PIDE UN BORRADOR ACTUALIZADO LO ANTES POSIBLE

Bruselas alerta a España de una “desviación significativa” en el déficit

La Comisión Europea ha enviado una carta al ministerio de Economía alertando de la “desviación significativa” ante la falta de presupuestos

Foto: La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño (Efe)
La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño (Efe)

Otra regañina de la Comisión Europea al Gobierno español, que a estas alturas ya está acostumbrado a recibir la tradicional carta del Ejecutivo comunitario, firmada por Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, y Valdis Dombrovskis, vicepresidente a cargo del Euro, en la que se reprende a España por incumplir los objetivos. En este caso la misiva, enviada este 22 de octubre, señala que los presupuestos remitidos por el ministerio liderado por Nadia Calviño representan un “riesgo de desviación significativa” para los objetivos marcados.

Calviño ha estado continuamente en contacto con Moscovici y su equipo, y de hecho la carta admite que todo está sujeto “a la naturaleza en funciones” del Gobierno de Pedro Sánchez. Fuentes comunitarias confiaban el pasado verano en que Madrid fuera capaz de presentar unas cuentas, y señalaban que el ministerio trabajaba a toda máquina en esa dirección. Las elecciones anticipadas pararon ese esfuerzo y hacen prever que la espera se dilatará.

“Reconocemos que el plan presupuestario presentado por España se ha preparado sin cambios en la política” por estar el Gobierno en funciones, pero Madrid acumula otro año más prorrogando cuentas, y eso significa otro año más sin ajustes. Bruselas le pidió un esfuerzo estructural del 0,65%, y Madrid solo ofrece el 0,1%: unos 6.500 millones de euros de diferencia.

Además el Ejecutivo comunitario alerta al Gobierno por otro motivo: pidió que el aumento del gasto no superara el 0,9% del PIB, y las cuentas enviadas por Calviño lo aumentan en un 3,8% sin las medidas de recaudación que el Ejecutivo de Sánchez incluyó en el Programa de Estabilidad enviado a Bruselas.

Todo esto, señala la Comisión en su carta, apunta “a un riesgo significativo de desviación en 2020 y a lo largo de 2019 y 2020 en su conjunto”, ya que “estos elementos no parecen estar en línea con los requisitos de política presupuestaria” europea. Con esta misiva Moscovici y Dombrovskis buscan información adicional de cara al análisis que llegará dentro de un mes.

Presupuesto actualizado

“Si bien entendemos que la presentación del proyecto de presupuesto va a la zaga de su calendario habitual, deseamos resaltar la importancia de la presentación de un plan presupuestario actualizado”, recuerda a Calviño la Comisión Europea. Bruselas pide a las autoridades españolas “presentar, tan pronto como se envíe el proyecto de presupuestos para 2020 al Parlamento, un plan presupuestario actualizado a la Comisión Europea y al Eurogrupo”.

El vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro, Valdis Dombrovskis
El vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro, Valdis Dombrovskis

España tiene un largo historial de recibir reprimendas por parte del Ejecutivo comunitario. El año pasado la Comisión Europea ya envió una carta a Calviño, como ya hizo en 2017 y 2016 con su antecesor en el cargo.

Todo apunta a que España ha perdido otro año en el bloqueo político: la paralización del Gobierno en funciones y la desaceleración económica hacen que las cuentas vayan a terminar el año, según las estimaciones, muy cerca del 2,5% (el Banco de España ha revisado a la alta el déficit hasta el 2,4%), igual que en el 2018.

Las regañinas de Bruselas giran sobre dos elementos: el primero es si tiene un problema más serio, y el segundo es si tiene una relación de confianza con su interlocutor. Calviño es de la máxima confianza de Moscovici, habiendo sido directora general de presupuestos del Ejecutivo comunitario: habla su lenguaje, conoce todos los pasillos, todas las personas. Por eso Bruselas critica al Gobierno con cuentagotas. Además, la ministra ha sabido cuidar esa relación, la ha mimado en todo momento. Además, España respira más tranquila desde que el año pasado salió del brazo correctivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento al rebajar el déficit por debajo del 3%: era el último país en hacerlo.

Por el otro lado, en 2018, la Comisión tiene un asunto mucho más grave: un Gobierno italiano, liderado políticamente por el xenófobo y euroescéptico Matteo Salvini, que jugueteaba con abandonar el euro y que utilizó los presupuestos como una forma más de buscar el conflicto con Bruselas. La Comisión Europea ha vuelto a enviar este año una misiva a Roma, pero ahora hay un Gobierno proeuropeo, con Roberto Gualtieri, muy conocido en Bruselas, al frente del ministerio: copiando el modelo Calviño, el Ejecutivo transalpino confía en evitar un choque con la Comisión.

Pero la buena amistad entre Calviño y los responsables económicos no hace magia y no evitó que el año pasado, con un borrador negociado con Podemos en la mano, la Comisión Europea reprendiera a España: se encontraba “en riesgo de incumplimiento” del Pacto, con una “desviación significativa” y un incumplimiento “del objetivo de reducción de deuda”.

Los Estados miembros tienen que enviar sus planes presupuestarios a la Comisión Europea antes del 15 de agosto. Durante unos días, equipos de técnicos pasan la lupa por las cuentas. Cuando las cosas no cuadran, Moscovici y Dombrovskis envían una carta a la capital, pidiendo más explicaciones, pidiendo retoques o, cuando no hay presupuestos por elecciones o por haber un Gobierno en funciones, solicitando que se envíe el borrador cuanto antes.

Esa última es la excepción. Normalmente Bruselas no entra demasiado en el fondo de la cuestión porque no tiene sentido: mejor esperar a las cuentas completas. Pero la excepcionalidad es la nueva normalidad para España, que sigue con los presupuestos del Gobierno de Mariano Rajoy.

En noviembre Moscovici y Dombrovskis darán un análisis más detallado de los planes presupuestarios en base a las aclaraciones que envíen las capitales. Nadie prevé que vaya a haber un especial escarmiento contra España, pero en voz baja la Comisión alerta de los efectos negativos de tener unos presupuestos tan desactualizados. Además de a España, la Comisión Europea ha enviado cartas a Bélgica, Francia, Portugal e Italia.

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