la costa española, en guardia

Fitur encara su año más incierto por el impacto del Brexit y el pelotazo de Turquía

La amenaza de un Brexit duro no es lo único que preocupa al sector turístico. Los británicos, alemanes, italianos y franceses están cambiando las playas españolas por Túnez o Turquía

Foto: Iberia es una de las compañías en la encrucijada ante un Brexit duro. (EFE)
Iberia es una de las compañías en la encrucijada ante un Brexit duro. (EFE)

Los titanes del turismo se visten de gala para dar la bienvenida a la nueva edición de Fitur, que abrirá sus puertas del 23 al 27 de enero. En los pasillos de Ifema (Madrid) no se hablará de otra cosa distinta al Brexit, el asunto que más preocupa tanto a las aerolíneas como a los hoteles. Las empresas del sector temen que los británicos pierdan poder adquisitivo con una hipotética devaluación de la libra, pero esa es solo la punta del iceberg.

El peor escenario salpica a Iberia, la joya de la corona de la aviación española. Si Reino Unido sale de la Unión Europea sin acuerdo, las aerolíneas deberán demostrar que el 51% de su capital está controlado por europeos como requisito para seguir operando. No es el caso de Iberia, cuyos derechos económicos están en manos del grupo IAG —resultante de su fusión con British Airways en 2011—. La compañía se escuda en que los derechos de voto están repartidos entre la matriz (49,9%) y Garanair (50,01%), sociedad en manos de El Corte Inglés, para probar así su españolidad.

Pero Bruselas no le compra el argumento. A falta de que el Ministerio de Fomento y la Comisión Europea encuentren una solución intermedia, la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur) expresa su preocupación. "No podemos exponernos a una falta de conectividad con un mercado tan importante como el británico. Es el primer asunto que tenemos que abordar", sostiene el vicepresidente ejecutivo de dicha patronal, José Luis Zoreda.

Iberia puede quedarse sin autorización para volar. "No podría hacer ni el puente aéreo Madrid-Barcelona. Es un disparate", matiza Zoreda a este periódico. "Tenemos la convicción de que cumpliremos con la normativa aplicable sobre propiedad y control después del Brexit", señalan fuentes de IAG, grupo del que, por cierto, también cuelga Vueling. El sector turístico tampoco está tranquilo con la situación de otras aerolíneas como Ryanair o EasyJet, que conectan Reino Unido con España y traen a millones de británicos cada año.

En concreto, unos 18 millones de ingleses pisaron nuestro país el año pasado. Reino Unido es el mercado con mayor peso en el turismo español por volumen de visitantes, seguido de Alemania y Francia. Por eso preocupa tanto que la llegada de británicos haya bajado en número de turistas (-2%) y en pernoctaciones (-3,4%) en 2018, según los datos de Exceltur.

La pérdida de poder adquisitivo puede intensificar esa tendencia a la baja. Eso sin contar con el previsible aumento de trabas burocráticas para los turistas británicos que nos quieran visitar. "De entrada, necesitarán tramitar su entrada con pasaporte válido con seis meses de caducidad, como mínimo", explica Marcos Franco, socio fundador de la consultora turística ReiniziaT y portavoz de la asociación española de profesionales del turismo ObservaTUR. ¿Y qué pasará con el convenio sanitario por el cual los ingleses hoy reciben asistencia médica en nuestro país?, plantea Zoreda.

La costa paga el 'boom' de Túnez o Turquía

Contra todo pronóstico, España ha cerrado 2018 con una subida del PIB turístico del 2% (142.000 millones de euros). El turismo tiene un peso del 11,8% en el PIB, pero crece a un ritmo inferior a la economía española, una circunstancia que no se daba desde 2011. El gasto por turista ha mejorado un 0,8%, así como los sueldos (+2,7%) en uno de los sectores más precarios.

No es oro todo lo que reluce. La demanda extranjera ha perdido fuelle en los destinos de sol y playa, con una caída del 3,3% en las pernoctaciones hasta noviembre (BdE). La afluencia apenas repunta un 0,9%, y los ingresos se salvan (+3,3%) gracias al aumento de los precios. Exceltur atribuye la ralentización al 'boom' de los mercados competidores del Mediterráneo oriental, acentuado en Turquía por la depreciación de la lira en verano.

La llegada de turistas a Turquía se ha disparado un 22,3% (7,8 millones de visitantes más) en 2018, un porcentaje que asciende al 44,5% en el caso de Egipto (+3,6 millones). Por su parte, Túnez ha recuperado 1,1 millones de viajeros. Los tres mercados en su conjunto han recibido 12,5 millones de personas más que en 2017, es decir, 12,5 millones que podrían haber elegido España y no lo han hecho.

En consecuencia, la demanda extranjera hacia los destinos de sol y playa españoles (Andalucía, Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana, Cataluña y Murcia) ha caído un 1,4%. No ocurre lo mismo en los mercados de interior, con un mejor desempeño (+1,1%).

¿Qué podemos esperar de 2019? La patronal Exceltur no ha contado con el Brexit en sus previsiones porque su impacto "es una incógnita", pero sí se atreve a estimar un crecimiento del 1,7% frente al 2% de este año. No basta con crear el clima propicio para que nuestros turistas gasten más. Otro de los retos es que aumenten la estancia media, que ha pasado de 9,4 a 7,7 días en apenas una década.

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