a la comisaria más carismática se le acaba el mandato

Margrethe Vestager: la pesadilla de Google y Apple busca empleo en Europa

La comisaria danesa es una de las estrellas ya consolidadas de Bruselas, pero su periodo en la Comisión Europea se acaba. ¿Qué es lo siguiente para Vestager?

Foto: La comisaria de Competencia fotografía la sala de prensa durante una comparecencia. (Reuters)
La comisaria de Competencia fotografía la sala de prensa durante una comparecencia. (Reuters)

"Una mujer que quiere llegar a algún lugar necesita traer su propia escalera". Es una de las frases que más le gusta repetir a Margrethe Vestager, comisaria de Competencia desde el año 2014. Sobre una pared de su oficina, situada en la décima planta de la sede de la Comisión Europea en Bruselas y decorada en un estilo minimalista, descansa una escalera de madera.

Vestager (Glostrup, Dinamarca, 1968) no sabe ahora hacia dónde dirigir la escalera. A punto de finalizar su mandato, el Gobierno danés ya no es de su color político y, aunque quiere continuar a cargo de la cartera de Competencia, teme que Copenhague tenga otros planes. Como los que se lleva rumoreando desde hace un año de que Emmanuel Macron quiere ponerla en la misma presidencia de la Comisión Europea.

Animal político

La comisaria creció en Olgod, un pueblo de menos de 5.000 habitantes, con cuatro periódicos al día: uno muy local, uno regional y dos nacionales con posturas antagónicas. La danesa asegura que eso le hizo construir su perspectiva del mundo, la forma en la que miraba la realidad. Pero su ambiente familiar también fue determinante: sus padres, dos pastores luteranos, participaban en el Radikale Venstre (Partido Social Liberal), una formación que sus antepasados habían ayudado a fundar a comienzos del siglo XX.

La actual comisaria estaba llamada a ser un 'animal político'. Y a los 21 años lo demostró comenzando su carrera en el Radikale Venstre. Durante esa etapa Vestager se graduó en Económicas en la Universidad de Copenhague. El momento clave de su carrera llegó en 2011, cuando se convocaron elecciones anticipadas y la formación, que lideraba desde 2007, entró en el Gobierno de la mano del Partido Conservador. Vestager ocupó el ministerio de Economía e Industria hasta el año 2014.

Margrethe Vestager durante su etapa como ministra de Economía. (Reuters)
Margrethe Vestager durante su etapa como ministra de Economía. (Reuters)

Una de las series danesas de más éxito, 'Borgen', un drama político, se basa parcialmente en la comisaria. La protagonista de la serie, una política que llega a primera ministra e intenta mantener el equilibrio entre su vida profesional y la familiar, siguió a Vestager en su trabajo como ministra durante un par de días para buscar inspiración para su papel. Y el modelo de la comisaria de Competencia es acertado: casada desde 1994 y con tres hijas, la danesa dedica gran parte de sus esfuerzos a encontrar un equilibrio entre la vida privada y la política. Vive en Bruselas con una de sus hijas, otra se independizó y la tercera vive con su padre en Dinamarca. No es lo que querría ella, pero no le queda más opción que resignarse.

Cruzada contra los gigantes

Cuando Vestager llegó en 2014 a Bruselas para ser elegida para formar parte de la Comisión presidida por Jean-Claude Juncker, comenzó a nacer una estrella en la capital comunitaria. Después de años de bastante silencio en los dosieres de competencia durante el tiempo en el que el español Joaquín Almunia estuvo encargado de la materia, la danesa ha convertido los últimos cinco cursos en un pulso entre la UE y los gigantes digitales. Algunas personas lo achacan a que Almunia buscaba más el acuerdo, una solución pactada, mientras a Vestager le gusta más el cuerpo a cuerpo, el choque frontal con los grandes.

La danesa se ha convertido, definitivamente, en la 'rock’n’roll star' de la capital comunitaria. Cada vez que su departamento anuncia una rueda de prensa en la Comisión Europea los corresponsales se amontonan, sabiendo que lo más probable es que Vestager esté a punto de soltar el siguiente 'bombazo'. Y las principales empresas del mundo tiemblan.

Fue en agosto de 2016 cuando la mayoría del mundo conoció de la existencia de la comisaria. Ese día el Ejecutivo comunitario convocó a los medios y la danesa compareció para anunciar que Apple se había beneficiado de un esquema fiscal ilegal por parte de Irlanda. El montante a devolver a Dublín era de 13.000 millones de euros, la mayor multa de la historia de la Unión Europea.

Para Vestager no es nada personal, pero sí un asunto clave para Europa. Desde hace años Bruselas, en una crisis de identidad profundizada por el Brexit, se pregunta qué puede hacer para recuperar el apoyo de la ciudadanía. Y la respuesta mayoritaria es que se debe destacar la "Europa que protege". Y para muchos la comisaria representa justo eso.

