Tiene el déficit más alto de Europa

Bruselas mete a España en el grupo de cuatro países que más necesitan un ajuste fiscal

Europa vuelve a tener un problema con el déficit: 11 de los 17 países aumentarán su saldo estructural en 2019. España es, junto a Francia, Italia y Bélgica, el que necesita mayor ajuste

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa en Bruselas. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa en Bruselas. (EFE)

La pasada campaña electoral evidenció el cambio del discurso político sobre la estrategia fiscal del país. Después de casi una década de ajustes, los partidos políticos volvieron a prometer subidas de gasto y bajadas de impuestos como si la situación financiera de las cuentas públicas fuese boyante. Las exclamaciones de una política fiscal expansiva han vuelto a dominar el discurso político sin pudores. Parece que España estuviese en una situación holgada, pero la realidad es muy diferente.

La Comisión Europea ha situado a España entre los cuatro países del euro que todavía necesitan un ajuste fiscal importante. El país destaca en los dos indicadores de las cuentas públicas: el del déficit y el de la deuda, y en ambos casos para mal. El país tiene un déficit estructural del 2,7% y su endeudamiento alcanza el 97,1% del PIB, lo que significa situarse entre los peores países de Europa.

Tanto el flujo como el 'stock' están mal y no debería haber hueco para la autocomplacencia. Al menos así opina la Comisión Europea, que ha colocado a España en el vagón de cola, junto a Italia, Francia y Bélgica (este último tiene un saldo fiscal algo más favorable). Los cuatro “necesitan todavía un ajuste significativo”, señala la Comisión Europea en su informe de previsiones económicas de primavera.

La Comisión Europea no ve hueco para las promesas expansivas de los diversos partidos políticos, al contrario, considera que España debe centrarse en sanear sus cuentas públicas. Justo lo contrario de lo que está haciendo, que es ampliar el déficit estructural. Bruselas estima que las medidas de los ‘viernes sociales’ del Gobierno elevarán el déficit hasta el 2,9% respecto al 2,7% de 2018. Esto es, dos décimas de ‘desesfuerzo estructural’, lo que significa que si no fuese por el fuerte crecimiento cíclico, el saldo del país se estaría deteriorando.

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España repetirá en 2019 como el país con mayor déficit estructural de toda la eurozona, multiplicando por más de tres el nivel agregado (del 0,9%). Esto muestra claramente hasta qué punto el país tiene un problema con sus cuentas públicas y por qué no hay espacio para la complacencia.

El problema se agrava si se tiene en cuenta el montante de la deuda pública de España, que supera el 97% del PIB. Esto significa que el país tiene una gran vulnerabilidad a cualquier 'shock' en los mercados financieros. La Comisión Europea estima que el endeudamiento seguirá reduciéndose muy lentamente, y eso a pesar de que el crecimiento nominal será superior al 3%.

La debilidad de las cuentas públicas de España provoca que las políticas fiscales expansivas aumenten el riesgo financiero del país. La Comisión Europea es clara en sus datos: España saldrá del brazo correctivo este año gracias a la reducción del déficit hasta el 2,5%; sin embargo, el déficit ajustado del ciclo alcanzará el 3,3% del PIB. En otras palabras, si sale del brazo correctivo es gracias a la fase de crecimiento actual, no a que las cuentas públicas estén más saneadas.

En definitiva, España necesitará volver a una política fiscal restrictiva que permita reducir el déficit y la ratio de endeudamiento. El Gobierno prometió a Bruselas que retomará esta tarea en 2020 con los próximos Presupuestos que apruebe, y que lo hará por la vía de los ingresos, con una subida de impuestos. Sin embargo, para 2019 no contempla medidas de ajuste, lo que complica que se pueda alcanzar el objetivo del 2% de déficit que se marcó el propio Ejecutivo. La Comisión se inclina más bien por que llegará hasta el 2,3% del PIB. Con esta delicada situación fiscal, lo que está claro es que España no puede permitirse bajar los impuestos o subir los gastos si quiere sanear las cuentas públicas.

Europa tiene un problema

Los países europeos llevan casi una década de esfuerzo fiscal para reducir el déficit público desbocado que dejó la burbuja. Después de tantos años de ajuste, la eurozona consiguió cerrar el año 2018 con un déficit público de apenas un 0,5% del PIB y un superávit primario del 1,3%. Sin embargo, ahora que los mercados ya no aprietan y que la recuperación se ha asentado, muchos países han decidido volver a ampliar su déficit público.

Según las estimaciones de la Comisión Europea, 11 países de la eurozona elevarán su déficit estructural este año. Entre ellos está, por supuesto, España. Por el contrario, solo cuatro lo seguirán reduciendo: Austria, Estonia, Irlanda y Letonia.

Los esfuerzos para reducir el déficit han dejado paso a políticas expansivas como las de España, Francia (reacción a la crisis de los chalecos amarillos) o Italia (con el Presupuesto del nuevo Gobierno). Unas políticas que inciden en el aumento de la deuda y que podrían poner en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas si se produce una nueva crisis.

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El déficit estructural de la eurozona pasará del 0,7% de 2018 al 0,7% en 2019 y al 1,2% en 2020. Dos años consecutivos de política fiscal expansiva justo cuando el ciclo económico comienza a dar síntomas de agotamiento. También aumentará el déficit nominal (observado), del 0,5% hasta el 0,9%, cuatro décimas más en solo un año. El resultado es que la reducción de la deuda pública europea será inferior a un punto anual, lo que significa que se seguirá por encima del 84% en 2020.

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