LA CREACÓN DE PUESTOS DE TRABAJO SE ESTANCA

El aterrizaje cada vez más brusco de la economía se traslada al empleo

El aterrizaje de la economía es cada vez más brusco. Esto se ha trasladado al empleo, que es un indicador retrasado de actividad. El resultado es que el ritmo se ha estancado

Foto: Una oficina del paro en Madrid. (Reuters)
Una oficina del paro en Madrid. (Reuters)

La economía española entra en una nueva fase. Por primera vez desde el comienzo la recuperación de la actividad (años 2014), la creación de empleo está en el aire. Lo revela la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, que refleja que si se eliminan los componentes estacionales (el verano y el distinto calendario laboral) la economía no fue capaz de generar puestos de trabajo entre julio y septiembre.

En concreto, el avance de la ocupación fue de un escueto 0,09%. Y lo que no es menor relevante, el desempleo, lejos de descender, creció un 1,7% en términos desestacionalizados. Por lo tanto, se ha producido un frenazo que ya había sido anticipado por los datos de afiliación y por la propia contabilidad nacional.

Hay que tener en cuenta que el empleo es un indicador de coyuntura retrasado, lo que significa que primero evoluciona la actividad, principalmente las decisiones de inversión de los empresarios, y después reacciona el mercado laboral.

El deterioro de la economía española que se ha manifestado en los últimos trimestres comienza a trasladarse a la ocupación

Eso significa que el deterioro que se ha manifestado en los últimos trimestres comienza a trasladarse a la ocupación, como lo refleja el hecho de que si el año comenzó con una avance en la creación de puestos de trabajo del 3,2%, ahora lo hace al 1,8%. Es decir, una sensible ralentización que lejos de frenarse tiende a acelerarse. Entre otras cosas, porque nada indica que se estén despejando los factores que explican el deterioro de la actividad: guerra arancelaria, Brexit o la propia inestabilidad política interna, que en nada favorece al ensanchamiento del potencial de crecimiento de la economía española.

Los datos son especialmente elocuentes si se tiene en cuenta que en el tercer trimestre la mitad de empleo bruto creado (sin desestacionalizar) fue público, algo que difícilmente se podrá mantener en el tiempo si España cumple sus compromisos con la Comisión Europea, que le ha exigido un ajuste severo que se situaría entre 5.000 y 6.000 millones de euros. Y ese ajuste (subiendo impuestos o reduciendo gasto público), sería pro cíclico. Es decir, aceleraría el deterioro de la economía a corto plazo, aunque a medio y largo pudiera tener efectos positivos.

Trabajadores en una fábrica. (Reuters)
Trabajadores en una fábrica. (Reuters)

La situación es todavía más comprometida se se tiene en cuenta que es el sector privado el que está sufriendo con mayor intensidad la ralentización de la actividad. Un par de datos lo reflejan con claridad. El año pasado, en el tercer trimestre, el sector privado fue capaz de generar 134.200 puestos de trabajo, pero este año apenas han sido 35.200. Por lo tanto, casi cuatro veces menos, lo que da idea del aterrizaje, cada vez más brusco, de la economía española y, en concreto, del mercado laboral.

Ajuste de plantillas

Esta importancia del sector público para crear empleo se manifiesta, igualmente, en otras cifras. El empleo del sector privado presenta una variación anual del 1,74%, mientras que el empleo público avanza un 1,93%. En los 12 últimos meses la ocupación ha aumentado en 285.200 personas en el sector privado y en 61.100 en el público.

El carácter retrasado del empleo respecto de la actividad real, los empresarios ajustan sus plantillas cuando se consolida la pérdida de tracción en sus cuentas de resultados, es lo que explica que ya en el cuarto trimestre es probable que la economía española destruya empleo, tanto en términos brutos como desestacionalizados.

No hay que olvidar que el año pasado se crearon entre octubre y diciembre 36.000 puestos de trabajo, pero por entonces la tasa intertrimestral del pib avanzaba a un ritmo del 0,6%, lejos del 0,3-0,4% que es muy probable que aumente en el último tramo del año. Ello supone que España se alejaría de unos de los objetivos de la política económica, alcanzar los 20 millones de ocupados al cierre de este ejercicio, cifra que no se registra desde el cuatro trimestre de 2008 (actualmnete, 19,87 millones).

Los empresarios ajustan sus plantillas. Es lo que explica que ya en el cuarto trimestre es probable que la economía española destruya empleo

El aterrizaje brusco del empleo se manifiesta, igualmente, en una variable de más largo alcance y que tiene que ver con la tasa de actividad. Frente a lo que ocurre en periodos recesivos, por el llamado efecto desánimo, la población activa continúa creciendo de una forma relevante. En el tercer trimestre, en concreto, avanzó en 53.200 personas, pero es que en el conjunto de los últimos doce meses, el el crecimiento ha sido equivalente a 234.700 personas, lo que supone un incremento del 1%. Es decir, ya cerca de lo que crece el empleo: un 1,8%.

Eso significa que si el ritmo de creación de puestos de trabajo continúa ralentizándose y la población activa aumentando, el desempleo tenderá a crecer, con lo todo lo que ello supone, tanto por las circunstancias personales del parado como por la entrada en funcionamiento de los llamados estabilizadores automáticos (principalmente cobertura de desempleo) que afectan al gasto público.

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