Otra de las principales cruzadas de Vestager y su equipo es contra Google. La compañía americana ha tenido tres investigaciones abiertas. Una de ellas acabó en una multa de 2.400 millones de euros por favorecer sus servicios de compra online a través de su buscador. Un segundo caso, centrado en Android, acabó en una multa de más de 4.000 millones de euros.

La batalla de Vestager contra los gigantes digitales le ha hecho ganarse más de un rapapolvo. Durante una reunión del G7 Donald Trump, presidente americano, charló con Juncker y le afeó el comportamiento de la danesa: "Tu dama de los impuestos realmente odia a los Estados Unidos".

"He hecho mi propio chequeo sobre la primera parte de esa frase, y sí trabajo con impuestos y sí soy una mujer, así que eso es 100% correcto", bromeó días después Vestager, señalando que, sin embargo, era falso que odiara al país norteamericano: "Me gusta mucho EEUU".

Vestager durante una conferencia en París. (Reuters)
Vestager durante una conferencia en París. (Reuters)

Hacia el futuro

Pero a la comisaria se le acaba el tiempo en la décima planta del edifico Berlaymont. La legislatura termina en solo unas semanas, y la danesa no sabe qué será de ella, aunque, asegura, todavía tiene en pie el contrato de su piso de alquiler y no querría abandonarlo. Vestager quiere continuar al mando de la cartera de Competencia, pero para ello antes tendrá que conseguir que el Gobierno danés, que está en manos de los liberales, le dé el visto bueno y la nomine de nuevo para ir al Ejecutivo comunitario. Y eso no va a ser fácil.

Será tan difícil que muchos le dan más opciones si dispara más hacia arriba. Durante mucho tiempo se ha venido especulando también con que Vestager podría ser la persona que Emmanuel Macron, presidente galo, quiere poner a los mandos de la Comisión Europea.

Ese rumor comenzó a remitir hace algunas semanas, cuando el 2 de febrero la comisaria de Competencia decidió vetar la fusión de los gigantes ferroviarios Alstom y Siemens, cabreando enormemente tanto al Gobierno francés como al alemán. Bruno Le Maire, ministro de Finanzas galo y hombre clave en París, señaló que la decisión había sido un error y que servía "a los intereses chinos".

Por lo general, la danesa lleva bastante bien lo poner de acuerdo a gente para estar en su contra

El presidente ejecutivo de Siemens, Joe Kaeser, también atacó a la comisaria: "Debe ser amargo ser técnicamente correcto, pero hacer todo mal por Europa". Vestager no ha pestañeado desde entonces y no ha cambiado de opinión mientras en Alemania y Francia su popularidad sufrió un duro varapalo.

Y es que, por lo general, la danesa lleva bastante bien lo poner de acuerdo a gente para estar en su contra. En su oficina de Bruselas descansa una estatuilla de una mano haciendo un corte de mangas, un regalo de los sindicatos durante su periodo en el Gobierno danés y un recordatorio, asegura, de que nunca puedes poner a todo el mundo de acuerdo.

Vestager durante una rueda de prensa en la Comisión Europea. (Reuters)
Vestager durante una rueda de prensa en la Comisión Europea. (Reuters)

Ahora el eje franco-alemán pide una reforma de las normas de competencia, debilitando el rol que debería jugar la Comisión Europea, aumentando la flexibilidad para poder crear "campeones europeos" e incluso dándole en algunas circunstancias la última palabra al Consejo, a las capitales, que podrían deshacer una decisión del Ejecutivo comunitario. Vestager mantiene que aplicó bien las normas de competencia en el caso Alstom-Siemens, y cuenta con el apoyo de muchos países en este caso. Además, la danesa no favorece una reforma de las normas si reducen las exigencias.

En cualquier caso, y aunque el entusiasmo francés haya decaído, Vestager sigue siendo la mejor opción para Macron, que previsiblemente acudirá a las elecciones vinculándose a la bancada de los liberales en el Parlamento Europeo. El próximo 21 de marzo el partido que da nombre al grupo parlamentario, ALDE, elegirá a siete candidatos a presidir el Ejecutivo comunitario. Todas las apuestas apuntan a que Vestager estaría entre ellos.

Además de la favorita de muchos círculos liberales, Vestager también es una de las favoritas del público. Una encuesta el año pasado entre 1.000 trabajadores de la 'burbuja de Bruselas' la colocaba como la segunda persona con más opciones de suceder a Juncker, solo por detrás de Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea para el Brexit.

Vestager tendrá difícil permanecer en el Berlaymont tras las elecciones europeas. No muchos confían en que el Gobierno dirigido por Lars Lokke Rasmussen vaya a nominarla para volver a la Comisión Europea, y las opciones de que Macron quiera y logre situarla como presidenta del Ejecutivo comunitario también parecen remotas. Pero la danesa mantiene la calma y mira a su alrededor mientras decide dónde va a colocar esta vez la escalera para seguir subiendo. Y nadie descarta que todavía quede algo de show por delante antes de que se termine su mandato al frente de la cartera de competencia.

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