El 38% de sus empleados no llega a mileurista

La pobreza salarial en España se concentra en las micropymes

Más de la mitad de los trabajadores que no llegan a mileuristas trabajan en empresas de 10 o menos trabajadores. Casi un tercio de los trabajadores de estas empresas tiene un contrato parcial

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La pobreza en el empleo es uno de los mayores retos que tiene la economía española por delante. En los últimos años, la pobreza se ha extendido por las capas sociales más bajas de modo que no solo afecta a los desempleados; cada vez hay más trabajadores pobres. Se trata de ocupados que no llegan a fin de mes porque su retribución es muy baja y que se ven condenados a vivir bordeando el umbral de la pobreza aunque tengan un salario. Este problema se ha asentado durante los años de la recuperación por la proliferación de los contratos precarios hasta el punto de que hay más de 3,2 millones de asalariados que no llegan a los 1.000 euros al mes.

Este drama de los trabajadores pobres se concentra en las empresas de menor tamaño que, por otra parte, son el grueso del sector productivo español. Actualmente, trabajar en una micropyme significa tener muchas 'papeletas' para ser pobre. El 52% de los trabajadores que no llegan a mileuristas trabajan en empresas que tienen 10 o menos trabajadores. Esto es, más de la mitad trabajan en micropymes. Así se extrae de los deciles de la EPA publicados esta semana por el INE correspondientes al año 2018. Los dos primeros deciles se corresponden con todos los trabajadores asalariados que cobran menos de 1.046 euros brutos al mes (si se excluyen las cotizaciones sociales, entonces no llegan a mileuristas).

Estos datos muestran que el problema de la pobreza salarial se concentra en las empresas de menor tamaño. Y en España son muy abundantes, lo que explica una buena parte de la mala calidad del mercado laboral español: la precariedad, la elevada tasa de desempleo, los porcentajes de trabajadores pobres… Para los poderes públicos es complicado solucionar este problema porque la herramienta del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) apenas funciona. En la mayoría de los casos, el problema del bajo salario es que tienen un contrato a tiempo parcial, por lo que aunque respeten el SMI por hora, a final de mes no llegan a acumular el salario equivalente a la jornada completa.

Estas empresas muy pequeñas apenas tienen capacidad para acumular capital, porque no tienen recursos propios y tampoco acceso a financiación. La consecuencia es que se concentran en sectores que requieren una baja inversión, por lo general los servicios de bajo valor añadido. El resultado es que su productividad es muy baja y también sus salarios. El 38% de los trabajadores de micropymes (dos de cada cinco) no llega a mileurista a final de mes (está en los dos deciles más bajos de renta de los asalariados). Además, el 74% no supera el salario mediano de España (están del quinto decil hacia abajo).

Por el contrario, la presencia de las pequeñas empresas entre los salarios medios y superiores es muy reducida. O lo que es lo mismo, las micropymes contribuyen muy poco a la consolidación de clases medias. Estas empresas muy pequeñas, que sostienen el 28% de los empleos del país, generan apenas el 5% de los salarios superiores a la mediana y en torno al 8% de las clases medias (deciles del 4 al 8).

Las micropymes también concentran el empleo a tiempo parcial, lo que explica una buena parte de este problema de trabajadores pobres. Los niveles de parcialidad en estas empresas muy pequeñas alcanzan el 29%, casi el doble que en el conjunto de la economía española. La estadística del INE recoge los salarios del empleo principal, pero muchos de ellos complementan su renta con un segundo trabajo.

Estímulos a las pymes

El tamaño de las empresas es uno de los grandes problemas del tejido productivo español. Los bajos niveles de productividad y de inversión y las elevadas tasas de desempleo y precariedad son consecuencia de la estructura de producción. De hecho, si se comparan los niveles de productividad por tamaños de empresa se observa que los datos de las firmas españolas no difieren de los de los países punteros del continente. Esto significa que si hubiera empresas más grandes, España lograría una importante convergencia con los países punteros de la Unión Europea en mejora de salarios, reducción de la tasa de desempleo y mejora de la calidad de la contratación.

El Círculo de Empresarios ya analizó este problema en el pasado y llegó a la conclusión de que España necesita hacer crecer a sus empresas. "Si lográramos que España tuviera la misma composición empresarial que Alemania, nuestra productividad agregada sería un 13% superior a la actual, lo que generaría previsiblemente la aparición de 15.000 nuevas empresas (12.000 medianas) y 400.000 nuevos puestos de trabajo", señala el Círculo en su estudio.

[Los salarios registran el mayor avance en ocho años]

Se trata, por tanto, de un problema de tamaño empresarial. Las grandes empresas, demonizadas por algunas formaciones políticas, son quienes crean empleo de calidad. Sin embargo, algunas formaciones proponen bajarles los impuestos a las pymes y darles otro tipo de ayudas que lo único que hacen es generar escalones que frenan su crecimiento. El exministro de Economía, Luis de Guindos, llegó a plantear una batería de reformas para eliminar las trabas administrativas al crecimiento, pero nunca llegó a ponerse en marcha.

En cualquier caso, desde el sector investigador se han publicado estudios contradictorios sobre este problema y cómo resolverlo. Está la visión de que el problema responde simplemente al tamaño de las empresas, pero hay otros estudios que demuestran que se trata de un problema endémico de la economía española.

Así lo muestra un estudio de Enrique Moral-Benito publicado por el Banco de España en 2016 en el que explica que el problema ocurre justo al revés: no es que la productividad sea baja porque las empresas sean pequeñas, sino que las empresas son pequeñas porque la productividad en España es muy baja. La baja productividad sería la causa y no la consecuencia del tamaño de las empresas.

Los 'shocks' de productividad generan crecimiento empresarial, pero no al revés, las firmas españolas son pequeñas porque son menos productivas

"Los 'shocks' de productividad generan crecimiento empresarial, pero no al revés", demuestra Moral-Benito, "las empresas españolas son más pequeñas porque son menos productivas". Esto significa que la política económica no debería dirigirse exclusivamente a eliminar trabas al crecimiento, sino también a apoyar las ganancias en productividad. Y la mejor forma de lograrlo es con inversión en I+D y educación, justo los dos pilares en los que España está a la cola de Europa. Pero esto difícilmente va a cambiar, porque el foco político y social está muy lejos de aquí.

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