Tienen cinco meses de cartera de pedidos

Las empresas aceleran la producción en plena incertidumbre por el coronavirus

La 'Encuesta de coyuntura industrial' muestra cómo las empresas españolas aumentaron el ritmo de producción en el inicio del año pese a la caída de los pedidos para aumentar así sus existencias

Foto: Fábrica de Seat en Martorell. (EFE)
Fábrica de Seat en Martorell. (EFE)
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La crisis del coronavirus ha sacudido las bolsas con dureza en la última semana una vez que la enfermedad se ha contagiado a los países desarrollados. Sin embargo, los problemas de China y su contagio a las cadenas globales de suministros empezaron ya en enero. La respuesta desde el mundo empresarial es hacer una llamada a la calma, ya que la expansión de la enfermedad es todavía limitada en Europa y sus tasas de mortalidad son reducidas. Sin embargo, en las últimas semanas, las empresas españolas han decidido adelantar producción para tener así un colchón ante cualquier complicación que pueda producirse en el futuro respecto de la llegada de suministros.

Los datos del 'Indicador de clima industrial', que publica mensualmente el Ministerio de Industria, muestran que las empresas han acelerado su producción para acumular existencias en el inicio del año. Y eso a pesar de la caída de la demanda. La tendencia de la cartera de pedidos se ha mantenido a la baja en los dos primeros meses de 2020, con un descenso similar al experimentado tras el verano con el recrudecimiento de la guerra comercial entre EEUU y China.

Lejos de adaptarse a esta senda descendente, la industria española ha comenzado el año con un repunte de la producción que está produciendo una acumulación de existencias de bienes terminados. De esta forma, consiguen un colchón por si las cadenas de valor sufren interrupciones durante las próximas semanas como consecuencia del coronavirus. Y no solo eso, este colchón también permitiría responder a un aumento de demanda en un momento dado si la crisis sanitaria se despeja.

Según los datos del Ministerio de Industria, las empresas españolas tienen actualmente cinco meses de producción garantizada en su cartera de pedidos. En especial, el trabajo se concentra en el sector de los bienes de equipo (maquinaria), que tiene trabajo acumulado para cubrir más de nueve meses de producción. De ahí que este colchón ofrezca garantías tanto a productores como a compradores.

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“Está habiendo disrupciones en las cadenas de producción”, explica Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores, “los problemas en los suministros han afectado por el momento a otros países, como Japón o Corea del Sur, pero hay un riesgo de que terminen afectando también a España”. En cualquier caso, la industria española quiere mandar un mensaje de calma, ya que la propagación del virus todavía es limitada. “Nuestra primera valoración es que no hay que ser muy alarmista, salvo que esto se descontrole. Es cierto que en algunos sectores ya está afectando, pero de momento es pronto para generar alarmismo”.

Bonet señala que, por el momento, el principal impacto se lo llevará el sector turístico, ya que es el más volátil ante la incertidumbre. En cuanto a las empresas exportadoras de España, de momento el impacto del coronavirus está afectando a los viajes de negocios para abrir nuevos mercados o ampliar los existentes. “De momento, el impacto del coronavirus no viene tanto por la pérdida de actividad como porque no se abren nuevas vías de negocio”, explica Bonet.

La situación en la empresa española sigue siendo de normalidad, ya que las cadenas globales de suministros no están fallando y el virus todavía está contenido en Europa. De ahí que se trate solo de incertidumbre sobre un impacto potencial pero, de momento, no real. La reacción de las empresas ha sido acumular existencias y la del Gobierno es monitorizar de cerca la situación del tejido productivo.

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El Ministerio de Economía ha comenzado a recabar información de las empresas, a través de las patronales, para conocer cualquier posible alteración del normal funcionamiento de las cadenas de valor. También se está monitorizando de cerca la evolución de los mercados financieros, ya que el desplome de las bolsas podría afectar al flujo de crédito.

Por el momento, la abultada reacción de los mercados ha sido la principal evidencia del aumento de la incertidumbre económica, y casi la única. Sin embargo, es de sobra conocido que el impacto de la incertidumbre en la economía tarda unas semanas en manifestarse. Fue, por ejemplo, lo que ocurrió el pasado verano con el aumento de las tensiones comerciales entre China y EEUU, que se reflejaron en un enfriamiento de la actividad hacia el final del verano y una vuelta a los estímulos por parte de los bancos centrales.

BBVA Research monitoriza la evolución de la incertidumbre económica midiendo las búsquedas de los usuarios en internet, los comentarios en redes sociales y las publicaciones de los medios. La entidad ha constatado en los últimos días un repunte de las dudas que, si bien no tienen aún la magnitud que alcanzaron durante el verano, sí muestran un claro aumento, lo que podría contagiarse a la economía, principalmente a través del consumo.

El brote se ha convertido en una preocupación internacional, afectando a la política pública, la gestión y la economía

"La creciente preocupación social respecto al virus se ha visto reflejada en los medios de comunicación, en las redes sociales y en las búsquedas de Google", explican los autores del informe, “el brote se ha convertido en una preocupación internacional, afectando a la política pública, la gestión y la economía. Los asuntos relacionados con la asistencia sanitaria han sido el foco de atención”. De ahí la importancia de combinar una respuesta mesurada, para evitar el alarmismo, pero que no sea complaciente.

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