Pero ahora mismo no estamos en ese punto, porque básicamente vivimos aún en una crisis de salud y en el principio de lo que desafortunadamente puede ser el inicio de una crisis económica sin precedentes. Sabremos mucho más entonces, cuando llegue el momento. Pero ahora, todos los Estados miembros, salvo uno o dos, tienen programas de este tipo y son más o menos iguales, y eso es bueno para el mercado interior.

P. En las últimas horas, se han escuchado voces desde el Banco Central Europeo (BCE) y algunas capitales pidiendo la creación de un banco malo para la eurozona que pueda lidiar con un repunte de créditos morosos (NPL) a raíz del coronavirus, pero en principio las normas de ayuda de Estado impiden auxiliar a un banco salvo que haya pasado por un proceso de resolución. ¿Cómo ve esa posibilidad?

R. No son ideas que se hayan compartido con nosotros. No estamos teniendo discusiones sobre tener un banco malo europeo. Así que no sé cuál podría ser su alcance, porque no lo estamos trabajando. La cuestión es que ahora mismo cada activo está tan a salvo como tantas empresas se salven, de manera que los créditos que tienen no pasen a ser morosos. En muchos programas, hay garantías estatales que significan que si un crédito no puede mantenerse hay una garantía estatal que entra en juego. Eso es importante, porque una de las cosas que aprendimos de la crisis financiera es que si tienes muchos créditos morosos, hay un riesgo de que haya una carga en la economía durante mucho tiempo después. Así que los esfuerzos ahora mismo están centrados en evitar que haya créditos morosos.

P. ¿Se está considerando la recapitalización de los bancos o cambiar las normas de ayuda de Estado para permitirlo?

R. No. La ayuda que se está dando ahora mismo a muchas empresas se está canalizando por los bancos, pero no se les está ayudando a ellos, cumplen esta función [de canalización] para las compañías, porque ellos conocen a sus clientes y los clientes los conocen a ellos. En muchos Estados miembros, es una manera muy eficiente de que las empresas reciban la ayuda cuando la necesitan. Porque es importante que esta no quede atrapada en la burocracia, para que las compañías puedan recibir rápido una línea de crédito. Los bancos están en una situación muy, muy distinta a la de la crisis financiera. No vemos esto como un problema financiero y esperamos que no se convierta en uno. Y eso es una ilustración muy buena de que esto es una crisis diferente, es, literalmente, una crisis sin precedentes. Estamos yendo a una crisis económica en la que no hay nadie a quien culpar, no es un producto humano, y por eso estamos en una situación muy diferente.

P. Mirando más allá, a la salida de la crisis: todos están diciendo que el mundo no será igual, que la globalización no será igual, todo habrá cambiado. ¿Cuál es su visión, particularmente a nivel europeo?

R. Nos despertamos como nacionalistas por la mañana, luego hemos aprendido durante el día que no podemos resolver las cosas siendo nacionalistas, que nos necesitamos los unos a los otros, así que somos europeos. Y al día siguiente nos despertamos y volvemos a ser nacionalistas. Es como si tuviéramos que reaprender cada día que solo podemos solucionar esto trabajando juntos. Todo el mundo lo ha visto: cuando la frontera cierra, tienes un atasco de 40 kilómetros de camiones con bienes y suministros que eran realmente necesarios en otros países. La mejor manera de contener el virus nos muestra la necesidad de organizaciones globales. Creo que tendremos una nueva forma de globalización. Por ejemplo, el cambio climático sigue siendo un problema, no lo podemos resolver solos, podemos hacer muchas cosas, pero no podemos resolverlo. Tendremos que pensar a nivel global. Me gustaría que fuéramos más fuertes región a región, pero tendremos que pensar cómo serlo de manera colaborativa. Muchas de las empresas europeas necesitan materiales esenciales o minerales para poder producir, suministros que no tenemos en Europa. No tiene ningún sentido encerrarnos en nuestro propio continente y decir ‘estamos solos’, porque no solo necesitamos importaciones, también necesitamos gente que compre lo que producimos aquí, y Europa es el primer socio comercial de 80 países en el mundo. Si queremos ganar de nuevo prosperidad, tenemos que repensar la globalización y nuestra resistencia, pero de manera colaborativa, de manera que respetemos que vivimos en el mundo y nos necesitamos unos a otros. Creo que veremos algo muy interesante en los meses y años que vendrán: cómo construir una resistencia más local en la globalización.

Margrethe Vestager. (EFE)
Margrethe Vestager. (EFE)

P. En materia digital, hemos visto que en los últimos días grandes compañías y Gobiernos están intentando diseñar aplicaciones para ‘tracking’ y geolocalización en el contexto del coronavirus. No sé si teme que el trabajo hecho durante los últimos años en materia de privacidad y derecho de los consumidores pueda verse minado ahora.

R. Veo dos cosas al mismo tiempo. Veo que hay un retroceso y que ahora se opina que todo tendrá que estar vigilado por razones sanitarias, pero también escucho a muchas personas, y creo que es la mayoría, que dicen que si queremos que las ‘apps’ nos ayuden, tenemos que confiar en ellas, y para confiar necesitamos que se respeten los datos y la privacidad de la gente. Veo que se pueden tener ambas. Creo que eso es muy importante, podemos defender nuestros valores cuando se ponen a prueba y es posible construir una confianza en la tecnología y utilizarla de la mejor manera posible sin renunciar a algunas de las libertades fundamentales. Si no tenemos esa aproximación, existe el riesgo de que la gente vea que es voluntaria [la 'app'], pero que no quiera utilizarla porque no confía, así que no funcionará porque muy pocos la usarán. Algún Gobierno la hará obligatoria, habrá que chequear si la gente tiene la aplicación y eso acabará en una espiral que llevará a algo que realmente no queremos como sociedad, en vez de decir: 'Mira, esta es una tecnología que puede ayudarnos y que respeta tus derechos como ciudadanos, no es vigilancia en masa, de manera que puedes confiar en ella'. Así la gente se apunta y es útil. Eso es mejor que el peor escenario, en el que la situación se descontrola y avanza hacia una vigilancia sobre la sociedad que pertenecería más a una película de terror.

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