ES CASI LA MITAD QUE EN ALEMANIA Y FRANCIA

La capacidad redistributiva de los impuestos entre las rentas bajas se hunde

La política fiscal, incluyendo cotizaciones, tiene cada vez menos capacidad redistributiva. Esto es lo que plantea un trabajo del presidente de la AIReF avalado por otros estudios

Foto: Foto: Annette Fischer (Unsplash).
Foto: Annette Fischer (Unsplash).

¿Por qué está aumentando la desigualdad en España? La respuesta convencional esgrime que el ensanchamiento tiene que ver con la evolución de las rentas salariales (más desempleo y sueldos más bajos) y del capital (una economía cada vez más financiera); pero existe otro factor cada vez más relevante: la desigualdad crece por la escasa capacidad redistributiva de los impuestos.

O expresado de otra forma, mientras que en la mayoría de los países avanzados el sistema impositivo sirve para corregir de forma intensa los desequilibrios que produce el mercado, incluidas las cotizaciones sociales, en España este factor es menor significativo. Hasta el punto de que, en Alemania y Francia, las dos principales economías de la Unión Europea (UE), el efecto redistributivo de los impuestos representa el doble que en nuestro país.

Lo acaba de poner de relieve un estudio publicado por 'Información Comercial Española' (ICE), editada por el Ministerio de Industria, y escrito por José Luis Escrivá, el presidente de la Autoridad Fiscal, en el que recuerda que la comparación del índice de Gini previo a la aplicación de impuestos y transferencias (lo que se denomina en la jerga académica Gini de mercado) con el posterior (Gini de renta disponible) “parece indicar una escasa capacidad redistributiva de la política fiscal española en relación con otros países de nuestro entorno”.

Es más, según Escrivá, en Francia el índice Gini de mercado (0,46) se reduce en 0,16 puntos porcentuales “gracias al efecto redistributivo de la política económica”. En España, en cambio, “a pesar de partir de una posición superior” (Gini de mercado de 0,41), el efecto redistributivo “era de apenas 0,08 puntos, es decir, la mitad que en Francia”. Esto es, la política tributaria contribuye menos a reducir la desigualdad.

Escrivá se apoya en varios estudios en los que se acredita que las cotizaciones sociales resultan incluso regresivas en España frente a su progresividad en Francia, mientras que no se observan grandes diferencias en el papel redistributivo de los impuestos. En su opinión, la política fiscal española es “poco redistributiva y muchas políticas se basan en análisis sesgados a la eficiencia”.

Renta per cápita

El índice Gini, como se sabe, es una medida de desigualdad que funciona en una escala entre 0 y 1, en la que el cero se corresponde con la igualdad absoluta y el uno con la perfecta desigualdad. Y la relevancia de las políticas redistributivas es especialmente importante en este contexto debido a que la crisis iniciada en 2007 ha supuesto una intensa caída de la renta per cápita respecto a la media europea, hasta retroceder a niveles alcanzados a finales del siglo pasado.

Entre los estudios manejados por Escrivá, se encuentra el elaborado por el economista José Marín Arcas, también de la Autoridad Fiscal (AIReF), en el que se acredita que los efectos redistributivos sobre la renta disponible son sustancialmente más elevados en Francia y Alemania que en Italia y en España. La política fiscal en Alemania, en concreto, contribuye en un 40% más que en España a la redistribución de la renta. Incluso en Italia, los efectos redistributivos han aumentado hasta el 22% por la contribución creciente de las prestaciones sociales, mientras que en España han permanecido estables.

En todo caso, según sus estimaciones, el efecto redistributivo de los impuestos sobre la renta es moderado en España, Francia y Alemania (entre el 5% y el 7%) y escaso en Italia (2%). Hay que recordar, sin embargo, que los impuestos sobre la renta son progresivos en los cuatro países, con una elasticidad de 1,5 en los tres primeros y más baja (1,2) en Italia.

Impuestos regresivos

Por el contrario, los impuestos al consumo, en particular el IVA, son esencialmente regresivos, como pone de relieve un estudio realizado para Fedea por los profesores López Laborda, Marín González y Onrubia, que recuerda que “todos los impuestos indirectos se comportan de forma regresiva”. En concreto, estos tributos aumentan la desigualdad de la renta de los hogares en un 4,35%. Entre los impuestos indirectos, es el IVA el que más contribuye a ese efecto desigualador, lo que se explica fundamentalmente, dicen los autores del trabajo, por su elevado volumen recaudatorio. Este impuesto eleva la desigualdad de la renta bruta de los hogares en un 3,5%.

Eso quiere decir que las cotizaciones sociales son la fuente principal de la desigualdad debido a la existencia de bases mínimas y máximas, y, como recuerda el estudio de Marín Arcas, son “ligeramente progresivas en Francia”, reforzando el efecto de los impuestos sobre la renta; “marginalmente progresivas” en Italia y “regresivas” en España, con una contribución poco sustancial a la redistribución en ambos casos, y fuertemente regresivas en Alemania, donde más que compensan la contribución redistributiva de los impuestos sobre la renta.

Marín Arcas ha estimado que el efecto redistributivo de la renta disponible estimado en España en los últimos años es del 17% aproximadamente. Este porcentaje, sin embargo, “era notablemente más elevado a final del siglo pasado y su disminución se debe fundamentalmente al descenso de la capacidad redistributiva de las prestaciones sociales”, concluye.

Otros estudios, como el de la profesora Olga Cantó, de la Universidad de Alcalá, han calculado que, como consecuencia de la consolidación fiscal, que ha obligado a elevar los tipos impositivos, la política que más ha impulsado el aumento del efecto redistributivo del sistema desde 2009 ha sido el impuesto sobre la renta.

En su opinión, como recuerda este trabajo del profesor Francisco J. Goerlich para el IVIE y la Fundación BBVA, los impuestos directos muestran un efecto redistributivo moderado, en comparación con las transferencias monetarias. Sin embargo, lo más llamativo, sostiene, es que su efecto no ha crecido durante el periodo de crisis sino más bien al contrario. De hecho, a partir de 2007 se observa “una menor capacidad redistributiva de la imposición directa” pese a tratarse de un impuesto progresivo (pagan más quienes tienen mayor capacidad económica).

Según el trabajo de Laborda, Marín y Onrubia, la aplicación del IRPF, un impuesto directo y progresivo, reduce en un 7,55% la desigualdad en la distribución de la renta bruta de los hogares, lo que permite que el conjunto de impuestos directos tenga también un efecto igualador del 7,06% que es compensado negativamente por las cotizaciones sociales.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
19 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios