tras el veto a la fusión de alstom y siemens

Calviño se opone a cambiar las normas de la UE para facilitar megafusiones empresariales

La ministra ha señalado que España está en contra de una suavización de las normas europeas de Competencia para favorecer la creación de grandes campeones empresariales europeos

Foto: Nadia Calviño, ministra española de Economía. (EFE)
Nadia Calviño, ministra española de Economía. (EFE)

La ministra española de Economía, Nadia Calviño, se reúne este martes con Margrethe Vestager, comisaria de Competencia, a quien, por el momento, el Gobierno ha mostrado su apoyo sin fisuras en el veto a la fusión entre los gigantes Alstom y Siemens​.

Este lunes, a su entrada en el Eurogrupo que se celebra en Bruselas, la ministra ha señalado que España está en contra de una suavización de las normas europeas de Competencia para favorecer la creación de grandes campeones empresariales europeos, tal y como han pedido Francia y Alemania. “La Comisión Europea está constantemente reflexionando, tratando de ver cómo se puede mejorar la política de competencia. Es un proceso deseable el de reflexión, siempre y cuando lleve a un refuerzo de esta política, y no a un debilitamiento”, ha asegurado la española.

Calviño ha destacado la importancia de la política de competencia, que “supone una de las salvaguardas más importantes de que las empresas están en un entorno de competencia correcta respecto a otras empresas que están en otros países de la Unión”, razón por lo que le parece “siempre positivo cuando se trata de reforzar esta política”.

La ministra está abierta a que se puedan revisar las normas, aunque pide antes que se analice si deben actualizarse “teniendo en cuenta los cambios que están ocurriendo en el escenario internacional”, aunque dicha modificación no puede “suponer un debilitamiento de esta política”.

En general, el resto de países con intereses estratégicos, como es el caso de España en el ferrocarril, ven con mucha precaución los intentos franco-alemanes por debilitar las reglas de competencia, ya que la mayoría de los "campeones europeos" a los que se refieren Berlín y París serían franceses o alemanes, dañando las compañías del resto de países de la UE.

Margrethe Vestager, comisaria de Competencia. (Reuters)
Margrethe Vestager, comisaria de Competencia. (Reuters)

Un veto polémico

Vestager tiene claro que no es posible poner siempre a todo el mundo de acuerdo. La danesa tiene en la mesa de su despacho una estatuilla de una mano haciendo un corte de mangas. Es un recuerdo que le entregaron los sindicatos de su país durante su tiempo como ministra, y para ella es un recordatorio de que siempre habrá alguien molesto.

Pero a la comisaria nada le había salido tan caro hasta ahora como vetar la fusión de los gigantes ferroviarios Alstom y Siemens. Dos competidores directos, uno francés y el otro alemán, que anunciaron su intención de fusionarse y crear un gigante europeo del ferrocarril. Para Berlín y París, una nueva consagración de la alianza franco-alemana. Para Bruselas, un riesgo para la competencia. Y justo cuando arrecian los ataques a Vestager desde Alemania y Francia, España se posiciona del lado de la danesa, recordando que la CNMC “ha apoyado la decisión de la Comisión Europea, cuyos análisis son muy sólidos”, según explican fuentes del ministerio a El Confidencial.

El Ejecutivo comunitario, bajo una enorme presión, decidió vetar la fusión porque las dos empresas no habían mostrado el compromiso de deshacerse de algunas de sus líneas de negocio, que podrían afectar a la competencia en el mercado europeo y, con ello, privar a los ciudadanos de unos servicios más baratos o de una mejor seguridad.

Al menos eso defendió Vestager en rueda de prensa. Mientras tanto, los gobiernos alemán y francés cargaban con todo contra la danesa. Bruno Le Maire, ministro francés de Finanzas, aseguró que la decisión era errónea y que “servía a los intereses” del gigante chino CRRC, que domina el mercado global pero que apenas ha salido de su propio país.

Vestager aseguró que no había perspectivas de que CRRC irrumpiera en Europa. “No vemos a los chinos venir” en el futuro, aseguró la danesa, que además señaló que se limitó a interpretar las actuales normas de competencia.

Eso provocó que pocos días después Berlín y París acordaran una posición conjunta para la reforma de las normas europeas de competencia. Entre los cambios, pedían ser más duros con China y tener más cintura para permitir gigantes europeos como Airbus. Además, en el documento se abría la puerta a que el Consejo, es decir, las capitales, tuviera la capacidad de deshacer decisiones de la Comisión Europea, que es la institución encargada del control de la competencia.

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